Minería en México invade bosques y selvas

Por Redacción/Desinformémonos

“En el país latinoamericano existen actualmente 895 proyectos mineros y un 58% de la cobertura forestal mexicana (64.5 millones de hectáreas) es afectada por las concesiones extractivas en todo el país”.

Las regiones boscosas en México se encuentran en el centro de disputa territorial ante la expansión de la industria minera. En el país latinoamericano existen actualmente 895 proyectos mineros y un 58% de la cobertura forestal mexicana (64.5 millones de hectáreas) es afectada por las concesiones extractivas en todo el país.

Jalisco es el estado con mayor injerencia de la industria minera en regiones boscosas (41 concesiones), seguido de Chihuahua (53), Durango (32), Sonora (56) y Sinaloa (78). En conjunto dichos estados ceden 8.4 millones de hectáreas de su territorio para empresas mineras tanto nacionales como trasnacionales.

Debido a su crecimiento exponencial, la industria minera en México genera conflictos socioambientales que van desde la contaminación de aguas y devastación de los territorios, hasta asesinatos y desplazamiento forzado de comunidades enteras.

No obstante los marcos jurídicos nacionales e internacionales suscritos por México, los derechos de las comunidades son violentadas y se les niega el derecho a su libre determinación o se simulan procesos de consulta que permiten la legitimación y desarrollo de los proyectos mineros. Desde el año 2000 existe registro del crecimiento exponencial en el número de concesiones mineras otorgadas por el Estado mexicano quien además aprobó la Ley Minera que enfatiza el carácter preferente de la actividad minera por sobre otros usos de los bienes naturales.

Ver nota completa

Discriminación indígena persiste por falta de voluntad política: ONU

Foto: Carlos Ramos Mamahua/La Jornada

Por Redacción/La Jornada

Ciudad de México. Los pueblos originarios de México siguen enfrentando graves problemas de discriminación y falta de cumplimiento de sus derechos básicos, problemas que se han ido incrementando –en gran medida– por falta de voluntad política del gobierno del país para resolverlos, señaló la relatora especial de la Organización de Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, Victoria Tauli-Corpuz.

En conferencia de prensa, una vez terminada su visita oficial al país, la especialista hizo un resumen de sus principales hallazgos, luego de reunirse con más de 200 personas de 23 pueblos indígenas, provenientes de 18 estados del país.

“Pude reconocer un serio patrón de exclusión y discriminación, que a su vez se refleja en la falta de acceso a la justicia, entre otras violaciones de derechos humanos”, destacó la relatora de origen filipino.

“Otro problema serio que me fue presentado del hecho de que los pueblos indígenas no están siendo apropiadamente consultados, de acuerdo con los estándares internacionales, sobre proyectos y otras decisiones que afectan sus derechos, incluyendo el derecho a la vida”, añadió.

Al detallar algunos de los aspectos que analizó en su visita del 8 al 17 de noviembre, Tauli-Corpuz señaló que el derecho de los indígenas a la tierra y el territorio es una de las garantías violadas con mayor frecuencia, con el propósito de imponer diversos megaproyectos económicos, cómo minas, presas hidroeléctricas y otras iniciativas similares.

Ver nota completa

Indígenas llevan a ONU abusos de megaproyectos; pintan al Estado mexicano como un verdugo más

Por Redacción/Sin embargo

Organizaciones civiles que acompañan a grupos indígenas presentarán ante la Relatoría especial de la ONU un cúmulo de denuncias sobre las disputas territoriales, la falta de consulta, despojo y criminalización a quienes se oponen a megaproyectos en México, entre otras violaciones a los derechos humanos a los que son sometidos los pueblos originarios.

El documento sobre la problemática general en el país será presentado por las organizaciones, pese a que la Relatora se limitará a visitar Chihuahua, Chiapas y Guerrero, y esperan que el peso internacional de las futuras recomendaciones traiga cambios favorables a esas comunidades.

Ciudad de México, 8 de noviembre (SinEmbargo).- Ocho personas del pueblo de Salazar, Estado de México, que se oponían a la construcción de un proyecto de la Inmobiliaria Hsea S.A. fueron detenidas desde el pasado 31 de agosto. Cinco hombres y tres mujeres de esta localidad están vinculados a proceso por los delitos de robo con violencia, privación ilegal de la liberta y lesiones.

Para la comunidad, es una clara afrenta por la resistencia a un proyecto de recreación que se pretende construir en terrenos que consideran que se están usurpando.

Entre los detenidos está el presidente de bienes comunales Cutberto Vilchis García, encargado de velar por la defensa del territorio de la localidad otomí. El caso está incluido entre las denuncias que activistas presentarán a la Relatoría sobre los derechos de los pueblos indígenas de Naciones Unidas (ONU).

El caso de Salazar, municipio de Lerma, refleja la criminalización de los defensores del territorio en el Estado de México, sostuvo la abogada Citlalli González del Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero (CDHZL). El caso se prevé llegará a las manos de la Relatora Victoria Tauli-Corpuz, quien estará en el país del 8 al 17 de noviembre.

“Los problemas agrarios también son parte de la problemática que enfrentan los pueblos indígenas en el Estado de México. La comunidad de Salazar ha peleado por un reconocimiento de sus tierras, pero las autoridades no reconocen a sus autoridades comunales para hacer este reclamo”, explicó González.
En un breve mensaje, la Relatora sobre los derechos de los pueblos indígenas Victoria Tauli-Corpuz aseguró que buscará “información acerca de casos reportados sobre amenazas y criminalización contra defensores de los derechos de los pueblos indígenas y estudiaré las medidas de protección disponibles para las y los líderes, así como las comunidades en riesgo”.

La visita ha alentado a las organizaciones civiles, que acompañan a los pueblos indígenas, a presentar un informe sobre los problemas de los pueblos indígenas a nivel nacional, pese a que la Relatora se limitará a visitar Chihuahua, Chiapas y Guerrero.

Ver nota completa

El Frente Indígena y Campesino de México anuncia jornada nacional de movilización

Foto: Cencos

Por Marcela Méndez

Integrantes del Frente Indígena y Campesino de México (Ficam) anunciaron esta mañana que el 30 de septiembre realizará distintas movilizaciones en 16 entidades federativas, con el objetivo de protestar por el modelo de desarrollo nacional, la cual ha excluido a los pueblos originarios.

De acuerdo con los integrantes del Ficam, el modelo ha propiciado la concentración de la riqueza en un puñado de mexicanos a costa de la miseria de la mayoría, principalmente comunidades indígenas y campesinos.

Como parte de la jornada nacional de movilización, el Ficam planteó la necesidad legislar y reconocer el derecho a la consulta de los pueblos, por lo que exigió que se materialice la Ley de Consulta. También se pronunció en contra de la militarización del país a través de la iniciativa de Ley de seguridad interior, y en contra de la criminalización de la protesta social.

Según informaron los integrantes del Ficam, las movilizaciones del 20 de septiembre serán en forma de mítines, plantones y marchas y tendrán lugar en Chiapas, Yucatán, Tabasco, Oaxaca, Guerrero, Puebla, Estado de México, Veracruz, Querétaro, Morelos, Hidalgo, Nayarit, Jalisco, Durango, Michoacán y Ciudad de México.

En la Ciudad de México está planeada una marcha hacia la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y a la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), lugares en los que el Ficam exigirá que se atiendan las recomendaciones de la CNDH sobre el avance del extractivismo minero y megaproyectos que están despojando a las comunidades y afectando su forma de vida; ante la ONU, el Ficam denunciará despojos, violaciones a derechos humanos y la política que excluye a los indígenas.

La exigencia, explicaron, es “que los pueblos originarios también tengamos nuestra voz y lo único que tenemos es la movilización y la denuncia; nuestro objetivo es visibilizar los problemas que hay en los estados”.

Finalmente, los integrantes del Ficam pidieron a las autoridades atender a las personas afectadas por el terremoto del 7 de septiembre en Chiapas, Oaxaca y Tabasco; y a la población, a solidarizarse con ellas mediante la donación en centros de acopio. Explicaron que en sus organizaciones tienen instalados algunos centros de recolección de víveres, los cuales serán entregados de manera directa a otras organizaciones, para asegurarse de que las donaciones lleguen a quienes tienen que llegar.

Puebla: sin consulta a pueblos originarios GESA reinicia hidroeléctrica en ecosistema de Río Zempoala

Por Redacción/Desinformémonos

Xochitlán de Vicente Suárez, Puebla I Desinformémonos I La empresa Generadora de Energía Eléctrica San Antonio (GESA) reactivó ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) el proyecto para construir una hidroeléctrica en los ríos Zempoala y Ateno en cinco municipios de la Sierra Norte de Puebla, de los que al menos dos se han declarado, a través de sus cabildos, como “libres de megaproyectos”.

El 8 de enero de 2016, la Semarnat dejó sin efectos el permiso ambiental que el corporativo tenía para preparar el sitio y construir una hidroeléctrica debiendo existir una previa consulta a los pobladores indígenas de la región en términos del Convenio 169 de la OIT. Sin embargo, haciendo caso omiso, GESA inició un nuevo trámite ante la Dirección General de Impacto Ambiental.

Según GESA, la obra “tendrá impactos positivos en la región” y no se encuentra dentro de ningún Área de Protección de Recursos Naturales, aunque omite decir que el 90 por ciento de las 19 hectáreas que abarcará deberán ser taladas y están ubicadas en una “región rica en especies endémicas y apta para la conservación” incluida la Región Terrestre Prioritaria 105. “Un ecosistema único”, según la Comisión Nacional de la Biodiversidad (Conabio).

Por considerar que el proyecto hidroeléctrico San Antonio, recientemente reactivado por la empresa GESA, desintegrará a la comunidad y es una amenaza de muerte para el bosque mesófilo de montaña, pobladores de Xochitlán formaron la Brigada de Defensa del Territorio Xochiteco y rechazan cualquier negociación con el corporativo.

La población de Xochitlán que integra la brigada de defensa, señalan que la empresa GESA miente al asegurar que traerá beneficio y efectos positivos a las comunidades, “por el contrario, es una amenaza de muerte al bosque mesófilo de montaña, ecosistema prioritario reconocido por su alta biodiversidad y el más amenazado del planeta” y añaden que la generadora de energía que pretenden construir en los ríos Zempoala y Ateno solo servirá a la industria minera.

En un comunicado emitido recientemente, la Brigada anunció que se propone difundir y denunciar esta “ofensiva” en contra del pueblo xochiteco y su medio ambiente; refutar científica y legalmente los argumentos de la empresa de que los impactos serán positivos; informar, formar y fortalecer a las poblaciones y defender el territorio. “No habrá hidroeléctrica en el territorio xochiteco y no hay negociación alguna al respecto”, apuntaron.

En el pronunciamiento señalan que GESA afirmó que cuenta con “todas las autorizaciones” cuando apenas está tramitando los permisos ambientales y no ha demostrado sobre todo cuando consultó a los pueblos originarios y preguntan ¿cuándo los pueblos de los municipios, propietarios legales y originarios del territorio hemos dado autorización?”.

Ver nota completa

Megaproyectos destructores, ¿defender lo indefendible?

Por Coralia Souza
@CoraliaSP

Esta nota se publicó originalmente en The Mexican Times el 30 de marzo de 2017.

La construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México hace más evidente la serie de dificultades que giran en torno de los megaproyectos en el país: el despojo de tierras, los inminentes daños ambientales y las irregularidades en los procesos y permisos.

G05091449.JPG
MÉXICO, D.F. Transportation/Transportes-Aeropuerto.- El pasado miércoles, se anunció la construcción del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, que se realizará sobre cuatro mil 430 hectáreas federales que se ubican en la zona contigua a la actual terminal aérea. Foto: Especial

A pesar de ser conflictos que nos afectan a todos, pareciera que las únicas personas interesadas en la defensa del medio ambiente y el territorio son los activistas o las comunidades campesinas e indígenas; quienes, además, en este país son asesinados y criminalizados.

El diverso grupo, dedicado a proteger, promover y defender el derecho humano a un ambiente sano se encuentra en una situación cada vez mas riesgosa y vulnerable. El informe anual del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) de 2016 señala que de junio del 2010 a julio de 2016 hubo 303 ataques registrados a defensores del medio ambiente, que incluyen hostigamientos, detenciones arbitrarias, amenazas y asesinatos.

Este problema socio-ambiental se ha intensificado a consecuencia de la creciente demanda de recursos naturales y las cada vez más comunes concesiones irregulares otorgadas por el gobierno a grandes empresas. La concesión de agua a la cervecera de Constellation Brands en detrimento de la ciudad de Mexicali; el despojo de comunidades en Atenco por la construcción del aeropuerto; el desalojo de comunidades huicholas en Nayarit por la construcción de presas; el megaproyecto hotelero y habitacional desproporcionado en Todos Santos, Baja California; y la gran cantidad de empresas dedicadas a la explotación de recursos mineros a lo largo de todo el país son la punta de un iceberg de violencia e intereses económicos que afectan gravemente al entorno natural, al tejido social y abonan a la injusticia y desigualdad.

No es de extrañar que los mismos individuos que facilitan la concesión de territorio y recursos a inversiones extranjeras, sean los que amedrentan a los grupos que manifiestan su desacuerdo. Según el informe del CEMDA, casi la mitad de las agresiones a defensores de derechos humanos relacionados con medio ambiente son cometidas por parte del estado; entonces tenemos procesos y gobiernos que despojan las tierras y violentan a quien reclama, quedando impune, además, el 98% de las veces según Michael Frost, relator especial de la situación de los Defensores de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Ante este lamentable panorama, las comunidades, con el auxilio de los activistas ambientales, insisten en la defensa de aquello que les ha sido arrebatado. Sin embargo, la sociedad permanece indiferente, sin tomar conciencia del crecimiento inminente de esta devastación.

Nos hemos acostumbrado a actuar de manera egoísta y no darle importancia a situaciones que no nos afectan directamente, no obstante, tenemos que entender que la destrucción del país es una ola que va a ahogarnos a todos en algún punto; y tal vez entonces sí sea demasiado tarde.

Ver nota completa

Primero el business

Por Eduardo Espinosa
@espinosamx

Esta nota se publicó originalmente en The Mexican Times el 2 de febrero de 2017.

El inicio de año ha sido adverso para el país, con el gasolinazo, las acciones del presidente Trump y la ineficiencia de nuestras autoridades para dar respuesta a estos grandes problemas, la incertidumbre ha cercado la economía nacional. Sin embargo, para este 2017 los planes para el “desarrollo económico” de la administración de Enrique Peña Nieto continúan.

Foto: Red Política

En junio del año pasado se publicó la Ley Federal de Zonas Económicas Especiales, la cual plantea 3 regiones (Puerto Lázaro Cárdenas, Corredor del Istmo de Tehuantepec, Puerto Chiapas) a las que se les otorgará beneficios fiscales y laborales, un régimen aduanero especial, un marco regulatorio ágil, una infraestructura de primer nivel, programas de apoyo (capital humano, financiamiento, innovación), así como estímulos y condiciones preferenciales, con el objetivo de incentivar la productividad y dotar de las mismas posibilidades de desarrollo y bienestar a los habitantes de estas demarcaciones.

El tema viene a colación por dos motivos, el primero es el inicio de la guerra comercial con Estados Unidos, la cual ha dejado en claro nuestra dependencia económica, misma que según diversos sectores de la sociedad, se debe atacar consumiendo la producción nacional y diversificando las alianzas comerciales internacionales.

Justo en este contexto la implementación de estas zonas suena bastante congruente, pues por su posición geográfica podrían ser enlaces para la implementación de nuevas relaciones económicas con América Latina, Asia y Europa, cosa con la que coincido.

Pero no hay que olvidar el concepto de desarrollo que tiene esta administración, el cual sobrepone los negocios frente los derechos humanos. Aquí viene mi segundo motivo, desde el Centro Nacional de Comunicación Social hemos documentado la relación entre las comunidades indígenas y/o pueblos originarios con actores que están detrás de megaproyectos (autoridades y empresas), como una constante encontramos graves violaciones a los derechos fundamentales.

Estas violaciones van desde la aplicación de consultas previas que no cumplen los estándares internacionales, hasta la fabricación de delitos graves a los principales opositores a los proyectos, por ello, la implementación de estas zonas especiales nos pone alerta, aun cuando la misma ley manifiesta que “atenderán los principios de sostenibilidad, progresividad y respeto de los derechos humanos”, pero siguiendo esta lógica no concibo que esta vez será diferente.

La incertidumbre y el difícil contexto económico se presta para forzar la implementación de las zonas especiales, y con la experiencia de los megaproyectos se vuelve necesario estar pendientes del desarrollo de esta política pública. Aun en tiempos difíciles hay prioridades y sobre las económicas está el respeto de los derechos.

Ver nota completa

Megaproyectos: Cuando el despojo se hace costumbre

Por Ixchel Cisneros
@chelawuera

Esta nota se publicó oringalmente en The Mexican Times, el 10 de noviembre de 2016.

Juan Carlos Flores Solís, es representante del Frente de Pueblos en Defensa del Agua y la Tierra de Morelos, Puebla y Tlaxcala, y opositor al Proyecto Integral Morelos (PIM), el cual consiste en dos termoeléctricas, un gasoducto y un acueducto que se construirían en las tierras de cientos de indígenas.

Juan Carlos fue detenido el 7 de abril de 2014 por 12 hombres vestidos de civil tras salir de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla, a donde le pidieron que fuera a ratificar una denuncia. Estuvo preso 10 meses acusado de motín, extorsión, despojo y daño contra la infraestructura hidráulica.

Un día antes, la policía estatal detuvo a la defensora Enedina Rosas Vélez, comisariada ejidal del San Felipe Xonacayucan y también opositora al PIM. La acusaron de robarle con violencia un celular a un trabajador de Bonatti, empresa responsable de la construcción del gasoducto, y de “oponerse a la ejecución de alguna obra o trabajo público”.

Lo único que hizo Enedina fue pararse frente a las máquinas para evitar que sus milpas, que en su mayoría producen maíz y quelites, quedaran arruinadas. Juan Carlos, ni siquiera estaba en el lugar donde supuestamente ocurrieron los hechos que le imputaban.

En un trabajo realizado entre 2014 y 2016 por el Centro Nacional de Comunicación Social (Cencos) y la Maestría en Periodismo sobre Políticas Públicas del Centro de Investigación y Docencia Económicas (Periodismo CIDE), registramos 80 agresiones contra comunidades indígenas y pueblos originaros por la construcción de megaproyectos.

Los ataques van desde las detenciones arbitrarias (30), como el caso de estas personas defensoras en Puebla, la violación al derecho a un medio ambiente sano (21), hasta la consulta previa, libre e informada (8).

Los estados con más agresiones son el Estado de México (28), Colima (12) y Puebla (9).

El Artículo 2º de la Constitución Política Mexicana dice: “La Nación tiene una composición pluricultural sustentada originalmente en sus pueblos indígenas […] El derecho de los pueblos indígenas a la libre autodeterminación se ejercerá en un marco constitucional de autonomía […] Esta Constitución reconoce y garantiza el derecho de los pueblos indígenas a la libre determinación y en consecuencia tienen autonomía para: […] Aplicar sus propios sistemas normativos; […] Conservar y mejorar el hábitat y preservar la integridad de sus tierras[…]”.

Aun así, según las cifras de esta base de datos, el gobierno mexicano continúa violando los derechos de los pueblos indígenas al no respetar las normas por las que ellos se rigen, despojarlos de sus tierras o utilizar sus recursos naturales sin consultarles y encarcelar o amedrentar a quienes los defienden.

Del total de 80 agresiones registradas, 77 fueron cometidas por funcionarios públicos. La Comisión Nacional del Agua encabeza la lista con 24 de ellas; después le sigue la Secretaría de Seguridad Ciudadana del Estado de México, con 19, y la Secretaría de Energía, con 12. El mayor número de ataques ocurre en los proyectos mineros (14), en los hidroeléctricos (13) y en los eólicos (11).

Además, queda el agravante que en esta base de datos únicamente incluimos las agresiones que fueron denunciadas y pudimos comprobar, es decir, pudiese haber por ahí muchas más de las que todavía no nos enteramos.

Algunos dirán que las comunidades no quieren el desarrollo o que se oponen a la modernización pero ni siquiera se los hemos preguntado. Varios de ellos han asegurado estar de acuerdo con la construcción de la presa, el parque eólico o la mina, pero es la forma en la que las autoridades y empresas llegan a imponerlo, lo que les molesta. En otros casos, los pueblos originarios quieren proponer alguna alternativa para la construcción de la carretera o el paso del gasoducto, mas no se les permite.

Es necesario entender que ellos tienen derechos sobre la tierra y los recursos naturales. Viven desde hace siglos ahí, no son invisibles y tienen el derecho a decidir.

Si quieres conocer más sobre este proyecto, visita megadiscriminacion.org

Ver nota original

Empresas vienen por megaobras, aplastan pueblos y el Estado las ayuda. Así funciona México: ONGs



Por Redacción/ Sin Embargo

Organizaciones de la sociedad civil acusaron que en México el derecho de las comunidades a ser consultadas ante la implementación de megaproyectos en sus territorios no es respetado, incluso, las autoridades trabajan en favor de las empresas y no en la protección de los pueblos, mientras sus habitantes son intimidados, criminalizados y asesinados.

En el contexto de la presentación del Informe Final del Grupo de Trabajo sobre Empresas y Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) llevada a cabo en en Ginebra, Suiza, el pasado 8 de junio de ante el Consejo de Derechos Humanos de la Asamblea General de la ONU, representantes de comunidades emitieron su postura al respecto y criticaron el actuar de Enrique Peña Nieto en la defensa de los derechos humanos.

Juan Antonio López, del Proyecto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ProDESC), aseguró que la administración del actual Presidente de la República Mexicana ha favorecido una política que permite la apertura de nuevos proyectos, con lo que se han disparado las violaciones a los derechos de los pueblos.

“Las empresas llegan a México porque aquí no se respetan los derechos humanos y el Gobierno da todas las facilidades”, dijo Bettina Cruz, integrante de la Asamblea de los Pueblos Indígenas del Istmo de Tehuantepec en Defensa de la Tierra y el Territorio en Oaxaca, en conferencia de prensa en el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh).

Ver nota completa

Megaproyectos en zonas indígenas provocan conflictos sociales: ONU

Por Redacción/ La Jornada

En el conversatorio El derecho a la consulta de los pueblos y comunidades indígenas en México, Jan Jarab, representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh), expresó su preocupación por el actual modelo de desarrollo, que está basado en dar concesiones por proyectos, megaproyectos o proyectos extractivos en territorios indígenas, vinculados con muchas violaciones a los derechos humanos.

Al participar en la reunión, realizada en el Senado, Jarab precisó: Hay miles de concesiones otorgadas en territorios indígenas, muchas veces sin consulta o consentimiento de ellos, lo que lleva a un conflicto social entre las comunidades, y también interno.

Hizo notar que en toda América Latina los defensores de derechos humanos de los pueblos indígenas, los defensores de la tierra, son los más amenazados y hemos visto en varios países de la región, incluso en México, asesinatos de defensores de derechos humanos indígenas.

Jan Jarab resaltó que no se puede organizar, o no es correcto, una consulta que sólo sirva para ratificar lo que ya se decidió llevar a cabo, es decir, un proyecto o megaproyecto, utilizando a los representantes de las comunidades que están a favor de esas construcciones y estigmatizando a los que se oponen, a quienes defienden sus tierras”.

En su intervención el representante de la Acnudh subrayó: Sin duda, la reforma energética, con su impacto enorme en las comunidades indígenas, hubiera sido correcto someterla a consulta libre, previa e informada con los pueblos indígenas.

Ver nota completa