Comunicado: Declaración pública ante las jornadas de protesta social en Chile

Derechos digitales

21 de octubre de 2019

Como una organización que trabaja incansablemente por la promoción y defensa de los derechos fundamentales, a propósito de los sucesos ocurridos durante el fin de semana en Chile, desde Derechos Digitales rechazamos enérgicamente la criminalización de la protesta social y sus legítimas demandas, que tienen su origen en una deficiente distribución de la riqueza generada en el país.

Así también rechazamos la militarización del conflicto y, con ello, la escalada de la represión y el excesivo uso de la fuerza, que lejos de apaciguar los ánimos ha incrementado el clima de polarización, violencia e inseguridad en la población. Llamamos a la autoridad a responder de cara al país a las denuncias de torturas y violaciones a los derechos humanos por parte de uniformados, que junto a aquellos casos con desenlace fatal ejemplifican de manera cruenta el equivocado manejo político de la situación. Dichos casos deben ser investigados y las responsabilidades -penales y políticas- asumidas por quien corresponda.

Los derechos fundamentales son la piedra angular de una democracia fuerte y su restricción constituye un antecedente lamentable. La ciudadanía necesita hoy soluciones políticas hábiles que apunten al fondo del descontento, construidas desde una convicción y compromiso profundo con los valores democráticos, que tanto ha costado recuperar y mantener.

Desde Derechos Digitales seguiremos trabajando con esos objetivos como norte.

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ONU: “se privilegia la muerte” con la Guardia Nacional

Redacción / La Jornada

Foto: Cencos

Sorprende que el Estado mexicano insista en fortalecer una lógica militar que privilegia la muerte de quienes considera enemigos, en lugar de reconocer sus garantías individuales, comenzando por el derecho a la vida, planteó la representación en México de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH).

Preocupado ante el riesgo que la militarización de la seguridad pública se eleve a rango constitucional, el titular de esa oficina en el país, Jan Jarab, ha comparecido en tres ocasiones ante el Congreso de la Unión (dos en la Cámara de Diputados y la más reciente, el lunes pasado, en el Senado), donde ha insistido en el error y los riesgos de crear una Guardia Nacional con carácter militar.

También entregó a los legisladores un documento técnico en el que delinea varios argumentos basados en el derecho internacional sobre las garantías individuales y las violaciones en las que México incurriría a escala global en caso de aprobar la creación de la Guardia Nacional en los actuales términos de la minuta que se discute en el Senado y los eventuales peligros para los derechos humanos.

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Discurso de Jan Jarab en la audiencia sobre Guardia Nacional en el Senado de la República

Parlamento Abierto, Guardia Nacional, 11 de febrero 2019
Senado de la República
Discurso de Jan Jarab, Representante de la ONU-DH en México


 
Estimadas senadoras, estimados senadores,

Quiero agradecer la gentil invitación a la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos para participar en esta importante audiencia. Como dije en ocasiones anteriores, por favor, no consideren este agradecimiento como una mera formalidad: la Oficina valora mucho el hecho que su opinión sea considerada por el Congreso como una contribución relevante a la discusión sobre este tema transcendente.

Se trata de mi tercera comparecencia en audiencias sobre el tema. Asimismo, a lo largo de las discusiones, la Oficina del Alto Comisionado ha compartido con el Congreso tres documentos técnicos, mismos que están basados en las obligaciones y estándares internacionales en materia de derechos humanos. Además, la semana pasada se pronunciaron seis mandatos independientes del Consejo de Derechos Humanos de la ONU (Relatorías y Grupos de Trabajo), quienes externaron preocupaciones coincidentes con las nuestras.

Debo reconocer que nuestros planteamientos han sido escuchados parcialmente. Me refiero particularmente a algunos de los aspectos positivos que presenta la minuta en materias tales como la generación de un marco regulatorio homogéneo sobre registro de detenciones y uso de la fuerza. Propuestas, cabe destacar, que deberían ser adoptadas con o sin Guardia Nacional, pero que pueden ser consideradas como contribuciones positivas, aunque colaterales, del proceso de dictaminación. Sin embrago, dichos avances palidecen ante el pretensión central de la enmienda que se analiza.

Los principales argumentos de nuestra Oficina y de varios otros actores, abogados de derechos humanos y expertos en políticas de seguridad, sobre los riesgos asociados (que en México podríamos calificar como “acreditados”) a la utilización de las fuerzas armadas en tareas de  seguridad pública no han logrado convencer a las y los legisladores de cambiar de raíz el rumbo troncal de la propuesta.

Por la responsabilidad que surge de nuestro mandato, voy a intentar, una vez más, resumir nuestros principales puntos de preocupación. Y las preguntas que surgen.

Reflexión primera: 

Si sabemos – e insisto, sí, todas y todos lo sabemos – que lo normal, en un estado democrático de derecho, es enfrentar la delincuencia a través del fortalecimiento de las corporaciones civiles y del sistema de justicia penal, ¿por qué estamos discutiendo una propuesta que prácticamente renuncia (salvo por una débil referencia en los transitorios) a fortalecer la institucionalidad civil en materia de seguridad e incluso aspira a desaparecer la principal corporación civil existente?

La respuesta que escuchamos en discusiones públicas es que las corporaciones civiles son débiles, poco profesionales, entonces que no se puede contar con ellas. Pero si son débiles, si no han crecido suficientemente en los últimos años, ¿no es entonces tiempo para impulsar su crecimiento, profesionalizarles?

La Oficina reitera su convicción de que, si un gran país como México quiere recuperar la tranquilidad, tiene que hacerlo a través del fortalecimiento de los pilares ordinarios de todo estado democrático de derecho, y no robusteciendo lo que debería ser  extraordinario y que lo socava.

Reflexión segunda: 

Si sabemos –e incluso el nuevo Gobierno lo reconoce– que la utilización de las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública en la última decena de años ha sido un fracaso rotundo, que las tasas de homicidios se triplicaron, las desapariciones se multiplicaron, y que los estados con la mayor presencia militar, como Guerrero o Tamaulipas, siguen siendo los más violentos, entonces preocupa que en vez de programar un retiro ordenado y paulatino de las mismas en tareas que las desnaturalizan y para las que no han sido entrenadas, se proponga crear una nueva corporación con fuertes características militares, y además constitucionalizar y hacer permanentela participación castrense en estas tareas.

La Oficina reitera su convicción, basada en numerosas experiencias internacionales y en la triste experiencia del propio México, de que la formación y mentalidad de las fuerzas armadas (enfocada en combate y eliminación del enemigo, y no prevención, contención, e investigación del delito) no es adecuada para las tareas de seguridad pública, resulta en el quebrantamiento de los derechos humanos y al mismo tiempo favorece la inseguridad, alimentado entonces un círculo vicioso que resulta en los llamados de la ciudadanía desesperada para que se “haga algo”, por ejemplo, para que se suspenden más derechos, retiren más libertades.
Nuestra convicción sigue siendo que México tiene que salir de este círculo vicioso.

Reflexión tercera: 

Si sabemos – y sin duda lo sabemos – que la gran debilidad del sistema de justicia, hoy por hoy, es la impunidad, causada por la mala calidad de la investigación y de la procuración de justicia, ¿por qué entonces en vez de fortalecer a las fiscalías se propone fortalecer a las fuerzas armadas? ¿Por qué en vez de invertir en mejorar la calidad de la investigación se propone convertir al personal militar en investigadores?

¿De verdad estamos convencidos que los investigadores del orden militar, tal vez sólo con ser capacitados en cursos rápidos, van a investigar mejor o estamos aceptando que su “eficacia” se dará a través de los recursos del ámbito militar, la fuerza desbordante?

Reflexión cuarta:

Si sabemos – y pienso que sí, deberíamos saberlo – que las estadísticas muestran terribles índices de letalidad en enfrentamientos entre las fuerzas armadas y supuestos delincuentes, de 10 a 1 y más, incluso de letalidad perfecta, ¡sin sobrevivientes! – índices que no existen ni siquiera en verdaderos conflictos armados entonces sorprende que se insista en fortalecer la lógica militar que privilegia la muerte de personas a quienes considera “enemigos”, en lugar de reconocer sus derechos, empezando por el derecho a la vida.

Reflexión quinta: 

Creo que todas y todas lo sabemos que las dos máximas instancias judiciales en México y en el continente han dictado sentencias recientes, por un lado, invalidando en su totalidad la Ley de Seguridad Interior, y por otro lado, fijando criterios objetivos sobre el papel excepcional que eventualmente pueden desarrollar las fuerzas armadas en tareas de seguridad. Sin embargo hoy se pretende eludir la sujeción de la política al Derecho y elevar a rango constitucional lo que debería de ser, a lo más, una política extraordinaria, temporal, restringida, subordinada, complementaria, regulada y fiscalizada -por retomar los elementos dictados por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el Caso de la familia Alvarado.

La propuesta, y lo dije e mi última audiencia, no es para una participación extraordinaria, temporal, restringida, subordinada, complementaria y fiscalizada, entonces no pasa la prueba de convencionalidad.

Reflexión sexta:

Si sabemos que la jurisdicción militar carece de independencia e imparcialidad y ha significado un manto en favor de la impunidad por graves violaciones de derechos humanos, entonces ¿por qué se quiere reformar el artículo 13 constitucional para extender los alcances de una jurisdicción que debe tener un alcance limitado y circunscrito a bienes de naturaleza estrictamente militar?

Y finalmente: 

Si sabemos –también deberíamos saberlo– que las instalaciones militares han sido espacios privilegiados para la tortura y los malos tratos, ¿Por qué se abre una puerta constitucional para privar a una persona en instalaciones castrenses?

Por todo lo anterior, formulamos de manera respetuosa las siguientes propuestas al Honorable Senado de la República:

  1. Eliminar los componentes castrenses del diseño de la Guardia Nacional. Su definición civil no debe ser desvirtuado, mucho menos desmentido, por los componentes del orden militar que existen en la minuta.
  2. Sujetar a la institución a estrictos controles democráticos del orden civil.
  3. De contemplarse un papel para las fuerzas armadas, el mismo debe preverse en el régimen transitorio de la reforma, sujetarse un plazo perentorio de vigencia y ser acorde con los estándares internacionales en materia de derechos humanos (entre ellos los dictados por la Corte Interamericana en el Caso Alvarado).
  4. Generar un programa real de fortalecimiento de todas las corporaciones civiles.
  5. Cerrar la puerta a la licencia constitucional para privar de la libertad a civiles en instalaciones militares.
  6. No ensanchar los alcances de la jurisdicción militar, misma que debe circunscribirse a un ámbito excepcional, restringido y extraordinario.

Finalmente, permítanme reiterar el compromiso de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos para seguir acompañando las reformas institucionales que México precisa en estricto apego a sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos mediante nuestra asesoría y a través de un diálogo franco y respetuoso que haga posible la recuperación de la tranquilidad y el orden de la sociedad bajo un contexto de respeto a las libertades y derechos de todas las personas.

Muchas gracias por su atención.

Gobierno mexicano deberá pagar 1.5 millones de dólares a familia de tres jóvenes desaparecidos por el Ejército

Redacción/Animal Político

La desaparición de tres jóvenes es uno de los casos por los que el Estado Mexicano fue llevado a juicio ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en el año 2016, y finalmente hallado “responsable” de los hechos.

Foto: commons.wikimedia.org/Miguel Sierra

El 29 de diciembre de 2009, alrededor de las 21:00 horas, los primos José Ángel y Nitza Paola, ambos de 31 años de edad, platicaban dentro de la camioneta de Nitza, estacionada fuera de la casa familiar, cuando al menos dos vehículos se estacionaron junto a ellos, de los que descendió una decena de militares apuntando con sus armas largas.

José Ángel bajó voluntariamente del vehículo, para permitir que los militares lo revisaran, pero Nitza Paola, que perdió la movilidad de las extremidades inferiores a causa de un infarto cerebral, no pudo bajar de la camioneta inmediatamente después de que los militares lo ordenaron.

Por ello, tal como señala el testimonio de sus familiares, Nitza Paola fue prendida del cabello por un soldado y arrojada fuera de la camioneta, y después otro militar derribó a José Ángel con un golpe de culata en la cara, al intentar defenderla.

Luego, ambos jóvenes fueron puestos a bordo de los vehículos en los que se transportaba el grupo de militares, y partieron con ellos, no sin antes robar el auto estéreo de la camioneta en la que platicaban los detenidos.

Una hora después, militares arribaron a la cercana vivienda de Rocío Irene, de 18 años, sobrina de José Ángel y Nitza Paola.

Después de invadir la vivienda y destrozar los muebles, el grupo de militares encerró en un baño a los dos hermanos de Rocío, de 13 y 11 años, y a su hija, de dos años,y a la joven le ordenaron ponerse calzado, porque se la llevarían con ellos.

Cuando la mamá de Rocío exigió que le explicaran el motivo de la detención, un militar le ordenó que se callara.

Los niños y la mamá de Rocío recuerdan un hecho: que las personas que invadieron su vivienda no sólo portaban uniformes militares, sino que todas sus armas contaban con números de identificación estampados en la culata.

Para tranquilizar a sus hermanitos y a su hija, Rocío aceptó irse con los militares sin oponer resistencia, les dijo “que no se preocuparan, que todo va a estar bien, que enseguida volvería”, según el testimonio de la mamá de Rocío.

Desde entonces han pasado nueve años, y de José Ángel, Nitza Paola y su sobrina Rocío, todos de la familia Alvarado, habitantes del Ejido Benito Juárez, Buenaventura, Chihuahua, no se ha vuelto a saber nada.

Desde entonces se les considera víctimas de desaparición forzada.

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#SeguridadSinGuerra pide al Senado rechazar dictamen de la Guardia Nacional

Redacción/Proceso

Foto: Twitter @DeniseDresserG

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El colectivo #SeguridadSinGuerra censuró la decisión de los diputados que la noche del pasado miércoles votaron a favor de la Guardia Nacional, por lo que pidieron a los senadores  rechazar el dictamen y las propuestas de modificación hechas al mismo y replantear la discusión del modelo de seguridad que reclama el país.

En un comunicado difundido este jueves, los firmantes, entre los que figuran la activista María Elena Morera, la politóloga Denise Dresser y el actor y productor Diego Luna, acusaron a los legisladores de “ignorar la evidencia que, como especialistas y activistas en materia de seguridad y justicia, pusimos a disposición de todos los grupos parlamentarios en la Cámara de Diputados en las audiencias convocadas por la Junta de Coordinación Política”.

Recordaron que, desde distintas ópticas y disciplinas, expusieron en dicho foro que la creación de una corporación con estructura y mando operativo militar era una salida falsa a los problemas de delito y violencia que afectan a varias regiones del país. También, que colocar a los militares como primera línea del Estado para hacer frente a estos problemas podría agravarlos, amén de que es contraria a recomendaciones de organismos internacionales de derechos humanos y manda una señal equivocada de que la vía civil no es una opción para recuperar al país.

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Una simulación, la propuesta de mando civil para la Guardia Nacional: ONG

Redacción / La Jornada

Imagen: Cencos

Organizaciones de la sociedad civil que han participado en las audiencias públicas realizadas en la Cámara de Diputados para analizar la creación de la Guardia Nacional (GN), consideran una simulación el reciente anuncio del gobierno sobre un supuesto mando civil para esa nueva corporación de seguridad pública.

José Antonio Guevara Bermúdez, director de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH) dijo en entrevista con La Jornada que el anuncio del secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo Montaño, sobre la modificación del diseño original de la Guardia Nacional para que tenga un mando civil es una simulación.

En realidad no están concediendo absolutamente nada. Siguen siendo policías y marinos militares, siguen siendo entrenados por las fuerzas armadas y estando alojados en el Ejército y en la Marina. El mando operativo no va a estar nunca en manos de los civiles, porque los militares han dicho que no se van a someter a un mando civil, sostuvo.

Y añadió: Se trata de una simulación porque lo que están haciendo es hacer creer a la opinión pública que están escuchando y siendo sensibles a las críticas de los expertos, de las organizaciones de la sociedad civil y de las víctimas y están supuestamente concediendo el mando civil, pero sabemos que no es así.

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Reciben a AMLO con protestas en Ciudad Juárez

Redacción/La Jornada

Foto: Luis Castillo/La Jornada

Ciudad Juárez. A las puertas de las Oficinas administrativas del gobierno del estado en esta metrópoli fronteriza, un grupo de activistas en contra de la Guardia Nacional se manifestaron a la llegada y salida del presidente Andrés Manuel López Obrador. Con una gran manta expresaron: “no a la Guardia Nacional. No a la militarización”.

Desde antes de la llegada de López Obrador al lugar donde presentaría los detalles del Programa de la Zona Libre de la Frontera Norte se encontraban apostados en sus alrededores.

“Lo que podemos decir es que a los militares no los consideramos aptos para estas labores. Lo que se podría proponer es la profesionalización de la policía”, dijo Alejandro González, del Movimiento Juárez contra la militarización, quien subrayó que de crearse la Guardia Nacional “se haría permanente la presencia del ejército en tareas de seguridad”.

Agregó que recomendaciones de organismos internacionales e incluso las Organizaciones de Naciones Unidas en materia de derechos humanos están en contra de la militarización.

A la salida de López Obrador, los activistas desplegaron momentáneamente la manta al paso de la camioneta donde salía López Obrador, sin que se generaran mayores incidentes.

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