Javier Corral asegura que feminicidio se resolvió, familiares lo niegan; exigen investigar desapariciones

Marcela Méndez/Cencos

El 7 de agosto de 2018, durante el primer Foro escucha por la pacificación del país –convocado por el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, y su equipo– José Luis Castillo, padre de Esmeralda, una joven desaparecida en Ciudad Juárez, brincó a la tarima en la que se encontraban López Obrador y Javier Corral, gobernador del estado.

Decidió hacerlo porque él y otros familiares de víctimas de desaparición y feminicidio estaban enojados por las declaraciones de Corral, que afirmaban que su gobierno atendía estos casos.

Subió porque lleva nueve años buscando a su hija, en un camino de criminalización y hostigamiento por parte de las autoridades –de acuerdo con el abogado David Peña, del Grupo de Acción por los Derechos Humanos y la Justicia Social, José Luis estuvo detenido durante nueve meses por un delito que no cometió, y amenazado vía telefónica desde, según arrojan investigaciones de la PGR, el  conmutador del gobierno estatal–, y porque a pesar de buscar audiencias con Corral en varias ocasiones, este encuentro no se ha dado.

“Pensé: estoy aquí, enfrente del presidente de la república, a lo mejor ahora sí me da la cita. Brinqué hacia el pódium… y le dije: ‘señor, hemos estado buscando una cita desde el primer día de su gobierno’. El señor Andrés Manuel dijo (a Corral): ‘atiéndelos’” y él accedió, narra José Luis.

Ese día, Javier Corral estampó su firma en una hoja, y se comprometió a atenderlos. La audiencia, hasta el 13 de agosto, no se ha dado.

A José Luis le siguieron otros familiares de víctimas –muchas de las cuales se encontraban sentadas en el piso del auditorio– y subieron al escenario. Abajo se escuchaban reclamos: “Ya no queremos niñas muertas”, “enséñele a gobernar”, “enséñeles a trabajar, como cuando usted fue gobernador”. Una de las voces era de Norma Andrade, madre de Lilia Alejandra García Andrade, joven asesinada en febrero de 2001.

El 8 de agosto, Corral declaró ante medios de comunicación que el gobierno de Chihuahua ha respaldado las exigencias de las víctimas, “que haya algunas motivaciones personales o políticas es otra cosa”, dijo.

Aseguró, además, que dos de las personas que tuvieron esas expresiones –refiriéndose a José Luis y a Norma– han sido de las más atendidas por la fiscalía. “Hasta los hemos acompañado en búsquedas personales. De hecho, un caso, que ya está resuelto, es el de Norma Andrade, está resuelto el asesino serial con prueba científica, pero encontramos la oposición de ella, dice que no es”, dijo.

El lunes 13 de agosto, José Luis Castillo y Norma Andrade, acompañados de los abogados Karla Micheel Salas y David Peña, del Grupo de Acción por los Derechos Humanos y la Justicia Social. convocaron a una conferencia de prensa en el Centro Nacional de Comunicación Social (Cencos) para posicionarse ante las declaraciones de Javier Corral.

De izquierda a derecha: Karla Micheel Salas, Norma Andrade, José Luis Castillo, David Peña | Foto: Cencos

Rastreos ciudadanos, no búsquedas personales

En primer lugar, expresaron su preocupación por la afirmación de Corral de que la fiscalía ha acompañado a José Luis en lo que llamó “búsquedas personales”, pues según los abogados y el mismo José Luis, las autoridades han acompañado “rastreos ciudadanos”, cuyo objeto es la búsqueda de restos óseos no sólo de Estrella, sino de otras personas que han sido víctimas de desaparición. Y lo han hecho por por la presión ante medios de comunicación.

Estos rastreos, explicó Karla Micheel Salas, comenzaron a hacerse en septiembre de 2016, casi al finalizar el mandato de César Duarte, precisamente ante la resistencia de las autoridades de la fiscalía a realizar búsquedas más a fondo en Arroyo del Navajo, en Ciudad Juárez.

Dichos rastreos, seis hasta la fecha, son financiados por la organización, colectivos de víctimas y activistas, y han logrado la recuperación de 61 restos óseos, todos de mujeres y niñas. Ahora exigen que los hallazgos –incluidos ropa y otros objetos– sean analizados para lograr la identificación de personas que se encuentran desaparecidas.

Sobre que José Luis y Norma sean dos de las personas más atendidas por la fiscalía, David Peña asegura que preocupa la declaración ya que, en primer lugar, es obligación de las autoridades atenderlas y, en segundo, asisten ahí con frecuencia porque son personas defensoras que acompañan otros casos de víctimas.

Preocupa también, aseguró, que Javier Corral sólo se haya referido a los casos de José Luis y Norma, cuando fueron varias las víctimas que protestaron el 7 de agosto.

Rastreos ciudadanos en Ciudad Juárez, Chihuahua | Cortesía: Grupo de Acción por los Derechos Humanos y la Justicia social

El caso de Lilia Alejandra no se ha solucionado

Corral aseguró que el caso de la desaparición y asesinato de la joven Lilia Alejandra concluyó ya que “está resuelto el asesino serial con prueba científica”. Norma y los abogados que la acompañan aseguran que el gobernador está faltando a la verdad. En primer lugar, porque no existe sentencia en este caso y, en segundo, porque la decisión de ordenar la aprehensión de un presunto culpable no está basada en pruebas científicas, como lo asegura Javier Corral.

David Peña explicó que al inicio de la investigación, en 2001, se encontró una muestra de ADN en la víctima, una muestra de sangre en una cobija localizada en el lugar de los hechos y una muestra genética en las uñas de la víctima (de esta última se tiene un perfil parcial y es, posiblemente, de un tercer agresor). Esto apunta a que cuando menos tres sujetos participaron o pudieron participar en el asesinato de Alejandra.

Desde ese momento y hasta 2008 se agotaron varias líneas de investigación, entonces se volvió a hacer un análisis de las muestras de ADN encontradas: las cotejaron con otros casos similares a los de Lilia Alejandra y se logró determinar que tres víctimas más, entre 1995 y 2005 presentaban el mismo ADN del mismo agresor. En el mismo año se localizó un caso más en el que el modus operandi era similar al de los otros cuatro casos. Se trataba entonces de cinco, donde el mismo agresor o grupo de agresores había actuado, en un periodo de diez años, violando, torturando y asesinando a mujeres en Ciudad Juárez.

Para 2008 los dos primeros perfiles estaban completos y el segundo, incompleto. Dos años más tarde, los abogados pidieron que se cruzaran los perfiles identificados con la base de datos que se tenía en ese momento, que era de personal de la fiscalía –este banco de datos se armó, porque estaban asesinando y desapareciendo a agentes ministeriales–, y el primer perfil –a partir de semen– arrojó la coincidencia con un agente ministerial de la procuraduría de Chihuahua: Enrique Castañeda Ogaz. No significa que él sea el agresor, pero sí que el sujeto involucrado tiene el mismo perfil genético paterno.

A partir de este hallazgo los abogados y la fiscalía fijaron buscar a hombres que en 2001 pudieron haber participado en los crímenes y además estar vinculados con este perfil genético. Hasta 2017 se fue descartando a hombres ligados a este linaje paterno, con 16 pruebas hasta el momento, lo que significa 16 parientes del agresor.

Explica Peña que varios de los hombres vinculados a esta familia están en Estados Unidos o no han sido localizados, por lo que la lógica apunta a seguir buscándolos y analizando sus perfiles genéticos, sin embargo, en febrero de 2018 la fiscalía de Chihuahua decidió atraer la investigación –que hasta entonces estaba en Ciudad Juárez.

En un hecho arbitrario, apunta Peña, el fiscal general de Chihuahua, César Peniche Espejel, asignó como investigador del caso a su secretario particular, no a algún agente de la fiscalía; éste, a su vez, solicitó la opinión de una perito para que dijera si el primer ADN encontrado y analizado en 2001 corresponde o puede corresponder a la familia Castañeda Ogaz.

“Sin dictamen ni análisis genético, la perito dice ‘no corresponde a la familia Castañeda Ogaz’, a pesar de tener los 17 dictámenes periciales que relacionan a la misma familia. A partir de esa opinión, el secretario particular cierra la línea de investigación –17 años de investigación científica, pericial– e iniciar otra”, explica Peña.

De acuerdo con el abogado, la fiscalía “inventa una historia… y encuentra a otro hombre que no tiene nada que ver, que no tiene perfil genético y dicen ‘él es el responsable’”; luego, el 21 de abril consigna la investigación contra una nueva persona: Manuel Navarro y pide orden de aprehensión precisamente 14 días antes de que el caso tuviera audiencia en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Aunque esta nueva persona fuera culpable, dicen los abogados y la misma Norma, el caso no está resuelto, ya que no existe ninguna sentencia; faltarían dos agresores, y esta nueva línea no está basada en una prueba científica, sino en la opinión de una perito que echa abajo una investigación de 17 años.

Los familiares de las víctimas participaron en las mesas de trabajo

Después del evento en el que surgió la protesta, se realizaron mesas de trabajo en las que participaron José Luis, Norma y decenas de familiares de víctimas de desaparición, feminicidio y otros delitos, con la intención de brindar propuestas que contribuyan a la pacificación del país.

Lo hicieron incluso después de que el evento en el auditorio, al que fueron invitados, se les negara el acceso, aún cuando tenían invitación y gafete, y cuando llegaron a tiempo. José Luis y Norma declaran que cuando al fin lograron entrar los querían acomodar en un lugar poco visible, en el rincón, pero que el evento era dirigido a ellos y decidieron sentarse adelante, en el piso.

José Luis finalmente manda un mensaje al gobernador Corral: “que se sensibilice, que sea más humano hacia las víctimas de feminicidio, que nos ayude a encontrar a nuestras niñas para que no se siga repitiendo”, y el mismo mensaje envía a AMLO: “que nos ayude para que no se siga repitiendo en cada estado y ciudad de la república”.

Lidera Colima en registro de feminicidios y homicidios dolosos en el país

Por Redacción/Proceso

COLIMA, Col. (apro).- Durante los primeros cinco meses de 2018 se registraron 298 asesinatos en esta entidad, la cifra más alta en comparación con el mismo periodo de los últimos años, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP).

Así también, los casos acumulados en el lapso del 1 de enero al 31 de mayo del presente año mantiene a Colima en el primer lugar nacional en la tasa de homicidios dolosos, con 33.17 asesinatos por cada 100 mil habitantes, seguido por Baja California (29.47), Guerrero (26.65), Chihuahua (17.16), Guanajuato (16.88), Quintana Roo (14.10), mientras que el promedio nacional fue 9.17 casos.

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Con 2,890 homicidios, mayo de 2018 es el mes más violento del que se tenga registro en México

Por Redacción/Animal Político

El país acumuló más de 13 mil homicidios en los primeros cinco meses de 2018. En 3 años los homicidios en la CDMX subieron 53% y en Guanajuato más de 205%.

En mayo pasado 2 mil 890 personas fueron asesinadas en México. En promedio, se cometieron 93 homicidios diarios, casi cuatro víctimas por hora. Es la cifra más alta de la que haya registro oficial en nuestro país.

Con ello, la cantidad de personas asesinadas en los cinco primeros meses de 2018 asciende a 13 mil 298 víctimas. Es otro récord de violencia y un repunte, en apenas tres años, de más del 75% en la tasa de homicidios en México.

Los datos oficiales de incidencia delictiva actualizados por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública arrojan que en mayo los estados reportaron, en total, 2 mil 890 víctimas de homicidio doloso. Por estos casos se iniciaron 2 mil 530 carpetas de investigación.

Estos números ubican a mayo como el mes con más homicidios desde 1998(fecha más antigua de la que hay datos) desplazando a marzo pasado en el que se habían registrado dos mil 746 casos. Además, de abril a mayo de 2018, el promedio diario de homicidios creció de 90.7 casos a 93.2 asesinatos.

Los números reflejan una tendencia al alza en los homicidios que no ha podido detenerse sino que, al contrario, se ha pronunciado.

Mientras que de enero a mayo del año 2015 México registró 7 mil 170 víctimas de homicidio doloso, para el mismo periodo de 2016 fueron 8 mil 365, y en 2017 el registro fue de 10 mil 991. Las 13 mil 298 víctimas enero a mayo de este año significan que, en este periodo de apenas tres años, el total de víctimas de homicidio está cerca de duplicarse.

La tasa promedio nacional de homicidios de enero a mayo de este año asciende a 9.17 casos por cien mil habitantes, 75 por ciento superior a la tasa registrada en 2015 que era de 5.25 casos.

Los estados más violentos en lo que va de 2018 son Colima con  33.17 casos por cien mil habitantes (casi 4 veces más que el promedio nacional); Baja California con 29.47 casos por cien mil habitantes; Guerrero con 26.65 homicidios; Chihuahua con 17.16 casos y Guanajuato con una tasa de 16.88 casos.

Entre las entidades en las que han repuntado los asesinato en 2018 destaca el caso de Guanajuato que de enero a mayo acumula ya 1 mil 302  homicidios, cifra que equivale a un disparo de los asesinatos superior al 200 por ciento en un lapso de solo un año. En 2017 en este mismo periodo iban 575 homicidios en dicha entidad

El deterioro de la seguridad en Guanajuato se ha acelerado según lo muestran las cifras de violencia. En los primeros cinco meses de 2015 en dicho estado 351 víctimas de homicidio; para 2016 fueron 399; en 2017 crecieron a 575; y este año se han disparado a 1 mil 302. En un periodo de tres años la tasa de asesinatos en esa entidad se disparó de 5.5 a 16.8 casos por cien mil habitantes.

Otra entidad con un incremento notorio de la violencia es la capital del país. Ciudad de México ha pasado de contabilizar 341 víctimas de homicidio de enero a mayo de 2015 a 550 víctimas en el mismo periodo de este año. Esto representa que la tasa de homicidios entre ambos periodos pasó de 3.6 casos por cien mil habitantes a 5.5  casos, un alza del 53 por ciento.

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Cinco trabajadores cumplen 16 días desaparecidos en derrumbe de una mina canadiense en México

Por Redacción/Sin embargo

El pasado 4 de junio se produjo un derrame de jales mineros al interior de la mina La Cieneguita, en Chihuahua, el cual arrastró maquinaria, vehículos y a varios trabajadores que realizaban maniobras de contención. Han pasado más de 16 días y sólo se han recuperado los cuerpos de cuatro de los nueve trabajadores desaparecidos del complejo operado por Minera Río Tinto S.A. de C.V. y la canadiense Pan American Goldfields.
La Red Mexicana de Afectados por la Minería exigió el cierre irreversible de la mina, que cuenta con autorización para la explotación de oro, plata, plomo y zinc desde abril de 2017. Minera Río Tinto es una sociedad que aumentó su capital en 2016 al fusionarse con la empresa de Sevicios MR Tinto, y su representación recae en Jacobo Elías Ayub Touché, originario del estado de Chihuahua.
“Los Slim, los Larrea, los Salinas Pliego, los Bailleres y los Ayub Touché, así como las empresas extranjeras, especialmente las canadienses, se han enriquecido gracias al despojo, el desplazamiento forzado de los pueblos y el saqueo de nuestros bienes naturales”, dijo la Red Mexicana de Afectados por la Minería.

Por Sibely Cañedo

Ciudad de México, 20 de junio (Noroeste/SinEmbargo).– Tras el derrumbe en la mina La Cieneguita del municipio de Urique, Chihuahua, cinco trabajadores cumplen 16 días desaparecidos, luego de que un total de nueve quedaran atrapados bajo los escombros de la presa de jales mineros.

El complejo es operado por Minera Río Tinto S.A. de C.V. y la canadiense Pan American Goldfields.

El vocero de la empresa Minera Río Tinto (MRT), Nicolás Juárez, confirmó que oficialmente se han encontrado dos cuerpos, en tanto dos lesionados han sido dados de alta del hospital. En estos días se han descubierto restos humanos que, se presume, son de los trabajadores perdidos, pero no han sido identificados. Mientras, continúan las labores de búsqueda a cargo de Protección Civil del estado de Chihuahua.

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Grupos civiles exigen al Estado mexicano sanción contra mina de Urique; hallan otros 3 cadáveres

Por Redacción/Sin embargo

Los tres cadáveres se encuentran en un punto de muy difícil acceso en la Cieneguita, municipio de Urique, Chihuahua, por lo que los pobladores están a la espera de un helicóptero que apoye en el rescate.
Organizaciones civiles de Chihuahua lanzaron una exigencia al Estado mexicano para que se realice una auditoría ambiental a la empresa minera, que se sancione a los responsables del siniestro y que se remedie el daño ecológico lo antes posible.

Movimiento de Desaparecidos alerta a la CoIDH sobre el “uso político” que gobierno mexicano da a ley en la materia

Por Redacción/Proceso

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México alertó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH) sobre el “uso político” que el Estado mexicano ha dado a la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, Desaparición Cometida por Particulares y del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas.

En un amicus curie que envió a la CoIDH, el Movimiento detalló que entre las condiciones con las que se aprobó dicha legislación se cuenta “el impulso de las familias y no el resultado de la voluntad política o debida diligencia del Estado”.

El pasado 13 de mayo, el Movimiento -integrado por 55 colectivos de familiares de desaparecidos, 35 organizaciones civiles de 18 entidades federativas y tres países de Centroamérica- remitió a la CoIDH un amicus curie en el contexto del litigio que se sigue contra México en el tribunal regional por la desaparición forzada de Nitza Paola, Rocío Irene y José Ángel, los tres de apellido Alvarado, ocurrida en diciembre de 2009 por elementos del Ejército Mexicano.

Los integrantes de la familia Alvarado fueron detenidos por elementos del 35 Batallón de Infantería de Nuevo Casas Grandes, Chihuahua. Y, pese a que persisten elementos de la autoría castrense en el caso y que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) aceptó una recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) en la que se confirmó la participación militar, ante la CoIDH el Estado mexicano ha negado su responsabilidad.

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‘Pinta’ en muro fronterizo exige justicia por periodistas asesinados

Foto: Hans-Maximo Musielik
Foto: Hans-Maximo Musielik
Foto: Hans-Maximo Musielik

Por Redacción/La Jornada

Tijuana, BC. En el Cañón del Matadero, en las inmediaciones de Playas de Tijuana se lee la leyenda: “Van 140 periodistas asesinados en México”.

Este lienzo está pintado en fondo blanco y letras rojas sobre el muro de lámina que divide México y Estados Unidos, en una zona por la que durante la década de los años noventa cruzaban migrantes.

La obra fue realizada por reporteros mexicanos, y extranjeros, durante el fin de semana para denunciar el asesinato y desaparición de 140 periodistas desde 1999 hasta la fecha, y la inacción del gobierno mexicano.

En la lista aparecen Javier Valdez, asesinado hace un año en Culiacán, y Miroslava Breach, en Chihuahua, ambos corresponsales de La Jornada.

Lo importante no es quienes son los autores del mural, sino el mensaje de los colegas asesinados y desaparecidos en todo el territorio nacional, aseguraron algunos participantes que pidieron anonimato y confían en que el gobierno mexicano reaccione para protección de los periodistas, contra la impunidad y garantía del derecho a la información que tiene la sociedad.

Lista de periodistas asesinados y desaparecidos

2018 Leslie Ann, Pamela Montenegro del Real, Carlos Domínguez Rodríguez

2017 Edgar Daniel Esqueda Castro, Luciano Rivera Salgado, Cándido Ríos Vázquez, Edwin Rivera Paz, Salvador Adame Pardo, Javier Valdez Cárdenas, Hector Jonathan Rodriguez, Maximino Rodríguez Palacios, Ricardo Monlui Cabrera, Miroslava Breach Velducea, Cecilio Pineda Birto

2016 Jesús Adrián Rodríguez Samaniego, Aurelio Cabrera Campos, Agustín Pavia Pavia, Pedro Tamayo Rosas, Salvador Olmos García, Elidio Ramos Zárate, Manuel Santiago Torres González, Francisco Pacheco Beltrán, Moisés Dagdug Lützow,  Anabel Flores Salazar, Gonzalo Alberto Manzanilla Escobedo, Marcos Hernández Bautista, Reinel Martínez Cerqueda

2015 Rubén Manuel Espinosa Becerril Filadelfo Sánchez Sarmiento Juan Atalo Mendoza Delgado José Gerardo Hesiquio Nieto Álvarez Armando Saldaña Morales Abel Manuel Bautista Raymundo José Moisés Sánchez Cerezo

2014 Mario Alberto Crespo Ayón María del Rosario Fuentes Rubio Jesús Antonio Gamboa Urías Octavio Altilano Román Tirado Octavio Rojas Hernández Nolberto Herrera Jorge Torres Palacios Gregorio Jiménez de la Cruz.

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Leyes y códigos en México permiten el castigo corporal contra los niños

Por Redacción/Animal Político

En varias entidades del país se excusan las lesiones cuando el agresor es un familiar y lo hace bajo una “emoción violenta”, sin dolo o no es una agresión frecuente. En dos estados todavía son permitidos los golpes como parte del “derecho a corregir”.

Los niños en México y Latinoamérica están desprotegidos de la violencia, pero no solo de la delincuencia sino principalmente de la que ocurre dentro de sus casas. En México, únicamente Ciudad de México, Zacatecas y Chiapas prohíben específicamente el castigo corporal en sus leyes, mientras que Guanajuato y Chiapas lo prohíben en sus códigos penales. En tanto, los códigos penales de 14 entidades contemplan excusas para lesionar a los descendientes: ya sea porque el agresor estaba invadido de una “emoción violenta”, porque no lo hizo con dolo, o porque ejerció su “derecho a corregirlo”.

México firmó en 1990 la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, comprometiéndose a alinear sus leyes y reglamentos con dicho documento, sin embargo, lo incumple tanto a nivel federal como en casi todos los estados. Hasta la fecha solo hay tres leyes estatales que prohíben el castigo corporal a los menores de edad. Por un lado, la Ley general de los Derechos de los Niños obliga a “abstenerse de cualquier atentado contra su integridad física”, mientras los códigos son aún más laxos: 11 de ellos excusan las lesiones cometidas por un familiar a otro en línea directa, siempre que no tengan el propósito de lastimar (dolo); que el agresor no esté bajo el efecto del alcohol o drogas, y que no huya después de la agresión.

Otros ocho códigos penales consideran el “estado de emoción violenta” como una atenuante de las penas por lesionar a un familiar en primer grado, donde se considera que el agresor perdió su capacidad reflexiva y de contención cuando lesionó a la víctima, lo que reduce su castigo a la mitad o en dos terceras partes; mientras que otros dos códigos contemplan el “derecho a corregir” de los padres, justificando literalmente los golpes para conseguir este fin.

Una base de datos elaborada por el Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna), y verificada por Animal Político, da cuenta de estas legislaciones que incluso coinciden en algunas entidades.

Sin intención y sobrio

El artículo 321 bis del Código Penal Federal dicta que no se procederá contra quien culposamente (por imprudencia) ocasione lesiones u homicidio en agravio de un ascendiente (padres) o descendiente consanguíneo en línea directa (hijos); además de hermano, cónyuge, concubino, adoptante o adoptado, “salvo que el autor se encuentre bajo el efecto de bebidas embriagantes, de estupefacientes o psicotrópicos, sin que medie prescripción médica, o bien que no auxiliare a la víctima”.

Párrafos casi idénticos figuran en los códigos de Baja California Sur, Chiapas, Morelos, Chihuahua, Nuevo León, Tlaxcala, Zacatecas, Michoacán, Guerrero y Ciudad de México. 

Sin razonamiento, voluntad ni control

El artículo 142 del Código Penal de Baja California Sur indica que se reducirá hasta la mitad el castigo a quien “en estado de emoción violenta cometa el delito de homicidio o de lesiones”, y explica que existe emoción violenta cuando “en virtud de las circunstancias que desencadenaron el delito, se atenúa en forma considerable y transitoria” la capacidad del agresor para comprender lo que hizo y actuar en consecuencia. Es el mismo caso de Guerrero, Tabasco, el Estado de México y Coahuila.

Por su parte Michoacán, Campeche y Ciudad de México reducen dos terceras partes de la pena a quienes cometan lesiones u homicidio “en estado de emoción violenta”, definida por el Código penal de Campeche como “una reacción motora, circulatoria y secretoria hacia un sentimiento de gran intensidad, el cual produce una perturbación psicológica transitoria que se manifiesta a través de formas violentas de expresión, falta de razonamiento, de discernimiento y de voluntad”.

El Código penal de la capital, finalmente, define esta emoción como “cuando el sujeto activo del delito vive una intensa conmoción del ánimo que provoca un desorden del comportamiento, la pérdida del dominio de su capacidad reflexiva y la disminución de sus frenos inhibitorios”.

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La PGR atrae investigación del asesinato de la periodista Miroslava Breach

Por Redacción/Proceso

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La Procuraduría General de la República (PGR) confirmó la atracción de la investigación del asesinato de la periodista Miroslava Breach, ocurrido el 23 de marzo de 2017, cuando fue asesinada afuera de su casa en Chihuahua.

Con la atracción por parte de la PGR, también se da “inhibitoria” para que las autoridades del estado de Chihuahua, continúen en conocimiento de los hechos.

En un comunicado, la PGR informó que un Juez Penal del Tribunal Superior de Justicia de Chihuahua acordó favorablemente a la resolución del Juez de Control con sede en esa entidad, en la que se declara competente a la PGR para conocer sobre el proceso penal por el homicidio de la periodista Miroslava Breach.

Lo anterior, derivado del ejercicio de la facultad de atracción realizado por la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE).

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Minería en México invade bosques y selvas

Por Redacción/Desinformémonos

“En el país latinoamericano existen actualmente 895 proyectos mineros y un 58% de la cobertura forestal mexicana (64.5 millones de hectáreas) es afectada por las concesiones extractivas en todo el país”.

Las regiones boscosas en México se encuentran en el centro de disputa territorial ante la expansión de la industria minera. En el país latinoamericano existen actualmente 895 proyectos mineros y un 58% de la cobertura forestal mexicana (64.5 millones de hectáreas) es afectada por las concesiones extractivas en todo el país.

Jalisco es el estado con mayor injerencia de la industria minera en regiones boscosas (41 concesiones), seguido de Chihuahua (53), Durango (32), Sonora (56) y Sinaloa (78). En conjunto dichos estados ceden 8.4 millones de hectáreas de su territorio para empresas mineras tanto nacionales como trasnacionales.

Debido a su crecimiento exponencial, la industria minera en México genera conflictos socioambientales que van desde la contaminación de aguas y devastación de los territorios, hasta asesinatos y desplazamiento forzado de comunidades enteras.

No obstante los marcos jurídicos nacionales e internacionales suscritos por México, los derechos de las comunidades son violentadas y se les niega el derecho a su libre determinación o se simulan procesos de consulta que permiten la legitimación y desarrollo de los proyectos mineros. Desde el año 2000 existe registro del crecimiento exponencial en el número de concesiones mineras otorgadas por el Estado mexicano quien además aprobó la Ley Minera que enfatiza el carácter preferente de la actividad minera por sobre otros usos de los bienes naturales.

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