Afirman que el uso de las Fuerzas Armadas no es la solución a la violencia en el país, pues instituciones de seguridad pública deben cumplir su trabajo.
El colectivo #SeguridadSinGuerra – integrado por organizaciones sociales, ciudadanos y activistas – rechazó la expedición de cualquier ley o reforma de seguridad interior que regularice la intervención de las Fuerzas Armadas en el ámbito de la Seguridad Pública.
De acuerdo con el movimiento, “normalizar la intervención del Ejército mexicano en labores policiales, contribuiría a perpetuar la situación de violencia que se busca revertir”. Argumentan que son los gobiernos estatales quienes tienen la obligación de formar corporaciones policiacas eficaces que garanticen nuestra seguridad para no recurrir al servicio de las Fuerzas Armadas.
En un comunicado #SeguridadSinGuerra manifestó: “Nos oponemos categóricamente a la expedición de una ley o reformas que permitan a las autoridades federales, estatales y municipales, continuar evadiendo sus responsabilidades constitucionales en materia de seguridad pública”.
De la misma forma y a manera de solución, proponen una serie de acciones que según ellos ayudarían a fortalecer a las instituciones de seguridad pública en todo el país.
1. Respeto irrestricto al marco jurídico constitucional e internacional, pues la aprobación de una “Ley de Seguridad Interior” o de un capítulo de Seguridad Interior en la Ley de Seguridad Nacional, atentaría contra la Constitución y contravendría los tratados internacionales que México ha ratificado.
Ciudad de México | Desinformémonos. ‘‘Rechazamos que una ley de seguridad interior sea la vía para la pacificación del país’’, señaló la representante ciudadana Elena Azaola Garrido, de la Academia Mexicana de Criminología, durante la sesión del Consejo Nacional de Seguridad Pública frente a la presencia del presidente Enrique Peña Nieto.
Explicó que antes de que se elabore una ley de seguridad interior, que propone mayor poder y control a las Fuerzas Armadas, debe instaurarse una estrategia nacional para que los policías, las fiscalías y los jueces sean garantes de los derechos humanos.
Por su parte, el presidente de la Red Nacional de Consejos Ciudadanos, Luis Wertman, explicó que por mucho que se haga en favor de la seguridad, “los avances no reflejan una mejoría para el ciudadano promedio, porque sigue siendo testigo o víctima de delitos que sólo pueden explicarse por la impunidad, las complicidades, las fallas de coordinación y la ausencia de autoridad, lo que permite al crimen llenar los vacíos que muchas veces dejan algunas instituciones en prácticamente todos los niveles de gobierno”.
Durante su participación, Wertman agregó que el problema no se resolverá hasta que la desigualdad que caracteriza al país se reduzca. ver nota completa
Esta nota se publicó originalmente en The Mexican Times el 13 de abril de 2017.
Desde septiembre del año pasado se ha iniciado una “discusión” en materia de seguridad interior, en la cual el punto medular es legalizar la participación de las Fuerzas Armadas en auxilio de las autoridades civiles, en otras palabras, que el Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea Mexicana realicen funciones de Policía Federal, Inteligencia, Ministerio Público entre otras.
Foto: El Informante
En este contexto los partidos políticos han impulsado tres propuestas de Ley de Seguridad Interior, la primera a cargo del senador panista Roberto Gil Zuarth, la segunda encabezada por los diputados priístas César Octavio Camacho Quiroz y Martha Sofía Tamayo Morales y por último, en el mes de febrero, la bancada del Partido Verde Ecologista de México hizo lo propio.
Después de realizar un análisis a las propuestas encontramos los siguientes puntos críticos:
–Controlar actos de resistencia no agresiva: en esta redacción poco clara, bien cabrían las manifestaciones pacíficas, violando claramente la libertad de expresión.
–Investigación y persecución de los delitos: si bien en los proyectos se manifiesta que el apoyo sería en caso de que las autoridades se encuentren superadas, en este sentido las agencias encargadas de estas funciones tienen enormes cargas de trabajo y deficiencias estructurales, por lo que en una visión operativa desde ya se encuentran rebasadas.
–Intervención de comunicaciones privadas: esto faculta a las Fuerzas Armadas a que puedan escuchar llamadas, ver mensajes de texto, revisión de redes sociales y correo electrónico, etc.
–Localización geográfica en tiempo real: es decir, que puedan conocer en dónde te encuentras en todo momento.
–En la propuesta impulsada por el PRI, “Hacer uso de cualquier método de recolección de información”: preocupa que en un proyecto de seguridad se utilicen redacciones tan vagas y confusas, mismas que podría permitir que se cometan actos ilícitos al margen de la ley.
Aunado a estas propuestas, el Presidente Enrique Peña Nieto en los últimos meses ha iniciado una campaña mediática vanagloriando a las Fuerzas Armadas y descalificando a quienes las critican, aun cuando es conocimiento público que en el desarrollo de algunas de sus actividades se han violado derechos humanos, lo que demuestra una intención clara por diversos actores políticos en pasar en este periodo ordinario una ley de seguridad interior.
Al comienzo del texto entrecomille discusión, y es que al menos entre los partidos políticos que impulsan estos proyectos y presidencia el fin: legalizar la participación de las Fuerzas Armadas, es un punto en acuerdo, lo que está sujeto a debate es el cómo hacerlo.
Es importante aclarar que las funciones que se establecen en los diversos proyectos no es algo que las Fuerzas Armadas no hagan ahora, sin embargo, legalizar su participación redimensionaría su injerencia en conflictos civiles, algo que la historia ha demostrado como nocivo para las sociedades, solo habría que echar un vistazo a Latinoamérica.
En relación con lo anterior, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha manifestado que “las fuerzas armadas son entrenadas para la defensa de un país contra un enemigo externo, por lo cual carecen del entrenamiento adecuado para cumplir con la misión de hacer cumplir la ley, tarea para la cual se requiere trabajar conjuntamente con las y los habitantes del país. Por ello, es fundamental la separación clara y precisa entre la seguridad interior como función de la policía y la defensa nacional como función de las fuerzas armadas”.
Dando seguimiento a esta idea, proponemos que la discusión debería centrarse en cómo mejorar a las diversas corporaciones policiacas del país, en Cencos hemos pensado puntos mínimos para iniciar este proceso:
-Mejorar los salarios.
-Mejorar la infraestructura.
-Reformas a leyes y reglamentos.
-100% de transparencia y rendición de cuentas.
-Capacitación constante y de calidad.
-Mejores condiciones laborales.
-Lo anterior aunado cero impunidad.
En síntesis, no queremos a las fuerzas armadas en las calles porque esas no son sus funciones, ni están preparadas para ello, y se ha demostrado que su intervención en cuestiones de seguridad interna en general se encuentra acompañada de violaciones de derechos humanos.
La sociedad deber ser informada y considerada en la toma de esta decisión, la aprobación de una ley de este tipo modificaría radicalmente el rol entre autoridades y ciudadanos. No hay que olvidar que quienes ahora nos venden “seguridad” son los culpables de esta crisis de violencia e impunidad.
Amnistía Internacional corroboró que en el operativo del pasado 3 de mayo en Palmarito, Puebla, se dio la ejecución de al menos un civil.
En un comunicado, indicó que “nuevas imágenes de video, verificadas de forma independiente por Amnistía Internacional, en las que se ve a unos hombres vestidos con uniformes militares mexicanos matando a tiros a una persona durante una operación de seguridad en la región central del país, ponen de relieve la necesidad urgente de impedir que las fuerzas armadas desempeñen funciones policiales”.
“Este video muestra algo que los y las activistas de derechos humanos llevan decenios denunciando: las fuerzas armadas mexicanas están fuera de control y nunca se les deberían encomendar operaciones de seguridad pública”, afirmó Erika Guevara-Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional…