Ataques contra la prensa: en 2017, cada 15 horas han agredido a un periodista en México

Por Redacción/Animal Político

La organización ARTICLE 19 ha registrado, de enero a junio de este año, un incremento de las agresiones contra la prensa en más de un 20%, comparado con el mismo periodo de 2016.

Durante el primer semestre de 2017, cada 15.7 horas ha sido agredido a un periodista en México, siendo los funcionarios públicos en el 50% de los casos los principales responsables de los ataques, de acuerdo con el último informe de la organización ARTICLE 19.

De enero a junio, la organización documentó 276 agresiones contra la prensa, incluyendo 6 periodistas asesinados y uno más desaparecido.
“Las cifras representan un incremento del 23% respecto a las registradas durante el primer semestre del 2016 (218)”, apuntó la organización.

En la documentación de agresiones de la organización, dedicada a la defensa de libertad de expresión, destacan los asesinatos de las y los periodistas Cecilio Pineda, Ricardo Monlui, Miroslava Breach, Maximino Rodríguez, Javier Valdez y Jonathan Rodríguez, atacados con armas de fuego y a plena luz del día.

También se documentaron 3 tentativas de asesinato a Sonia Córdova, Julio Omar Gómez, y a un periodista del cual se reserva su identidad.

En el segundo semestre de 2017, ARTICLE 19 había documentado dos asesinatos de periodistas: el de Edwin Rivera, periodista migrante, ocurrido el 9 de julio en Acayucan, Veracruz; y el de Luciano Rivera, ocurrido el 31 de julio en Playas de Rosarito, Baja California.

En total, en lo que va del año, la organización ha contabilizado 8 asesinatos de periodistas.

En el caso de Salvador Adame, director de Canal 6Tv, ARTICLE 19 lo considera desaparecido, después de que un grupo de hombres armados y encapuchados se lo llevara el 18 de mayo de 2017, del municipio de Múgica, Michoacán.

La organización no reconoce la versión de la Procuraduría de Justicia de Michoacán, del pasado 26 de junio, en el sentido de que los restos humanos de Adame fueron ubicados en estado de calcinación, en un sitio conocido como Barranca del Diablo.

“Las autoridades informaron a la familia del hallazgo de los supuestos restos del periodista, tan sólo una hora antes de que el procurador del estado de Michoacán realizara una rueda de prensa sobre los hechos. Como resultado de lo anterior, la familia ha insistido en la necesidad de realizar un peritaje independiente frente a la desconfianza en los procedimientos y el trato recibido por parte de la Procuraduría local”, apuntó ARTICLE 19.

La familia del periodista, agregó, se ha enfrentado a situaciones de revictimización durante la investigación, particularmente la renuencia de las autoridades ministeriales de priorizar el trabajo de Adame como principal línea de investigación, para aclarar el crimen.

El recuento de las agresiones

De acuerdo con la documentación de ARTICLE 19, las agresiones más constantes, de enero a junio de 2017, son los actos de intimidación (67), amenazas (60), y ataques físicos o materiales (56).

Del total de amenazas, 19 fueron de muerte, 9 de daño físico y 3 de ellas realizadas con armas de fuego o explosivos. También se registraron 4 actos de intimidación, con armas de fuego.

Respecto a las agresiones físicas, se documentaron 43 casos de lesiones de periodistas, 37 de las cuales fueron presuntamente cometidas por funcionarios públicos o integrantes de partidos políticos. Además se registraron 2 atropellamientos a periodistas.

Se registraron 9 allanamientos: 2 a oficinas de medios de comunicación, y 6 a domicilios de periodistas. Nuevamente, la Ciudad de México encabezó la lista de allanamientos, con el 44% de los casos.

También fueron registradas 11 retenciones ilegales, y 17 detenciones arbitrarias. Destaca el caso de Rubén Pat, director del semanario Playa News, quien fue detenido arbitrariamente, amenazado y torturado por policías municipales de Solidaridad, Quintana Roo.

Un dato documentado por la organización en el periodo señalado, es el desplazamiento forzado de 7 periodistas, quienes tuvieron que huir de sus estados ante las agresiones en su contra.

“Esto es un indicador claro de que el riesgo constante y la falta de capacidad del Estado de protección son factores decisivos para que un periodista abandone su lugar de origen o residencia”.

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Periodistas “cercan” el Palacio de Gobierno de Sinaloa, a tres meses del asesinato de Javier Valdez

Por Redacción/Sin embargo

A tres meses del homicidio del escritor y periodista Javier Valdez Cárdenas, sin que las fiscalías federal y estatal den resultados de la investigación, el gremio cerca de manera simbólica el Palacio de Gobierno. Además, se realizará una misa y lectura pública para recordar al autor de la columna Malayerba.

Ciudad de México, 15 de agosto (SinEmbargo).- Periodistas y familiares invitaron hoy a la sociedad a realizar un “cerco simbólico” en Palacio de Gobierno, en protesta por la falta de resultados en el crimen de Javier Valdez Cárdenas.

Este martes se cumplen tres meses del homicidio del escritor y periodista, sin que las fiscalías federal y estatal den resultados de la investigación.

El punto de concentración ciudadana fue el patio del Palacio de Gobierno, edificio donde despacha el Gobernador Quirino Ordaz Coppel- Tomados de las manos, periodistas exigieron justicia para Javier Valdez.

En este mismo lugar se han realizado ya dos manifestaciones, desde el pasado 15 de mayo, día en que el corresponsal de La Jornada fue asesinado a balazos.

En entrevista telefónica con Ciro Gómez Leyva, el director de Ríodoce, Ismael Bojórquez, dijo por la mañana que en todo este tiempo no “hay luz” en la investigación, aunque han estado en comunicación con la fiscalía federal, más que la local, porque la estatal se ha declarado sin recursos para hacer las indagaciones correspondientes, mientras que la federal ya comenzó a armar la carpeta.

“Ellos son los que están haciendo la investigación, están haciendo las pesquisas, con la coadyuvancia también en términos prácticos de la fiscalía estatal. Sin embargo, no hay avances sustanciales; se han estado viendo un montón de cosas según nos han platicado, la parte que ellos llaman investigación científica, el seguimiento de llamada, de mensajes, las sábanas, la computadora que todavía no se sabe quién se la llevó”.

Bojórquez afirmó que no esperarán “toda la vida” a las autoridades mexicanas para esclarecer el homicidio de Valdez, sino que pensarán qué más pueden hacer. Quizá acudirán a otras instancias porque “la demanda de justicia se mantiene muy viva”.

LECTURA PÚBLICA EN MAZATLÁN

También en otras ciudades de Sinaloa se realizarán acciones para recordar al autor de la columna Malayerba.

En Mazatlán, el colectivo Periodistas por la Paz y Libertad de Expresión realizará una lectura pública de su obra.

En el análisis y comentarios de textos de Valdez participarán el sociólogo Arturo Santamaría Gómez, y los maestros Pedro Brito Osuna y Ernestina Lizárraga.

Esta actividad se realizará a las 19:00 horas, en la finca El Recreo, ubicada en el Centro Histórico de Mazatlán.

Dorita, hermana de Javier, invitó a la misa que se oficiará en memoria del cofundador del semanario Riodoce, hoy a las 18:00 horas, en el templo La Lomita.
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¿Cómo informar sobre un México corrupto, violento, en guerra? Ríodoce da pasos de resistencia

Por Redacción/Sin embargo

La violencia no da tregua en México y junto a los cadáveres que se apilan por todo el país hay cada vez más periodistas. Al menos 25 han sido asesinados desde que el Presidente Enrique Peña Nieto llegó al poder en diciembre de 2012, según el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ); 589 se han acogido al programa de protección federal; y en lo que va de año, han matado al menos a siete en igual número de estados.

Pese a todo, el semanario Ríodoce no deja de cubrir el crimen organizado y la violencia en Sinaloa, aunque todavía duela el asesinato de Javier Valdez. Su muerte también les ha obligado a cuestionar sus propias certezas sobre el mejor modo de hacer su trabajo y vivir para contarlo. Antes seguían ciertas reglas no escritas. Se podía escribir sobre corrupción siempre que se hiciera con cuidado y no se revelaran ciertos datos; de los cárteles, pero sin tomar partido por ninguno. Había que colocar estratégicamente cada historia, no aceptar dinero de nadie y tener claras las líneas rojas.

Culiacán, Sinaloa, 4 de agosto (AP).- La redacción del semanario Ríodoce se reúne los miércoles para decidir su cobertura de la violencia en Sinaloa, un estado del noroeste de México marcado por el crimen organizado, la corrupción de las autoridades y las guerras intestinas del narcotráfico. Esta mañana, sin embargo, y bajo la sombra de su propio dolor, hablarán sobre seguridad.

Primero llegan consejos: cambiar las rutinas, ser cuidadoso con las redes sociales, evitar quedarse solos en la oficina. Dos reporteras comentan dónde sienten que sus hijos están más seguros: una cree que en la oficina, aunque a la entrada del edificio lanzaron una granada en 2009; la otra, que en su casa.
En una pizarra hay tres columnas: adversarios, neutros, aliados. La experta en seguridad pide a los reporteros que enlisten nombres debajo de cada una. Nadie se enterará de lo que escriban y tampoco necesitan pruebas; las percepciones y corazonadas son más que suficientes. El objetivo sólo es hacer un mapa de los riesgos, trazar estrategias.

Los aliados son cruciales. En una emergencia hay que tener claro a quién poder marcar: un amigo, un abogado, un activista.

La lista más larga, por mucho, es la de los adversarios. La primera palabra que ponen es “narco”, así, sin ningún nombre; luego mencionan a políticos, empresarios, periodistas presuntamente pagados por el Gobierno o por el crimen organizado. Todo un catálogo de villanos que transforma su trabajo en una actividad de alto riesgo.

La violencia no da tregua en México y junto a los cadáveres que se apilan por todo el país hay cada vez más periodistas. Al menos 25 han sido asesinados desde que el Presidente Enrique Peña Nieto llegó al poder en diciembre de 2012, según el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) ; 589 se han acogido al programa de protección federal; y en lo que va de año, han matado al menos a siete en igual número de estados.
Uno de los últimos era su inspirador y uno de los fundadores de Ríodoce, Javier Valdez Cárdenas.

“El gran error, vivir en México y ser periodista”, escribió en una ocasión.

Su ausencia es omnipresente en Sinaloa. Una gran foto suya cuelga de la fachada del edificio del semanario —gesto burlón, el dedo medio de la mano extendido hacia arriba y la palabra “Justicia”. Su emblemático sombrero Panamá no falta en ninguno de los dibujos que estampan las camisetas de los reporteros Aarón Ibarra y Miriam Ramírez, ambos en sus treinta. Su nombre está todavía en el directorio del periódico. Y ahí sigue su columna “Malayerba”, aunque ahora en blanco.

El taller de seguridad tiene lugar a menos de dos meses de su asesinato. Los periodistas constatan que comparten pesadillas, insomnios y paranoias.

México es hoy el país más letal para la prensa. Este año mataron a más periodistas aquí que en Siria o Irak. Aunque en 2010 se creó una fiscalía especial para atender este tipo de crímenes, solo ha habido dos sentencias, según datos del CPJ. Como ocurre con el resto de los miles de homicidios que hay en el país, los asesinos de periodistas rara vez son llevados ante la justicia.

Pese a todo, Ríodoce no deja de cubrir el crimen organizado y la violencia en Sinaloa, aunque todavía duela el asesinato de Valdez, aunque el coraje les embargue, aunque ahora tengan que moverse en un terreno mucho más resbaladizo y traicionero.

CAMBIO DE RUTINAS

Sin pistas de los asesinos, sin justicia, ante tanta incertidumbre, algunos como Aarón Ibarra piensan que hablar de medidas de seguridad no tiene sentido. “Es muy inocente gastar mi tiempo en este taller”, asegura. “Mientras no sepamos por qué [lo mataron] desconfías de todos”.

Al mediodía del 15 de mayo, Valdez salió de Ríodoce, en el centro de Culiacán, la capital de Sinaloa. Apenas se había alejado dos calles en su Toyota Corolla cuando lo interceptaron en un coche, lo bajaron del vehículo y le dispararon 12 veces. A un lado había un restaurante, enfrente un kínder. Su cuerpo estuvo 40 minutos tendido en la calle a pleno día, ante las caras descompuestas de amigos y familiares.

“Yo lo entendí como un mensaje”, dice Francisco Cuamea, subdirector del diario Noroeste, también de Sinaloa. Cualquiera podía ser el próximo.
Valdez, de 50 años, dejó mujer y dos hijos. Sus asesinos siguen desaparecidos. La prensa mexicana está indignada, pero no sorprendida.

A diferencia de otros casos, donde los rumores corren como la pólvora, sobre el asesinato de Valdez solo hay silencio. “Nadie quiere cargar con el muerto”, dice Juan Carlos Ayala, de la Universidad Autónoma de Sinaloa, que lleva 40 años estudiando la violencia en el estado. Las autoridades no informan si hay o no avances. “O son cómplices o son idiotas”, agrega el investigador.
Sinaloa es la cuna del narcotráfico en México y del cártel que lleva su nombre. Hasta hace poco, Joaquín “El Chapo” Guzmán lo dirigía, pero desde su arresto el año pasado y, sobre todo, desde su extradición a Estados Unidos en enero, el estado se ha convertido en un terreno minado de luchas internas lideradas por jóvenes -mucho más violentos que los antiguos capos- que quieren asumir el control de la organización y de grupos de fuera que disputan el territorio.

En este estado del noroeste de México, a nadie extraña que a diario aparezcan cadáveres. Es normal que los capos muertos tengan más lujos en sus mausoleos que la gran mayoría de los vivos en sus casas. También se ha vuelto común asumir que la palabra “calma” sea sinónimo de que un solo grupo controla este territorio clave en el cultivo y en el trasiego de droga hacia el norte.

aunque Valdez era consciente de los riesgos que implicaba su trabajo, Ismael Bojórquez —también fundador de Ríodoce y actual director del semanario— no puede evitar cierto sentimiento de culpa por la muerte de su amigo.

A su juicio, dos errores pudieron costarle la vida. El primero, algo que nunca habían hecho: publicar una entrevista en febrero con un capo —Dámaso López, “El Licenciado”— que aparentemente molestó a sus ahora enemigos —los hijos de “El Chapo”— y provocó que hombres armados requisaran los ejemplares de esa edición del semanario tan pronto llegaban a los puntos de venta.
El segundo error, no forzar a Valdez a salir del país para intentar protegerlo después del decomiso de otro semanario que publicó la misma historia.

El crimen marcó un punto de inflexión en la violencia contra la prensa en México debido al gran reconocimiento de Valdez dentro y fuera del país.

Todos conocían su honestidad y compromiso, pero su nombre alcanzó prestigio internacional desde que dejó Noroeste en 2003 para lanzarse con Bojórquez y otros cuatro reporteros a un proyecto romántico y poco rentable: fundar Ríodoce, cuyas acciones se vendían a mil pesos (unos 50 dólares).

El crimen organizado estuvo presente desde el principio. “Era imposible hacer periodismo sin tocar el tema del narco”, asegura Bojórquez, de 60 años. Al principio, los ejemplares se regalaban en las esquinas, porque nadie los compraba. Un día dedicaron una portada a un capo y fue el primer número que se agotó.

on el tiempo crecieron las ventas y la publicidad. Ríodoce ganó prestigio por sus coberturas. Sus periodistas lo veían como un lugar para investigar con libertad y el público como un periódico donde se podía leer lo que otros no se atrevían a contar.

Ocho años después de su nacimiento recibió uno de los galardones más prestigiosos para la prensa de América Latina, el María Moors Cabot. El mismo año Valdez recogía el Premio Internacional a la Libertad de Expresión del CPJ.

Javier Valdez nunca ocultó su miedo. Sin embargo, su postura ante la vida era clara “Morir -dijo entonces- sería dejar de escribir”.

¿DÉ QUÉ ESCRIBEN LOS PERIODISTAS?

En la oficina de Ríodoce —un apartamento con media docena de ordenadores que más parece una casa que una redacción— se echan de menos las bromas, los consejos y el cariño de la cara más amable del equipo.

Era un hombre rutinario, siempre los mismos saludos, siempre el mismo sombrero, siempre la misma cantina -El Guayabo, frente a la oficina- y ahí siempre la misma mesa. ¿Fueron las rutinas su perdición?, se preguntan ahora sus compañeros.

Su muerte también les ha obligado a cuestionar sus propias certezas sobre el mejor modo de hacer su trabajo —informar sobre el narco— y vivir para contarlo.

Antes seguían ciertas reglas no escritas. Se podía escribir sobre corrupción siempre que se hiciera con cuidado y no se revelaran ciertos datos; de los cárteles, pero sin tomar partido por ninguno. Había que colocar estratégicamente cada historia, no aceptar dinero de nadie y tener claras las líneas rojas.

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Premio Maria Moors Cabot homenajeará a periodistas asesinados en México

Foto: Cencos

Por Redacción/Proceso

El jurado del Premio Maria Moors Cabot por la excelencia en el periodismo en las Américas condenó las condiciones “brutales” en que trabajan los periodistas en México, y llamó a para el fin a la impunidad a los asesinatos en el gremio.

En un comunicado, en el que anunció a los ganadores del premio Maria Moors Cabot la escuela de periodismo de la Universidad de Columbia, informó que este año el jurado “planea iluminar los más de 145 casos de asesinatos, desaparecidos, intentos de asesinatos de periodistas” en territorio mexicano.

Recordó en particular el caso del periodista de Riodoce, Javier Valdez, quien fuera premiado en 2011 y cuyo asesinato, a la fecha no aclarado, calificó como un “hecho en venganza por su trabajo como periodista”.

Valdez fue tiroteado a muerte el 15 mayo cerca de las oficinas de Ríodoce, en Culiacán, Sinaloa, donde laboraba.

“Anualmente, el Premio Cabot honra periodistas de gran valor, convicción y habilidad que arriesgan sus vidas para reportar historias que merecen atención si la transparencia y responsabilidad puedan sobrevivir a través de las Américas”, dijo el presidente de la Universidad de Columbia, Lee C. Bollinger.

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Viuda del periodista Javier Valdez exige justicia: “no hay respuestas a dos meses del asesinato”, denuncia

Foto: Cencos

Por Redacción/Proceso

El dolor, la impotencia y el coraje estuvieron a punto de resquebrajar la voz de la esposa del periodista Javier Valdez, fundador del semanario Ríodoce, asesinado hace un par de meses.

Pero no fue así, Griselda Triana contuvo el llanto y soltó:

“Es muy difícil celebrar la vida, la obra y el trabajo de alguien a quien le fue arrebatada la vida de la manera más cruel, más cobarde, a pleno mediodía al puro estilo Sinaloa, así se mata en las calles de Culiacán, de Sinaloa y de muchos estados de la República Mexicana”.

Es el homenaje rendido a su esposo, caído el pasado 15 de mayo en Culiacán, Sinaloa. Ante decenas de reporteros, amigos y familiares de Valdez reunidos en la Casa Lamm, enclavada en la colonia Roma, Triana aprovechó el acto organizado por el Comité de Protección de Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés) para alzar la voz contra las autoridades.

“Es difícil no sentir coraje, no sentir frustración porque a dos meses de haber sido asesinado, no hay la más mínima señal de que haya respuestas, por las razones que sean, cualquier familiar merecemos respuesta porque es lo único que nos queda, tenemos derecho a saber la verdad, tenemos derecho a saber por qué lo mataron”, sentenció.

El rostro de los asistentes se ablandó al tiempo que las palabras de Gris, como le dicen cariñosamente sus allegados, de repente se pausaba, como si el duelo fuera eterno, como si estuviera presente su compañero de vida o el vato, o el compa como le apodaban sus amigos. Entonces en uno de esos silencios, la viuda de Valdez dibujó un esbozo del reportero:

“Javier no era un delincuente, no era un asesino, su única arma era su grabadora, su pluma y su libreta, su computadora, su teléfono que eran sus herramientas de trabajo. Él hacía lo que podía. Él asumió el periodismo con mucha pasión y responsabilidad y siempre luchó contra las injusticias e hizo suyas cada historia que publicó en cada uno de sus libros, en cada trabajo que publicó en Ríodoce, en La Jornada y en cada uno de los medios que publicó durante más de 20 años”, describió Gris.

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Nos están callando a todos

Por Viridiana Ramírez
@yavirarom

Esta nota se publicó originalmente en The Mexican Times el 25 de mayo de 2017.

“Gobierno fascista, que matas periodistas”, “Javier no murió, el narcogobierno lo mató; Javier no murió, el narcogobierno lo mató”, eran las consignas que se escuchaban frente a la Secretaría de Gobernación al atardecer del día siguiente tras la trágica noticia.

El pasado 15 de mayo, 12 balazos acabaron con la vida de Javier Valdez, el quinto periodista en el año al cual se le ha arrebatado la vida por ejercer su trabajo, por informar. Este hecho no es algo nuevo, pues somos parte de una sociedad que ha aceptado este tipo de actos como habituales, como parte de la vida cotidiana. La violencia se ha vuelto parte de nuestro día a día y la corrupción una barrera para alcanzar la justicia.

Foto: Animal Político

La muerte de Javier conmocionó a México, las portadas de los periódicos encabezaban con la noticia, las redes sociales se inundaron de mensajes exigiendo justicia bajo hashtags como #NoAlSilencio, #NiUnoMás, #NoNosVanACallar; y es que su muerte representa un ejemplo claro de la violación que existe a la libertad de expresión, a la prensa y a todas aquellas personas que luchan por un país en donde exista la verdad.

Ser periodista se ha convertido en una profesión de alto riesgo por diversos motivos: el narcotráfico que aplica castigos por notas que los señalan, funcionarios que buscan silenciar las críticas, e incluso por fuerzas policíacas que de manera arbitraria detienen reporteros cuando hacen su trabajo.

A pesar de que muchos periodistas han recurrido al mecanismo de protección de la Secretaría de Gobernación, esto no ha ayudado, pues aun así han sufrido amenazas y agresiones.

Enrique Peña Nieto, tras lo sucedido con el periodista Javier Valdez y las muchas más agresiones y asesinatos en contra de periodistas, habló sobre acciones para garantizar la libertad de expresión. En este evento sucedió algo que para muchos era inédito: el Presidente de la República pidió un minuto de silencio por “todos aquellos periodistas y personas defensores de derechos humanos que en el ejercicio de su tarea, de su lucha, han caído en el cumplimiento de ese deber”. Al terminar de decir estas palabras e iniciar el minuto de silencio, reporteros y periodistas que cubrían el evento comenzaron a gritar, pues el silencio ya no era suficiente: “Justicia, ¡no más discursos! ¡Que se abran carpetas de investigación!”.

Este acto es una muestra del hartazgo de una sociedad fracturada, dañada por la violencia desmedida y una nula efectividad por parte del gobierno al garantizar la seguridad y la justicia. Según Artículo 19, 19.53% de las agresiones a periodistas provienen de poderes políticos; en el gobierno de Javier Duarte la suma ha sido desgarradora con 17 periodistas asesinados, incluyendo el asesinato del periodista Rubén Espinosa.

Los medios de comunicación son los encargados de informarnos sobre la realidad que vive nuestro país, la libertad de expresión y de prensa son derechos de la sociedad mexicana; sin embargo se nos han violado estos derechos por una prensa que esta controlada por un estado autoritario y dominante al cual no le conviene que estemos enterados del mal manejo que están haciendo de su poder.

Nos están censurando, nos están callando, y cuando señalo esto no me refiero sólo a la prensa, nos están callando a todos. “Sin periodistas no hay periodismo, sin periodismo no hay democracia”.

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En México a la gente le importa poco que maten a un periodista, acusa la viuda de Javier Valdez

Foto: Animal Político

Por Redacción/Animal Político

La muerte de un periodista “importa poco” en México, denunció este lunes en Madrid la viuda del reconocido reportero Javier Valdez, Griselda Triana, a quien el dolor “desgarrador” por el crimen ocurrido hace un mes la mantiene “anestesiada”.

“En México, en general a la sociedad le importa poco el que maten a un periodista”, afirmó Triana en una rueda de prensa en la sede de la Asociación de Periodistas de Madrid, que le concedió a Valdez una placa de honor a título póstumo.
En un país donde el crimen organizado “está metido en todas partes” y “pone y quita a autoridades”, “los periodistas y el periodismo independiente, valiente y digno, son más frágiles y vulnerables y peor aún cuando la sociedad no les acompaña y les deja solos”, señaló Triana.

Especialista en temas de narcotráfico, Valdez fue asesinado el 15 de mayo, cerca de su semanario Ríodoce en Culiacán, estado de Sinaloa, provocando la indignación del gremio periodístico tanto en México como a nivel internacional.

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Periodistas cuestionan a Osorio Chong sobre Javier Valdez y espionaje (Video)


Por Redacción/Aristegui Noticias

Periodistas y familiares de desaparecidos se manifestaron durante la conferencia de prensa ofrecida por Miguel Ángel Osorio Chong en Sinaloa, donde el secretario de Gobernación también fue cuestionado sobre el espionaje contra periodistas y defensores de derechos humanos, realizado con una herramienta de propiedad exclusiva del Estado.

En sesión de preguntas y respuestas en el auditorio del Palacio de Gobierno tras la reunión del Operativo Interinstitucional de los 50 Municipios de Atención Prioritaria, Osorio Chong dijo que “son varias las acciones que se están haciendo” sobre el “hecho lamentable” del asesinato del escritor y periodista Javier Valdez, ocurrido el pasado 15 de mayo.

“La PGR lo está llevando, se están siguiendo varias líneas, se están haciendo todo tipo de levantamientos e investigaciones, y por supuesto, cuando se tenga elementos y sustancia para poder informar, así va a suceder”, señaló.

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Convocan a manifestación a un mes del asesinato de Javier Valdez




Por Redacción/Desinformémonos

El semanario Ríodoce, fundado y dirigido por el periodista y escritor Javier Valdez, asesinado en Culiacán, Sinaloa, convocó a una manifestación el jueves 15 de junio para exigir justicia, el esclarecimiento de los hechos y “de tantas víctimas de la violencia en Sinaloa que han quedado impunes”, y un alto a la violencia contra los periodistas, a un mes de la muerte del comunicador.

“Que el silencio no nos ahogue, que el dolor y la pesadumbre se convierta en gritos de protesta, de reclamos de justicia, contra la impunidad y por un Sinaloa y un México más seguro para todos”, pidió el director de Ríodioce, Ismael Bojórquez.

La convocatoria va dirigida a las organizaciones sociales, ciudadanas y de profesionistas y a la sociedad civil en general y que hayan sido “víctimas de la violencia”, señaló el semanario. Las protestas están previstas para llevarse a cabo en Culiacán, donde fue asesinado Valdez, Mazatlán, Los Mochis, Guasave y Guamúchil, así como en la Ciudad de México y otras ciudades extranjeras.

La movilización en Culiacán iniciará a las 18 horas en la Catedral y se dirigirá al Palacio de Gobierno, mientras que la de Mazatlán partirá del Monumento del pescador hacia el Palacio Municipal.

En cuanto a la protesta en Los Mochis, los asistentes se reunirán en el cruce de Gabriel Leyva y Juan de Dios Bátiz para avanzar hacia el Palacio Municipal. Sobre las marchas en Guasave y Guamúchil aún están por definirse los puntos de encuentro y el recorrido.

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