Crece la cifra de policías no confiables: hay 32 mil elementos reprobados en calles del país



Por Redacción/Animal Político

Uno de cada 10 policías del país no pasó las pruebas de control de confianza; sin embargo, siguen laborando, indica Causa en Común; eran 30 mil 922 reprobados en abril de 2016, y la cifra subió a 31 mil 947 un año después.

En las calles de México trabajan actualmente 32 mil policías que no pasaron las pruebas de confianza, y la tendencia de reprobados, en lugar de reducirse, ha ido en aumento desde el año pasado.

Uno de cada 10 policías en México, que son responsables de la seguridad de los ciudadanos y de combatir la delincuencia, no cumple con los requisitos legales para seguir en el puesto, al reprobar los exámenes de control de confianza. Y sin embargo siguen trabajando.

Los datos oficiales del Sistema Nacional de Seguridad Pública, proporcionados a Animal Político por la organización civil Causa en Común, ponen en evidencia que la depuración prometida para los cuerpos de policía, desde el 2008, no solo no se ha completado, sino que hay un retroceso.

Ver nota completa

Ley de Seguridad Interior, la de mayor prioridad para el PRI: Gamboa

Por Redacción/ Aristegui Noticias

El líder de los senadores del PRI, Emilio Gamboa Patrón, reiteró su llamado a los otros grupos parlamentarios a buscar acuerdos, para celebrar un periodo extraordinario, en las próximas semanas, ya que para su bancada es una prioridad la Ley de Seguridad Interior.

Sostuvo que los temas de los fiscales General y Anticorrupción también son importantes y no puede dejarse de lado la minuta de combate al robo de hidrocarburos.

En un comunicado, destacó que “los priistas en el Senado estamos conscientes de que los mexicanos exigen una respuesta firme en materia de seguridad, razón por la que continuaremos en comunicación y coordinación permanente con nuestros compañeros diputados en San Lázaro”.

Ello, dijo, para que una vez aprobada la Ley de Seguridad Interior en la colegisladora, podamos llegar a acuerdos con las otras fuerzas políticas y avanzar en el análisis, discusión y aprobación de la minuta en materia de seguridad interior.

El legislador aclaró que el grupo parlamentario del Partido Revolucionario Institucional (PRI) no pondrá trabas ni pretextos a la aprobación de esta ley, porque es una exigencia de los mexicanos.

“No se trata solo de otorgar un marco jurídico a la Secretaría de la Defensa Nacional o a la Marina Armada de México para que realicen acciones en el combate a la delincuencia organizada, sino también establecer corresponsabilidad con los gobernadores y presidentes municipales”, explicó.

Ver nota completa

Aprobar “al vapor” la Ley de Seguridad Interior agravaría la crisis de inseguridad en el país: MUD

Por Redacción/Proceso

La organización México Unido contra la Delincuencia (MUD) exigió detener el proceso de “aprobación al vapor” de la Ley de Seguridad Interior, ya que de no hacerlo se estaría optando por una falsa salida a los problemas que padecen los mexicanos.

En un comunicado, señaló que las múltiples y graves modificaciones propuestas a una serie de instrumentos corren el riesgo de revertir lo logrado con el establecimiento del nuevo sistema penal acusatorio y que en su conjunto se denominan la “Miscelánea Penal”.

Pese a las advertencias de académicos y expertos, así como de organismos nacionales e internacionales como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), “los legisladores quieren dar paso a iniciativas que tienen el potencial de agravar la crisis de inseguridad, las violaciones a los derechos humanos, el deterioro del Estado de Derecho y el incremento sin control de la violencia en México”, subrayó.

Las presiones para aprobar a la brevedad estas leyes –agregó– parecen, desde la sociedad civil, un juego de intercambios entre partidos que obedecen a la lógica de la temporada preelectoral.

“Apresurar estos procesos no hace más que sembrar desconfianza entre la ciudadanía, lo que a su vez mina las posibilidades de encontrar soluciones de fondo y duraderas”, refiere el documento.

De acuerdo con MUD, el más reciente dictamen de Ley de Seguridad Interior pretende dar a las fuerzas armadas un salvoconducto para permanecer en las calles en tareas que no les corresponden constitucionalmente y para las que, según su propio dicho, no están capacitadas.

Además, contiene cláusulas preocupantes por la amplitud de facultades concedidas y por la poca claridad de los límites que pretende establecer.

Peor aún, sostuvo, la continuada participación de las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública en sí misma, con independencia de los problemas específicos de las iniciativas a discusión, implica un deterioro institucional –“desnaturalización” en palabras del general Salvador Cienfuegos, titular de la Secretaría de la Defensa Nacional– muy grave y preocupante.

Según el comunicado, el cúmulo de evidencia apunta a que la militarización masiva de la seguridad pública desde hace diez años ha sido una medida contraproducente que ha exacerbado la violencia en vez de disminuirla.

“Con la apurada aprobación de la Ley de Seguridad Interior se estaría optando por una falsa salida a nuestros problemas: en lugar de entrarle a los problemas de fondo de un enfermedad cada vez más grave en materia de seguridad pública y procuración de justicia, se pretende administrar indefinidamente la ‘medicina’ que tantos daños ha causado y que ninguna mejoría ha ofrecido. La ruta actual es irresponsable y ligera”, subrayó MUD.

Ver nota completa

Seguridad o derechos humanos: una falsa dicotomía. Ejército impone su agenda con Ley de seguridad interior

Por Redacción/ DesInformémonos

En el marco de una discusión acalorada y escabrosa sobre la ley de seguridad interior que impulsa el secretario de la defensa nacional, el general Salvador Cienfuegos, quien cuenta con el respaldo del presidente de la República, Enrique Peña Nieto, el secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong y las principales fracciones parlamentarias, en nuestro estado, que ha sido escenario de hechos cruentos cometidos por las fuerzas armadas, nos encontramos al margen del debate nacional sobre las implicaciones jurídicas, sociales y políticas de militarizar la seguridad.

Recientemente los gobernadores de Tamaulipas, Michoacán y Sinaloa acudieron a una reunión con la junta de coordinación política de la cámara de diputados para supuestamente conocer su opinión sobre las iniciativas de ley de seguridad interior. Este llamado no fue tanto para una consulta seria sobre el tema, sino más bien para cerrar filas en torno a la ley de seguridad que impulsan principalmente el PRI y el PAN. Como siempre sucede con las las cúpulas políticas, hacen amarres previos para imponer leyes que mejor convengan a sus intereses económicos y a su estrategia de control político. No les interesa lo que siente y opina la sociedad. Las propuestas que han emitido los organismos internacionales de derechos humanos, los organismos públicos, la academia, las organizaciones civiles y las organizaciones de familiares de víctimas de graves violaciones de derechos humanos, para las elites del poder, son irrelevantes. Fácilmente las descalifican por considerarlas riesgosas para la estabilidad social o porque ponen en entredicho el actuar de las fuerzas armadas. No hay disposición para promover un debate amplio y una discusión a fondo, a partir de una evaluación de los resultados alcanzados en la última década, cuando Felipe Calderón tomó la decisión de que las fuerzas armadas salieran a las calles a suplantar el trabajo de las policías para combatir con toda la fuerza del estado a los cárteles de la droga.

En el dilema de la discusión que ha surgido por las recientes iniciativas de una ley sobre seguridad interior se han dado posturas disímbolas que develan posiciones antagónicas protagonizadas por las fuerzas castrenses, por una parte y por la otra, por el movimiento de derechos humanos y las víctimas, que expresan dos maneras de entender la seguridad interna.

La visión que predomina en las cúpulas del poder civil y militar es fortalecer el frente de guerra contra los carteles de la droga, dejando de lado a una población inerme que ha tenido que soportar los estragos de una estrategia bélica centrada en destruir con las balas a los enemigos. El plomo nos ha destruido como país y los fusiles nos han colocado contra el paredón. Nadie escapa a estos frentes de batalla que se dan en las ciudades fronterizas, los centros turísticos, las autopistas, los centros de diversión, los tecnológicos, las escuelas y en las oficinas de gobierno. La forma como opera regularmente el ejército en sus enfrentamientos con grupos de la delincuencia es causando el mayor número de bajas posibles.

Ver nota completa

La nueva Ley de Seguridad abre la puerta al espionaje y la tortura: Clouthier; demanda acotarla

Por Redacción/Sin embargo

El proyecto de Ley de Seguridad Interior que se discute en la Cámara de Diputados puede abrir la puerta para que las Fuerzas Armadas utilicen el espionaje, la tortura y “cualquier método” para obtener información.

Además se le otorga gran discrecionalidad al Ejército y la Marina en tareas de seguridad pública, advirtió Manuel Clouthier Carrillo, Diputado federal independiente.

La polémica iniciativa, impulsada por los priistas César Camacho Quiroz y Martha Tamayo Morales, consta de 32 artículos y dos transitorios.

En lo personal, indicó el representante por el Distrito 05 de Culiacán, no le gusta la propuesta, “Tiene algunos renglones que me inquietan en el sentido de la discrecionalidad que se le da al Ejército para operar en los aspectos de seguridad en el país”, subrayó.

Ver nota completa