Ciudad de México | Desinformémonos. Mujeres familiares de los siete yaquis desaparecidos en Loma de Bácum, Sonora, exigieron su aparición con vida y llamaron a la solidaridad con su lucha.
«Queremos a nuestros familiares de regreso, no perdemos la esperanza de encontrarlos con vida», dijeron las mujeres, quienes se presentaron el 16 de julio en el Ministerio Público de Bácum para interponer la denuncia de desaparición de Martín Hurtado Flores, Braulio Pérez Sol, Eladio Molina Zavala, Juan Justino Galaviz Cruz, Fabián Sombra Miranda, Leocadio Galaviz Cruz y Fabián Valencia Romero.
Los siete yaquis fueron vistos por última vez el pasado 14 de julio en el rancho Woi ba’am (Coyote), cuando llevaban unas vacas para la fiesta tradicional de Bataconsica, explicaron las mujeres.
Señalaron que las autoridades de Loma de Bácum se enteraron de la desaparición y reunieron a la comunidad, y que la mañana del 15 de julio partieron a buscarlos «en cuatro camionetas con la vigilancia de la autoridad tradicional y algunos voluntarios».
“A nuestros ancestros les tocó cuidar la tierra y ahora nosotros somos los responsables”, dicen habitantes de la comunidad indígena de Loma Bacúm, Sonora, una de las ocho [Cócorit, Tórim, Vícam, Pótam, Huibiris, Rahum y Belén], que se han levantado en contra la construcción del gasoducto de la empresa Gasoducto Aguaprieta, filial de Infraestructura Energética Nova (Ienova), por tierras yaquis.
El pueblo yaqui se opone a esa construcción por el riesgo de una explosión del metano que afectaría a unos 15 mil habitantes. Pero, además, por la falta de una consulta previa, libre e informada, un derecho internacional de comunidades indígenas establecido en el Convenio 169 de la Organización de las Naciones Unidas.
Martín Valencia, Secretario de la Guardia Tradicional de Loma de Bácum, afirma la Ley interna es su prioridad: resguardar el territorio de la comunidad yaqui y no ceder un solo grano de arena: por sus antepasados y por sus hijos. “¿De qué nos sirve la vida si no nos queda la tierra”?, se pregunta. “En nombre del desarrollo, que no ha llegado, el Gobierno estatal y la empresa nos han despojado de forma engañosa”, afirma.
Loma de Bácum, Sonora (SinEmbargo).– La empresa Gasoducto Aguaprieta, filial de Infraestructura Energética Nova (IEnova), construye un gasoducto al noreste de México en un territorio comunal desértico. Hasta hace tres años, y antes de la Conquista, sólo era sagrado para la comunidad indígena yaqui, compuesta por ocho pueblos ubicados al sur de la entidad de Sonora: Cócorit, Tórim, Vícam, Pótam, Huibiris, Rahum, Belén y Bácum. Ahora, sobre ese suelo caliente resguardado por sus ancestros, se planea un proyecto energético desde la frontera con Estados Unidos a Sinaloa para proveer de gas natural a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Sin embargo, los habitantes de Loma de Bácum –por donde pasarían 16 de los 90 kilómetros dentro del territorio yaqui– se han opuesto por el riesgo de una explosión del metano que afectaría a unos 15 mil habitantes, así como por la falta de una consulta previa, libre e informada, un derecho internacional de comunidades indígenas establecido en el Convenio 169 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Sus usos y costumbres, entre ellos resguardar su territorio aun con la vida y solicitar autorización entre ellos para llegar a un consenso en cualquier decisión, choca con la visión empresarial y eso, al intentar comprar su aprobación, ha destruido su tejido social.
Loma de Bácum, Sonora. Integrantes de la tribu yaqui empezaron a quitar tubos y cables que instaló la empresa IEnova en sus tierras de manera ilegal para la construcción del gasoducto Agua Prieta, con el cual se pretende abastecer a industrias del noroeste de México.
El mediodía del domingo, un grupo de pobladores empezó a sacar material, en protesta porque la empresa continuó con las obras a pesar de que un juez federal emitió el 26 de abril una resolución en favor de la comunidad para detener los trabajos.
La empresa no hizo caso y por las noches, a escondidas, colocó la tubería para el gasoducto que transportará combustible desde la frontera con Arizona a través de territorio yaqui en los municipios de Guaymas y Cajeme.