Empresa colapsada en el sismo retenía el pasaporte a extranjeras para obligarlas a trabajar

ABC Toys, una empresa importadora de juguetes, retenía los documentos de identidad de las mujeres de origen taiwanés que estaban empleadas en el inmueble que colapsó en el sismo del pasado 19 de septiembre.

Francisco Sandoval

Por Redacción/Animal Político

La empresa ABC Toys —ubicada en el edificio de Bolívar 168 que colapsó en el sismo— retenía los pasaportes y documentos de identidad de sus empleadas taiwanesas para evitar que dejaran el trabajo e intentaran salir de México, relató una empleada que sobrevivió al derrumbe.

La importadora de juguetes exigía a sus empleadas cumplir con un plazo de trabajo de dos años o pagar 20 mil pesos para recuperar sus papeles y viajar a Taiwán con sus familias. Las trabajadoras tenían un horario de 09:00 a 20:00 horas de lunes a viernes y los sábados también trabajaban hasta las 15:00 horas.
“Nosotros no podemos regresar porque ellos tienen nuestros papeles, nuestro pasaporte, todo”, reveló una sobreviviente del terremoto, la joven de 23 años Jie Ting Huang, de nombre occidental Janet, a sus profesores de español en México: Paola Lazcano y Damián Meléndez, egresados de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
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Empezar de cero: El sismo les arrebató el patrimonio de toda una vida

Por Redacción/Animal político

Vecinos de los edificios dañados por el sismo en Canal de Miramontes viven en la incertidumbre de no saber si sus casas serán derrumbadas.

La señora Remedios González iba a empezar a cocinar cuando, a la 1:14 de la tarde, el edificio de cuatro plantas en el que llevaba viviendo más de 30 años comenzó a estremecerse ante los impactos de un sismo de intensidad 7.1.

“Yo viví también el sismo del 85”, cuenta la mujer de 56 años. “Pero aunque aquel fue más demoledor, este se me hizo larguísimo. Todo a mi alrededor salió disparado. Los vasos, los platos, la cubertería, todo”.

Tras algo más de un minuto “eterno”, la tierra dejó de temblar, y aparentemente regresó la normalidad. Remedios tomó su celular y se dispuso a salir del inmueble, ubicado en el número 3010 de Canal de Miramontes. Pero ya cuando bajaba por las escaleras, la mujer se percató que aquel no había sido un sismo como muchos de los que el edificio había soportado con solvencia, incluido el del pasado 7 de septiembre, cuando otro potente temblor de 8.2 puso a prueba la resistencia de la ciudad.

Ya en la primera planta del edificio, Remedios entró en shock. A sus pies, grandes trozos de concreto le dificultaban el paso, y a uno y otro lado varias paredes tenían enormes boquetes que dejaban a la vista el interior de los departamentos de sus vecinos.

Aun así, Remedios relata que se resistía a creer que estaba ante un desastre que, a unas pocas cuadras de su casa, ya había provocado la muerte de ocho personas tras el derrumbe de un bloque de departamentos en el fraccionamiento Los Girasoles II, además de graves daños en otros inmuebles como el suyo.

“Cuando bajé si vi muchos daños fuertes en el edificio, pero pensé que en un rato nos permitirían regresar por nuestras cosas”, dice encogiendo los hombros. “Nunca se me pasó por la cabeza que ya no volvería a entrar a mi casa. Que la iba a perder para siempre”.

“Mi patrimonio de 30 años de trabajo se quedó atorado en el edificio”

Desde el pasado 19 de septiembre, Remedios y otras 24 familias del edificio 3010 están “alojados” en el estacionamiento de un centro comercial, donde con la ayuda de ciudadanos voluntarios se instaló un centro de acopio para damnificados.

No es que vivan ahí, precisan los vecinos afectados, sino con amigos y familiares que les brindaron sus casas mientras dure la crisis. Pero estar todos debajo del toldo instalado en un rincón del estacionamiento los mantiene unidos como una sola familia, subraya María Magdalena Austrich, otra vecina.

Sobre todo desde hace apenas un par de días, cuando un dictamen técnico ya les confirmó dos cosas terribles: una, que su edificio tiene que ser demolido. Y dos, que su estructura quedó tan dañada que ni siquiera se les permite el acceso para sacar sus documentos básicos, ni pertenencias de ningún tipo.

“Todo mi patrimonio de más de 30 años de trabajo se quedó atorado ahí adentro”, dice Remedios, que señala con la barbilla en dirección al edificio para luego explicar que es viuda desde hace 15 años, y que tiene una hija de 22 que le pregunta a diario qué es lo que van a hacer ahora.

“No nos quedó absolutamente nada. El día del sismo mi hija salió para sus clases con la ropa que llevaba para ese día. Pero su laptop, todos sus libros, su ropa, todo se le quedó en el departamento. Ahora todo está perdido y nosotros mismos vamos a tener que ir reponiendo ese patrimonio. Vamos a tener que empezar de cero”.

Verónica Domínguez, otra vecina, no estaba en el edificio al momento del temblor. Pero cuando consiguió regresar y reunirse con sus hijos en el camellón de la avenida Miramontes, rápido comprendió que sus vidas acaban de cambiar drásticamente.

“Cuando vimos los hoyos enormes en la fachada de mi departamento, entendimos que, literalmente, nos habíamos quedado en la calle, sin nada”, se lamenta.

Ahora, Verónica trata de recuperar su tranquilidad y la de sus hijos. Y aunque admite que es consciente de la gravedad de la situación en la que están, les ha prometido que conseguirán otro hogar.

“Ya se hicieron a la idea de que no vamos a poder pasar al departamento, y de que vamos a empezar realmente de cero”.
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La cara opuesta de la solidaridad: el robo en departamentos de zonas de derrumbe en la CDMX

Por Redacción/Animal político

De acuerdo con la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, sólo se han registrado tres denuncias por el delito de robo en casa habitación después del sismo. Vecinos cuentan sus historias:

El 19 de septiembre, Raúl Solís trabajó desde casa. Durante el sismo, que comenzó a las 13:14 horas, escuchó un estruendo: era el edificio aledaño desmoronándose, el número 286 de la avenida Álvaro Obregón.

Su edificio de ocho pisos quedó intacto, pero al ver el daño que el temblor había causado a unos metros, comenzó a ayudar para sacar a la gente de entre los escombros. Sabía que en ese edificio había oficinas y, siendo horario laboral, habrían decenas de personas que no lograron salir.
A ese punto llegó ayuda durante los siguientes minutos, incluyendo a la Marina, Policía Federal y local. Establecieron un cerco en el perímetro en las calles aledañas: Álvaro Obregón, Oaxaca y Ámsterdam, para que los rescatistas maniobraran en el edificio derrumbado. Así continuaron en los siguientes días y sólo se permitía el acceso a uniformados y voluntarios para trabajar en el rescate de personas.

Raúl, como el resto de sus vecinos que viven en los edificios contiguos al derrumbe no pudieron entrar a su casa desde el 19 de septiembre. Entendían que la prioridad era salvar a las víctimas y comprobar primero si sus viviendas no habían sufrido daños mayores para poder regresar.

Sin embargo, la falta de protocolos de comunicación y operación en los lugares siniestrados no sólo afectó a familias de las víctimas, sino también a quienes vivían en la zona. No hubo ningún uniformado ni representante del gobierno federal o de la Ciudad de México que atendiera a los vecinos.

Primero les dijeron que los edificios contiguos no habían sido revisados por protección civil y por eso no podían entrar. Después, al conseguir la revisión, siguieron negándoles el acceso.

El 26 de septiembre, Raúl consiguió colarse y entró a su departamento para sacar algunas pertenencias. La sorpresa fue que pese a las grandes muestras de solidaridad de la sociedad civil en medio de la catástrofe, también hubo delincuentes.

La bicicleta que se volvió su proyecto personal durante cinco meses fue robada. Estaba en el estacionamiento con cadena de seguridad, pero la cortaron. La chapa de su departamento fue forzada y ya no estaba su computadora, ni su iPad y una cartera con tarjetas; un estante que tenía con candado también fue abierto, aunque ahí sólo guardaba fotografías y cosas personales.

“Evidentemente entraron a robar”, dice Raúl, por eso denunció ante el Ministerio Público.

También pidió volver a entrar para “poder barricar la puerta con algo y que no sigan entrando”, pero no lo consiguió. “Ha sido una pesadilla”, insiste el joven, sobre todo porque no puede creer que fue víctima de robo en un lugar que estuvo vigilado las 24 horas por decenas de marinos y policías.

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El Gobierno NO debe manejar el dinero del rescate, reclaman; no le creen, no le tienen confianza

Por Redacción/Sin embargo

Organizaciones, ciudadanos, activistas y cineastas como Alfonso Cuarón, pidieron al Presidente Enrique Peña Nieto garantizar que la ayuda no sea desviada y llegue a los ciudadanos afectados por el sismo del pasado 19 de septiembre.

La nueva iniciativa que crece en redes demanda “que el dinero donado por los mexicanos y partidos políticos sea para los mexicanos”. Entre el sector corporativo, instituciones y gobiernos extranjeros, estrellas y deportistas, así como los mexicanos que viven en el exterior se han realizado donaciones millonarias.

En esta lista están las de BBVA, por 10 millones de dólares; de Coca-Cola, por 3 millones; de Lady Gaga, por 2 millones; de China, Corea del Sur, Facebook, Google, Apple, por un millón de dólares cada uno; de Disney, por 500 mil dólares; de Maná, por 200 mil; de Checo Pérez, por 164 mil; del Papa Francisco, por 150 mil, y de Salma Hayek, 100 mil dólares.

Empresarios han pedido que el Gobierno transparente el uso de los recursos para el rescate, pero no lo ha hecho. También se ha solicitado que sea una comisión la que opere el dinero, tampoco se ha tenido respuesta. El Gobierno del Presidente Peña ha sido señalado por actos de corrupción. Su partido, el PRI, dio cobijo a mandatarios como Javier Duarte de Ochoa, César Duarte o Roberto Borge, acusados de desvíos de millones de pesos. El ex titular de Petróleos Mexicanos, Emilio Lozoya, es vinculado a los sobornos de Obedrech.

Ciudad de México, 2 de octubre (SinEmbargo).– Desde las redes sociales, ciudadanos, activistas y hasta cineastas como Alfonso Cuarón, pidieron al Presidente Enrique Peña Nieto garantizar que la ayuda no sea desviada y llegue a los ciudadanos afectados por el sismo del pasado 19 de septiembre.

Tras el sismo de magnitud 7, que hasta el momento ha dejado 361 muertos, las autoridades mexicanas se vieron rebasadas por la solidaridad de los mexicanos, específicamente los jóvenes, quienes tomaron las calles para ayudar en el rescate de personas y recopilar ayuda para los afectados por el movimiento telúrico.

Ciudadanos reclaman en redes sociales que el Gobierno no tiene la confianza de los mexicanos como para manejar recursos. Reclaman la falta de transparencia con el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y la relación personal entre el grupo político del Presidente Enrique Peña Nieto con constructoras como OHL y Grupo Higa; este último fue el que “vendió” la “casa blanca” a la esposa del mandatario mexicano.

Empresarios han pedido que el Gobierno transparente el uso de los recursos para el rescate, pero no lo ha hecho. También se ha solicitado que sea una comisión la que opere el dinero, tampoco se ha tenido respuesta.

El Gobierno del Presidente Peña ha sido señalado por actos de corrupción. Su partido, el Revolucionario Institucional (PRI), dio cobijo a mandatarios como Javier Duarte de Ochoa, César Duarte o Roberto Borge, acusados de desvíos de millones de pesos. El ex titular de Petróleos Mexicanos, Emilio Lozoya, es vinculado a los sobornos de Obedrech.

La Procuraduría General de la República (PGR) está en manos de un priista, Raúl Cervantes, ex abogado del PRI, que es calificado como el principal obstáculo para que César Duarte, por ejemplo, no sea extraditado de Estados Unidos a México para que responda por los fraudes cometidos contra los chihuahuenses.

La exigencia de los ciudadanos comenzó con la iniciativa ciudadana #PartidosDenSuDinero, la cual se generalizó y puede convertir en realidad una demanda que ha venido creciendo: dejar de dar dinero público a los partidos para que consigan financiamiento propio.

Ahora, una nueva iniciativa crece en redes: “Que el dinero donado por los mexicanos y partidos políticos sea para los mexicanos”.

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Homicidio, fraude y robo, los delitos que investiga la PGJCDMX luego del sismo

Por Redacción/Animal Político

La Procuraduría capitalina abrió 146 carpetas de investigación por diversos delitos denunciados tras el sismo. Tres son por homicidio.

Fraude, homicidio culposo, negligencia y hasta robo son los delitos que la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJCDMX) investiga a raíz del sismo del 19 de septiembre, que hasta la tarde del domingo había dejado un total de 220 personas muertas, 38 edificios colapsados y 500 inmuebles con severos daños estructurales en la capital del país.

De acuerdo con la dependencia, el pasado 27 de septiembre abrió cuatro mesas para recibir denuncias de capitalinos cuyas viviendas resultaron afectadas por el sismo.
Ahí se han presentado 10 denuncias penales, entre las que hay tres por homicidio. Los denunciantes argumentaron que al menos 3 personas murieron por actos de negligencia en la construcción de diversos edificios, lo que provocó la muerte de sus ocupantes.

Además, la PGJCDMX indaga cuatro casos de fraude y uno de robo, así como dos denuncias presentadas contra “directores de obra” ante la sospecha de que incurrieron en anomalías que ocasionaron el derrumbe de edificios.

A la par de estas 10 denuncias penales, la PGJCDMX ha iniciado 136 carpetas de investigación por daños a inmuebles. Se trata de documentos que no alcanzan el grado de una averiguación previa, pero que conforman los primeros pasos de una investigación formal.

Por lo menos 38 de estas carpetas están relacionadas con inmuebles colapsados en la CDMX.

Las carpetas fueron abiertas para investigar la presunta comisión de delitos de fraude y por el actuar de los directores de obra responsables de los edificios colapsados.

La PGJCDMX también inició una carpeta de investigación por la muerte de cinco estudiantes del Tecnológico de Monterrey, campus CDMX. La Procuraduría investiga si la muerte de estos alumnos fue ocasionada por deficiencias en el diseño, construcción o mantenimiento de las instalaciones colapsadas.

El derrumbe del colegio Enrique Rébsamen, donde murieron 19 niños y 7 adultos, es otro de los casos donde la PGJCDMX abrió otra carpeta de investigación. Se trata de un edificio que a decir de las propias autoridades contaba con instalaciones irregularidades.

Otra de carpeta abierta está relacionada con el edificio de Álvaro Obregón 286, colonia Roma, donde se han rescatado sin vida a 43 personas y hasta la tarde de este domingo, continuaban las labores de búsqueda de otras 8 víctimas.

Se trata de un edificio que, a decir de Humberto Morgan, coordinador de asesores de la Secretaría de Movilidad del Gobierno de la CDMX y quien fungió como enlace de las autoridades capitalinas con los familiares de las víctimas del siniestro, presentaba “terribles” anomalías en su construcción.

En entrevista, el funcionario dijo que en este edificio se habían presentado “dos cosas terribles” en su construcción: Primero, subir (el edificio) a una altura prácticamente de seis pisos… y segundo, por alguna cosa que no entendemos se hizo un procedimiento a partir del tercer, cuarto, quinto y sexto piso, de una losa que se llama catalana (que es 4 veces más gruesa y pesada que las promedio)”.

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¿Por qué el sismo dañó tanto la Cdmx? Fue su furia, el suelo y el fraude: especialistas de la UNAM

Por Redacción/Sin embargo

Tras la tormenta no llega la calma. Se erige la duda: ¿por qué hubo tantos daños materiales en la Ciudad de México tras el sismo de 7.1 grados del martes 19 de septiembre?

Para ingenieros y sismólogos de la UNAM, la causante de los estragos fue un coctel de circunstancias especiales que incluyen la locación y profundidad del epicentro sísmico; la intensidad de “las sacudidas” de la superficie tras el temblor; el tipo de suelo; el tamaño de las construcciones, además de las posibles violaciones a los reglamentos de construcción de la capital mexicana, que se prestan a la corrupción y el fraude en el desarrollo de vivienda.

Más allá de las causas naturales, para la máxima casa de estudios en México existe algo tan claro como el agua: los edificios construidos en los últimos años no deberían haber sufrido daños bajo el cumplimiento de los vigentes criterios de resistencia estructural.

“Los daños observados se explican mejor con la falta de observancia de las normas, más que por posibles deficiencias en el Reglamento de Construcción actual”, refiere una de sus investigaciones.

Ciudad de México, 1 de octubre (SinEmbargo).– El sismo del martes de la semana pasada dejó un saldo oficial de 11 mil 700 estructuras dañadas. Hasta ahora, al menos 500 de ellas tendrán que ser demolidas. No tienen reparo. Y el eco de la onda sísmica de 7.1 grados en la escala de Richter pervive entre preguntas: ¿Qué ocurrió el 19 de septiembre? ¿Por qué los edificios no aguantaron si el temblor no agravó tanto como el de hace 32 años? ¿Hubo deficiencias humanas? La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) responde.

De acuerdo con la máxima casa de estudios en nuestro país, es cierto. El terremoto de 1985 liberó 32 veces más energía sísmica que el del 19 de septiembre de 2017. Sin embargo, el reciente sismo, aunque a mayor profundidad [42 kilómetros más], ocurrió más cerca de la capital del país: 280 kilómetros más cercano que el de 1985.

Para los especialistas de la UNAM, el temblor del martes 19 fue atípico pero no extraordinario. Ello debido a que, en lugar de aflorar bajo las costas del Océano Pacífico porque dos placas tectónicas [la de Cocos y la de Norteamérica] chocaron entre sí –como es común, incluido el de 1985–, el movimiento telúrico se originó dentro de la Placa de Cocos [por debajo del Continente]. De ahí que fuera más profundo.

Circunstancias como estas hicieron que “las sacudidas en la Ciudad de México” fueran tan violentas, causando estragos en buena parte de la metrópoli. Y para los analistas de sismología e ingeniería de la UNAM, la causa de los daños registrados se debe a factores como la aceleración máxima del suelo producida por las ondas sísmicas [la intensidad de “las sacudidas”]; el tipo de suelo; el tamaño de las construcciones, además de las posibles violaciones a los reglamentos de construcción de la capital mexicana, lo que denota corrupción y fraudes en el desarrollo de vivienda en la capital del país.

Los especialistas plantean que, hasta el momento, no tienen indicios de que las fuerzas del diseño [es decir, los criterios de resistencia estructural] actualmente vigentes en el reglamento de construcción de la Ciudad de México se hayan excedido durante el sismo del 19 de septiembre de 2017. ”

“Por lo tanto, los edificios construidos en los últimos años no deberían haber sufrido daños”, afirman.
Pero, vamos por partes.
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Los fondos de reconstrucción por el sismo serán administrados por entidades opacas: Reforma

Por Redacción/Sin embargo

Dos de las principales peticiones es que todos los recursos que se deban entregar a los damnificados de los sismos de septiembre sean manejados con trasparencia y que quien se encargue de entregarlos rinda cuentas.

Ciudad de México, 30 de septiembre (SinEmbargo).- El Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) reveló que las instituciones públicas, que tienen como objetivo la administración y asignación de recursos para atender los daños de los sismos que sacudieron a México en septiembre, no pasaron la prueba de transparencia.

De acuerdo con el diario Reforma, el INAI dio a conocer que durante el mes de agosto, varias entidades del país ocultaron información importante.

Cero sobre 100 puntos tiene el Fondo de Desastres Naturales (Fonden), a pesar de que la Ley General de Transparencia le obliga a hacer público

Dar a conocer a cuánto asciende sus recursos, con una clara distinción entre las aportaciones públicas y la fuente de éstas, los subsidios, donaciones, transferencias, excedentes o inversiones realizadas durante distintos siniestros, son las obligaciones que este Fondo debería dar, sin embargo, aunque recibieron este año una bolsa de más de 6 mil millones de pesos, no ha dado a conocer ninguna información.

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Sismos dejaron 150 mil viviendas destruidas, la misma cantidad que se construyó en 2016

Por Redacción/Desinformémonos

Ciudad de México | Desinformémonos. Los sismos registrados el 7 y 19 de septiembre, además de sus réplicas, dejaron más de 150 mil viviendas destruidas en Oaxaca, Ciudad de México, Morelos, Chiapas y Puebla, cifra equivalente al número de casas-habitación que se construyeron en el 2016 en el país, explicó la secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), Rosario Robles.

La pérdida de hogares significa que más de 250 mil mexicanos se encuentran en situación de pobreza patrimonial luego de los sismos, pues sufrieron pérdidas totales de sus viviendas.

Por lo menos 33 mil casas fueron destruidas en Oaxaca y 16 mil 803 en Chiapas, mientras que Morelos, Puebla y el estado de México registraron 349, 3 mil 319 y mil 695, respectivamente, por el sismo de magnitud 7.1 del 19 de septiembre. La suma supera las 55 mil viviendas perdidas en su totalidad, añadió Robles.

En algunas entidades el sismo no sólo afectó sus hogares, sino que ahora también deben enfrentarse a las fuertes lluvias. Sin embargo, la población afectada no quiere acudir a los albergues por miedo a la rapiña, por lo que prefiere dormir en las calles a las afueras de sus casas.

Por otra parte, Robles señaló que los albergues habilitados por el gobierno “no son suficientes todavía para quienes han dejado sus casas, a pesar de que están en buenas condiciones”.

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Para miles, y aún no se sabe bien cuántos, la tragedia es hoy: son refugiados en su propia ciudad

Por Redacción/Sin embargo

“¿Usted sabe dónde puedo ir para saber qué hacer?”, preguntó Teresa, quien hasta hace unos días rentaba un cuarto en Monterrey, Roma Sur, y ahora duerme en un salón de clases adaptado como dormitorio comunal en el Instituto Condesa, un jardín de niños en la Delegación Cuauhtémoc que también fue refugio en 1985.

En la Ciudad de México se adaptaron 33 albergues donde han acudido 24 mil personas durante este tiempo posterior al sismo, incluyendo gente en situación de calle y migrantes. Hasta el momento se contabilizan 11 mil 700 viviendas dañadas por el sismo del 19 de septiembre pasado. Son miles de capitalinos los que viven en las calles, con familiares, amigos y en refugios.

El Gobierno capitalino ha lanzado un programa de construcción que, dependiendo el nivel de daño de la vivienda, da apoyos de 3 mil pesos para renta o acceso a los recursos del fondo de contingencias. “Nos salimos por decisión propia al ver los daños de los dos edificios de a lado. Estamos en espera del peritaje de Protección Civil. No tienen día ni hora”, dijo desencantada Juana Arenas, quien pasó de vivir en un edificio de la colonia Roma con sus dos hijos y nieto a un albergue.

Ciudad de México, 27 de septiembre (SinEmbargo).– Sin privacidad, salones de clase de escuelas públicas y privadas, de danza o de taekwondo se han convertido en el dormitorio temporal de capitalinos que hoy viven en una ciudad con 11 mil 700 viviendas dañadas, de acuerdo con cifras del Gobierno capitalino.

Tienen, desencantados, hundidos, la nostalgia de dormir donde dormían.

Luego de los sismos del martes 19 y del sábado 23 de septiembre, por orden de Protección Civil o miedo a que se caiga el inmueble abandonaron sus hogares, vagaron por las calles y encontraron alguno de los 33 albergues adaptados de la Ciudad de México que han atendido a 24 mil personas durante los días posteriores al sismo, que devolvió a la capital del país a su peor escenario: el del 19 de septiembre de 1985.

En los albergues de Instituto Condesa y Parque Lira, entre colchones, baños comunitarios y comida donada, esperan el dictamen sobre su propiedad, pero ignoran qué hacer o con quién acudir para encontrar un nuevo sitio dónde vivir.

“Traen muchas cosas, pero hace falta que nos den ayuda para encontrar hogares. Muchos se quedaron sin casa”, dijo Santiago López, un niño de 12 años que hace poco más de una semana vivía con sus padres en la azotea ubicada en el piso 14 de un edificio en la colonia Verónica Anzures, Delegación Miguel Hidalgo.
Su padre es contador y la empresa, ubicada a una cuadra del inmueble siniestrado, se las prestaba. Desde el miércoles pasado duermen en el salón de danza del deportivo de Parque Lira. Cuando Santiago regrese a la secundaria, por ahora con vidrios rotos, se mudará con un amigo que habita cerca y sus padres continuarán ahí, en la incertidumbre.

En ese albergue, coordinado por la Delegación Miguel Hidalgo, por ahora están 19 personas que conforman seis familias. Hay capacidad para 30 damnificados. El patrón de los que han solicitado el apoyo, resaltó Luis Regueros de Desarrollo Social, es que vivían irregularmente sin contratos por lo que no tienen a quién reclamar. También ha llegado gente de situación de calle o migrantes de Guatemala, Costa Rica, Honduras y Panamá por lo que tienen que trasladarlos a otro sitio. Regueros explicó que los damnificados pasan por una entrevista de trabajo social para detectar enfermedades.

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Clausuras, un permiso falso, casas sobre la escuela: las irregularidades del Colegio Rébsamen

Por Redacción/Animal Político

El colegio Enrique Rébsamen, donde murieron 19 niños tras el sismo, acumuló desde hace años un historial de irregularidades, como el funcionamiento con un documento falso.

Diecinueve niños murieron entre los escombros del Colegio Enrique Rébsamen, en la delegación Tlalpan, tras el sismo de magnitud 7.1 del 19 de septiembre. En cuanto se conoció este caso, comenzaron a surgir interrogantes, y acusaciones de vecinos, respecto a posibles irregularidades en la construcción del colegio, que habrían repercutido en el colapso.

La cadena Televisa indicó este domingo que, a través de una solicitud de información al Instituto de Verificación Administrativa de la Ciudad de México (INVEA), se sabe que el colegio tenía en su historial una operación irregular, que le permitió funcionar como escuela, aunque en realidad su uso de suelo era habitacional.

De acuerdo con el reporte de la televisora, el INVEA realizó una verificación y notificó. Entonces, los propietarios del colegio presentaron un certificado de derechos adquridos, pero el documento era falso, según verificó a la postre la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda, de la capital del país.
Ante esta situación, se detalló en la nota transmitida este domingo, el INVEA presentó una denuncia penal contra el colegio, por falsificación de documentos. No se detalló en qué momento ocurrió esta situación, en qué estatus está la demanda, y cómo es que el colegio siguió operando, a pesar de que se había detectado esa irregularidad.

La delegación Tlalpan, según el reporte, indicó que los dictámenes técnicos de la estructura de un edificio en la Ciudad de México, están a cargo de un director responsable de obra, o DRO, que depende de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda, y un corresponsable de seguridad estructural, un particular que es autorizado por la propia Seduvi.

El INVEA, en tanto, refirió que los permisos de construcción y protección civil son del ámbito de cada una de las delegaciones.

En ese sentido, este domingo el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, dijo que corresponde a las autoridades locales, de la Ciudad de México, verificar el uso de suelo y la seguridad de las construcciones, y no a la SEP.

“Todos los requerimientos que pide la SEP para operar se los da la autoridad local, porque la SEP no tiene el peritaje… ni tampoco el uso del suelo”, dijo Nuño.
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