“Hijo, hija, escucha: tu madre está en la lucha”

Texto: Marcela Méndez | Fotos: Viridiana Ramírez

¿Dónde están?

¿Cómo están?

¿Cuándo van a volver?

Con estas preguntas en la cabeza llegaron Margarita, María y Beatriz, esta mañana, al Monumento a la Madre, con rumbo al Ángel de la Independencia, en la Ciudad de México. Pero su camino fue mucho más largo, vienen desde Puebla, Chihuahua y Veracruz. Caminan incompletas: andan buscando a sus hijos.

Este 10 de mayo, cuando en México se celebra el Día de la Madre, ellas no tienen nada que festejar: sus sus hijos se encuentran desaparecidos y hasta el día de hoy no saben nada de ellos. Por eso se unieron, como miles de personas más, a la séptima Marcha de la Dignidad Nacional, una manifestación integrada primordialmente por mujeres, en la que denuncian que el Estado mexicano les ha fallado no sólo en brindar seguridad y protección a sus seres queridos, sino por la inoperancia de las instituciones al momento de buscarlos y procurar verdad y justicia.

En la manifestación de este año participaron 29 colectivos de familias que buscan a hijos, hijas, hermanos, sobrinas y padres, quienes forman parte de las más de 34 mil personas desaparecidas, según cifras oficiales registradas en el más reciente corte –de enero de este año– del Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED).

A las diez de la mañana comenzaron a caminar las manifestantes, y media hora después ya se encontraban en la glorieta del Ángel, un monumento emblemático para las y los mexicanos que se ha convertido en el punto de reunión para denunciar injusticias, violaciones a los derechos humanos y la impunidad que reina en el país; y que hoy se tapizó de decenas de fotografías, carteles y fichas de personas desaparecidas. “¿Has visto a Ángel de Jesús?”, “Ayúdanos a encontrarlo”, “Recompensa a quien dé información de Minerva”, se leía.

Con la voz y el alma desgarrados, las madres que viajaron desde diferentes entidades de la República Mexicana, reclamaron a las autoridades –particularmente a los mandatarios que encabezaron la presente y la pasada administración– que a raíz de la fallida estrategia de seguridad les ha dado un vuelco la vida. Denunciaron: que los gobiernos no han hecho nada para detener la impunidad, la corrupción y la guerra contra el narcotráfico; que han solapado desapariciones forzadas de manera sistemática; que han desfalcado a los estados; que han intentado negar que la desaparición es una problemática generalizada a la que no escapa ninguna entidad.

“Aquí estamos las madres mexicanas haciendo el reclamo… este baño de sangre no quedará impune”, dijo Yolanda Morán al leer el pronunciamiento de las familias.

Las madres compartieron también el difícil camino que se han visto forzadas a atravesar al tener a un familiar desaparecido: han tocado, pateado y derribado puertas; han luchado contra la indiferencia e ineficacia de las instituciones; han carecido de investigaciones exitosas; han visto la colusión de funcionarios con miembros del crimen organizado y han palpado la soledad y el desamparo de las autoridades, esas que debían acompañarlas.

“Ante la incapacidad y corrupción de las autoridades nos hemos tenido que convertir en abogadas, policías investigadoras, peritos forenses, rastreadoras de fosas clandestinas e incluso en legisladoras para conformar leyes y protocolos que nos sirvan de herramienta en la búsqueda e identificación de nuestros seres amados desaparecidos”, denunció en su pronunciamiento el Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México, integrado por más de 50 colectivos de familiares de personas desaparecidas, provenientes de 18 entidades federativas y por tres países de Centroamérica.

En la concentración en el Ángel de la Independencia también dijeron que pese al dolor –o, más bien, por ese dolor a cuestas– no se van a dar por vencidas. “Lo queremos todo –dijeron– una patria justa, segura y garante de los derechos humanos”.

Exigieron, de nueva cuenta, la implementación efectiva de la Ley General de Desaparición Forzada y Desaparición por Particulares, así como del Sistema Nacional de Búsqueda, ambos con la participación de las familias; que se garantice una Fiscalía Autónoma que les permita el acceso a la justicia; una evaluación efectiva al trabajo fallido del ejército mexicano en la procuración de seguridad pública en los últimos doce años; que se reconozca, proteja y garantice la presunción de vida, personalidad jurídica y los derechos de las personas desaparecidas y de sus familias.

Y también enviaron un mensaje a aquellos y aquellas que son buscados: “Hijo, hija, escucha: tu madre está en la lucha”.

“Nunca bajaremos los brazos”

“A mi hijo le digo que resista, que su madre desde el primer momento lo busca y no se va a cansar hasta que dios le dé el último respiro. Que tengo mucha fe, mucha esperanza. Y le digo que dios lo bendiga donde quiera que esté, y le digo que su madre es muy valiente y muy fuerte y que también va a resistir. Que lo va a buscar hasta el último día”.  María del Rosario busca a su hijo Mario desde el 2 de julio de 2010, cuando fue desaparecido en Torreón, a la edad de 24 años.

“Mi hijo sabe que lo amo y que lo estoy esperando con los brazos abiertos. Siempre lo he de estar esperando, y él lo sabe. Donde quiera que esté, le pido a dios que él esté bien, y que el día y el tiempo que dios decida está su familia esperándolo”. Beatriz busca a su hijo Manuel desde el 29 de diciembre de 2016, cuando fue desaparecido en Jalisco.

“Es un dolor inmenso. No tenemos nada que celebrar. Aunque tengamos más hijos, son los motivos de la vida y no desisto de buscarlo, lo voy a buscar hasta el fin del mundo. (Le diría) que lo amo con toda el alma, que lo espero, él sabe dónde estoy; le diría que lo quiero, que lo extraño mucho”. Josefina busca a su hijo Félix desde el 21 de abril de 2017, cuando fue desaparecido en Veracruz.

“Si llegara a escuchar este mensaje, donde quiera que se encuentre, le pido a dios que le dé fuerza, salud y paciencia; no descansaré hasta encontrarlo, así como se lo llevaron vivo, vivo lo quiero, a mi hijo y a todos sus compañeros. No nos vamos a rendir hasta encontrarlos y saber dónde están, seguiremos exigiendo al gobierno mexicano que los regresen con vida”. Cristina busca a su hijo Benjamín, desde el 26 de septiembre de 2016, cuando fue desaparecido en Iguala.

“En México no se vive, se sobrevive”, estudiantes se solidarizan con personas desaparecidas y sus familias

Fotografías: Viridiana Ramírez/Cencos

El pasado 23 de abril, en conferencia de prensa, integrantes de la Fiscalía de Jalisco anunciaron que Jesús Daniel Díaz, Marco Francisco García y Javier Salomón Aceves, estudiantes que se encontraban desaparecidos desde el 19 de marzo, fueron asesinados y sus cuerpos disueltos en ácido. La noticia sorprendió e indignó a cientos de ciudadanos, particularmente estudiantes, quienes convocaron a asistir a varias marchas para exigir justicia en Guadalajara, la Ciudad de México y otras entidades federativas.

El 24 de abril, en la Ciudad de México, la cita fue en el Ángel de la Independencia. Alumnos de diferentes escuelas de cine encabezaron la manifestacióin, ya que Jesús, Marco y Javier fueron desaparecidos mientras realizaban un proyecto cinematográfico. Ese mismo día Ariel, Itzel y Alejandro, también estudiantes de cine, compartieron los motivos por los que asistieron a la manifestación y su punto de vista frente a la inseguridad que se vive en en el México de hoy.

Ariel Aguilar
Estudiante de cine de la Universidad de la Comunicación (UC)

Ariel Aguilar | Foto: Viridiana Ramírez/Cencos

Me niego a aceptar que en este país, todo en él, puede ser un lugar equivocado. En México no se vive, se sobrevive: como mujer, como estudiante. Que se entienda: que se permita no tener miedo a usar minifalda, a llevar una cámara, a expresarte como te plazca. Hace unos días, en un aula de clases tres chicos dejarán de pasar lista para siempre, habrá tres bancas vacías y yo tendré tres colegas menos en el mundo cinematográfico. 

Soy mujer, soy estudiante y cineasta, y pido justicia. 

No quiero ir a un rodaje con miedo de no regresar a clases. No quiero mi banca vacía. 

Itzel Velázquez
Estudiante de cine de Centro

Itzel Velázquez | Foto: Viridiana Ramírez/Cencos

Me indigna la inseguridad de mi país y me preocupa que igual que los tres estudiantes de cine cometa el error de estar en el lugar y momento menos indicado: México. Como estudiante de cine puedo decir que mi arma contra lo sucedido es la reflexión, es el arte y mi cámara. 

Alejandro Ortega
Estudiante de cine del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la UNAM

Alejandro Ortega | Foto: Viridiana Ramírez/Cencos

Más que hablar como estudiante me gustaría hablar como ser humano. Me duele y me es incomprensible saber que somos la única especie en la tierra que desaparece, viola y mata a su propia especie, y que se vuelva algo cotidiano es la peor cosa que nos puede suceder. Estamos viviendo esa transición y tenemos que detenerla. Tenemos que volver a aprender a sentir, a ser empáticos y a amar.

Lo mínimo que podemos hacer es sentir y empatizar con nuestros hermanos desaparecidos, pero creo que ya tomamos conciencia del problema, ahora también tenemos que tomar acciones pues parece que el gobierno, el “protector del pueblo”, solamente omite estos problemas y es nuestra responsabilidad tomar acción para cambiar esta situación.

Estamos con todos los desaparecidos y sus familias, creo que esta es una herida que nunca podremos curar de la historia mexicana pero hay que evitar que siga sangrando.

 

El Estado no busca a Cosme, ni a miles de niños, niñas y adolescentes desaparecidos en México

Por Redacción/ Animal Político

A sus 16 años, Cosme desapareció un día de 2011 cuando iba del trabajo a su casa. Nunca llegó. Su mamá es la única que lo busca, igual que sucede con más de 5 mil menores que han desaparecido durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, denuncian organizaciones.

La hermana de Cosme tenía ocho años cuando el adolescente desapareció. Era 5 de mayo de 2011, en Torreón, Coahuila. Desde entonces, la menor vive con miedo de salir sola a la calle y que le pase lo mismo que a su hermano y  ha tenido que enfrentar también la ausencia, a veces física y otras emocional, de Marcela Balderas, su madre, quien primero cayó en una depresión profunda por la desaparición de su hijo mayor y luego perdió su trabajo, a su pareja y el apoyo de familia y amigos, ante lo que para todos parece una necedad: seguir buscando a Cosme. Solo sus otros dos hijos la siguen apoyando en eso.

En entrevista con Animal Político, Marcela dice que no tiene una sola pista para explicar la desaparición de su hijo. El adolescente no tenía motivos para escapar de su casa, como aseguraron las autoridades al principio. “Era un niño con mamitis. Ya en prepa, todavía era capaz de cruzar el patio y volver a la puerta conmigo si se le había olvidado darme un beso de despedida. No, Cosme no se fue por su voluntad”.

La mujer, madre también de una menor de entonces ocho años y otro adolescente de 13, cayó en una depresión profunda por la ausencia de su hijo. “Estuve en el hospital. Ya no quería nada. Me pasaba los días inconsciente, como dormida. Mi mamá me cuenta que los doctores le decían que no podían hacer nada para ayudarme porque yo ya no tenía voluntad. Entonces, en medio de esa inconsciencia, soñé a Cosme que me agarraba la mano y me decía “mamá, los mocosos”. Siempre se refería así a sus hermanos. Eso me sacó, a tiempo para salvar a mi hija pequeña”.

Marcela cuenta que cuando salió del hospital y llegó a su casa, la menor llevaba 10 días sin comer. Nadie podía hacerla ingerir bocado. Se la pasaba acostada, llorando. Su madre la sacó de la cama donde estaba y corrió con ella al hospital. “Si no la hubieras traído pronto, la hubieras perdido también”, le dijeron los médicos. La niña se salvó. Hoy tiene 15 años y vive con miedo de salir a la calle, pero también de perder a su madre en el afán de encontrar a su hermano, a quien el Estado no busca.

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Familiares de desaparecidos exigen a Peña que Comisión de Búsqueda dependa de Segob

Foto: Viridiana Ramírez/CEncos

Por Redacción/Proceso

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Integrantes del Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México consideraron “inaceptable” que la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) quede bajo la tutela de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS), por lo que exigieron que la operación del órgano esté a cargo de la Secretaría de Gobernación (Segob).

Los colectivos que integran el Movimiento acusaron al secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, de haber roto los acuerdos que habían pactado los colectivos de familiares con el gobierno federal durante la elaboración de la Ley General en Materia de Desaparición Forzada, Desaparición por Particulares y el Sistema Nacional de Búsqueda.

En una carta dirigida al presidente Enrique Peña Nieto y al propio Navarrete Prida, con motivo de la publicación en el Diario Oficial de la Federación del “Acuerdo por el que se adscriben orgánicamente los órganos administrativos desconcentrados de la Secretaría de Gobernación”, el Movimiento recordó que, de acuerdo con la Ley General en Materia de Desaparición Forzada, Desaparición por Particulares y el Sistema Nacional de Búsqueda, se considera a la CNB como un ente que “va más allá del ámbito federal y más allá de las tareas de seguridad pública”.

Igual destacaron que, en las conversaciones para la elaboración de la ley general, el gobierno de Peña Nieto se comprometió a que a la CNB “se le respetaría y otorgaría facultades amplias para enfrentar la grave tragedia de las desapariciones en México”.

“Lamentamos profundamente que el secretario de Gobernación haya roto los compromisos asumidos anteriormente por esa secretaría y que, de forma unilateral, haya decidido debilitar orgánicamente a la entidad responsable de encarar el reto más importante de México en materia de derechos humanos”.

Al recordar que durante la elaboración de la ley hubo estrecha comunicación con la sociedad civil, los colectivos consideraron que, “con su decisión, el secretario de Gobernación manda un mensaje de desdén al trabajo realizado conjuntamente con decenas de colectivos de familiares y de la sociedad civil”.

Los integrantes del Movimiento exigieron “se respeten y garanticen todas las facultades y recursos institucionales y financieros para que la CNB funcione con la autoridad y capacidad con la que fue diseñada, lo cual implica que esté inscrita al secretario de Gobernación, al nivel de la propia CNS, no por debajo de ella”.

Al descartar que dadas esas características no se justifica el argumento del gobierno federal de adscribir la CNB a la CNS, debido a que este último está encargado de coordinar “el ejercicio de las funciones en materia de seguridad pública federal”, advirtieron que la ley general establece que la primera tiene como objetivos “impulsar los esfuerzos de vinculación, operación, gestión, evaluación y seguimiento de las acciones entre autoridades que participan en la búsqueda, localización e identificación de personas”.

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CNDH pide medidas cautelares para no revictimizar a estudiantes desaparecidos; marchan en CDMX

Por Redacción/Animal Político

Bajo el lema “nos faltan 3, nos faltan miles”, habitantes de la Ciudad de México convocaron a marchar la tarde de este 29 de marzo para exigir la presentación con vida de Javier Salomón Aceves Gastélum, Daniel Díaz y Marco Ávalos.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) solicitó a las autoridades de Jalisco implementar medidas cautelares para evitar la revictimización de Javier Salomón Aceves Gastélum, Daniel Díaz y Marco Ávalos, estudiantes de cine desaparecidos desde el pasado 19 de marzo.

El organismo pide que se apliquen estas medidas para evitar expresiones “descalificadoras y estigmatizadoras” contra los estudiantes o sus familias, así como para que las autoridades investiguen el caso “sin mediatizarlo”.
“Las autoridades estatales deben realizar indagatorias profesionales e imparciales, con perspectiva de derechos humanos y sin omitir línea alguna de investigación, que permitan conocer el paradero de esos estudiantes, y además deberán brindar trato sensible, cálido y respetuoso a madres, padres y allegados de los jóvenes desaparecidos”, expresó la Comisión en un comunicado donde también solicitan a funcionarios estatales otorgar estas medidas “sin prejuzgar sobre la veracidad de los hechos”.

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Tres estudiantes de cine son secuestrados después de concluir un cortometraje en Jalisco

Por Redacción/Sin Embargo

Un comando armado levantó a tres estudiantes de cine sobre Periférico y la calle Colina Central en el fraccionamiento Colinas de Tonalá, en Guadalajara, Jalisco.

Los jóvenes habían terminado de grabar un cortometraje cuando sujetos armados les cerraron el paso, los obligaron a bajar del vehículo y los subieron a otro.

Sus nombres son Javier Salomón Aceves Gastélum; Daniel Díaz y Marco Ávalos. Los tres estudian y viven en Guadalajara, Jalisco.

Ciudad de México, 15 de marzo, (SinEmbargo).- Javier Salomón Aceves Gastélum, Daniel Díaz y Marco Ávalos desaparecieron en el municipio de Tonalá, en Guadalajara, Jalisco, luego que sujetos armados los interceptaran, amenazaran con armas y subieran a una camioneta.

Según testigos, el hecho ocurrió a las 18:00 horas del pasado 19 de marzo, cuando los tres estudiantes de cine circulaban por Periférico y la calle Colina Central en el fraccionamiento Colinas de Tonalá, cuando dos camionetas les interceptaron el paso.

De los vehículos descendieron varios sujetos armados, quienes amenazaron a los jóvenes: les ordenaron tirarse al piso y subirse a una de las camionetas.

Aparentemente, los hombres armados se habrían identificado como personal de la Fiscalía General del Estado de Jalisco.

CEDH INVESTIGA EL CASO

Por la mañana de este martes, familiares de las víctimas acudieron a la Fiscalía de Jalisco a denunciar la desaparición de los estudiantes de la Universidad de Medios Audiovisuales.

Tras el hecho, la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) de Jalisco abrió una investigación sobre el caso e informó que solicitó el envío de personal al sitio para coadyuvar en las labores de búsqueda.

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En tres meses desaparecieron o se extraviaron 1,411 personas en México; un caso cada 90 minutos

Foto: Cencos

Por Redacción/Animal Político

La cifra de personas desaparecidas o extraviadas entre agosto y octubre de 2017 supera el promedio observado en el actual sexenio.

Entre agosto y octubre de 2017, en México se denunció en promedio la desaparición o el extravío de una persona cada hora con 33 minutos, o lo que es lo mismo 1,411 personas en tres meses. Son los datos más recientes del Registro Nacional de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), dependiente de la Secretaría de Gobernación (Segob).

Se trata de una cifra que supera el promedio que se ha observado en el actual sexenio. De acuerdo con los mismos datos del RNPED, en la administración de Enrique Peña Nieto se ha reportado la desaparición de una persona cada 2 horas con 6 minutos.

Esta es la primera vez que se tiene una cifra certera de los nuevos casos ingresados al RNPED, y en gran medida se debe al trabajo de la organización Data Cívica, que ha logrado ubicar los nombres de las personas desaparecidas a pesar de que ni el Sistema Nacional de Seguridad Pública ni la Segob tienen públicos esos datos.

El trabajo de Data Cívica ha permitido saber que, en el último trimestre reportado, hubo 1,411 nuevos casos que ingresaron al RNPED, el 69% se concentró en 5 entidades: Estado de México (440), Sinaloa (205), Puebla (150), Guerrero (105) y Nuevo León (71).

Aunque si los casos se observan con una tasa por 100 mil habitantes, lo que permite dimensionar el problema a partir del impacto poblacional, los estados con las mayores tasas son: Sinaloa (6.9), Nayarit (5.8), Colima (5.1), Guerrero (3.0) y Querétaro (2.9), que superan por mucho la tasa nacional (1.2).

Al cierre de octubre, el RNPED registró un total de 33, 125 casos de personas reportadas como desaparecidas o extraviadas en el fuero común, y 1,145 en el fuero federal, un total de 34 mil 270 casos.

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La desaparición de siete jóvenes golpea de nuevo a la policía de México

Foto: Cuartoscuro

Por Redacción/El País

Las familias acusan a agentes de Chilpancingo de ‘levantar’ en las fiestas de Navidad a los jóvenes: tres han sido encontrados vivos, dos muertos y de otros dos se desconoce el paradero.

Marco Catalán Cabrera fue a visitar a su familia en Chilpancingo (capital de Guerrero) en las fiestas de fin de año y desapareció tras ser detenido por policías municipales. Su cuerpo y el del amigo que lo acompañaba en el momento del arresto fueron encontrados días después con huellas de tortura. No son los únicos jóvenes que desaparecieron durante las celebraciones de diciembre a manos de la policía. Entre el 24 y el 29 de diciembre, cinco más fueron levantados por agentes. Tres de ellos ya fueron localizados por sus familiares y otros dos siguen desaparecidos. Familiares, amigos y activistas locales denuncian que en todos los casos participaron agentes del Ayuntamiento de Chilpancingo —lo que ha provocado una purga en la policía local—, y ministeriales, del Gobierno del Estado de Guerrero.

El 30 de diciembre, Catalán Cabrera acudió a la feria local con su amigo Jorge Arturo Vázquez. Durante la noche fueron detenidos por policías municipales porque supuestamente participaron en una riña. “Le avisaron a la mamá que lo habían detenido y ella al día siguiente fue a sacarlo de barandilla (la comandancia), pero resulta que él ya no estaba. Ahí le dijeron que alguien había pagado la multa y lo habían liberado. Su mamá pensó que algún amigo lo había sacado, pero no fue así”, cuenta una amiga de la familia que prefiere omitir su nombre.

Los amigos y familiares comenzaron una campaña en redes sociales para pedir información sobre su paradero. El 3 de enero los cuerpos de Catalán y Vázquez fueron encontrados en bolsas de plástico en un basurero al norte de la ciudad, cubiertos de tierra y con signos de tortura. “Creemos que los cuerpos ya habían sido enterrados, pero debido a la presión social, por ser un chavo muy conocido, pensamos que los desenterraron para hacer aparecer los cuerpos”, cuenta la amiga de Marco. Catalán, de 34 años, vivía en Cuernavaca, en el Estado de Morelos, donde tenía un bar. “Era chef y trabajó un tiempo en el estadio Azteca en la Ciudad de México”, añade.

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Hallan una fosa clandestina en Ensenada

Foto: La Jornada

Por Redacción/Animal Político

Mexicali, BC. Indígenas kiliwas hallaron una fosa clandestina en el cerro Las Chichis, en el Valle de la Trinidad, al oriente del Ensenada. Ya se iniciaron las excavaciones para determinar el número de víctimas. Existen indicios de que son al menos dos.

La Asociación Unidos por los Desaparecidos de Baja California documentó 58 desapariciones en el municipio de Ensenada, a partir de análisis de ADN practicados a personas que reportaron a familiares ausentes.

El presidente de la organización civil, Fernando Ocegueda, y el secretario, José Fernando Ortigoza, consideraron por separado que podría haber más restos.

El 31 de diciembre de 2017 un kiliwa que pasaba por esa zona de Baja California descubrió una osamenta a 50 kilómetros de la carretera que une los puertos de Ensenada, en el océano Pacífico, y San Felipe, en el Mar de Cortés.

El indígena dio aviso a las autoridades tradicionales, que a su vez presentaron una denuncia ante la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) en los primeros días de 2018.

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Niños protestan en Guerrero por los desaparecidos

Foto: Sergio Ocampo Arista/La Jornada

Por Redacción/La Jornada

Chilpancingo, Gro. Vestidos de “Reyes magos”, niñas y niños pidieron como regalo que regresen con vida sus papás, desaparecidos en diversos puntos del estado de Guerrero.

Las niñas y niños se disfrazaron de “Reyes Magos” y portaron pancartas con leyendas que decían “¿dónde están nuestros papás?, y otra “queridos Reyes Magos les pido que traigan a mi papito”.

Resaltaron las mantas de niñas y niños indíg|enas provenientes de comunidades se Chilapa, con pancartas escritas en idioma nahua.

Convocados por diversos colectivos de desaparecidos en la entidad, en los que además participaron los padres de familia de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, desaparecidos en Iguala, y alumnos de ese plantel, realizaron una marcha hasta llegar al zócalo, y de ahí al Congreso del Estado.

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