El país de las dos mil fosas

Redacción/Proceso

Foto: Érika Lozano

El 20 de febrero de 1943 la comunidad purépecha de Angahuan observó atónita cómo se abrió la tierra, expulsó humo negro de su interior y comenzó a parir al Paricutín, el volcán más joven del mundo. Más de 60 años después, ese mismo municipio michoacano, fue sitio de otro hallazgo: al cavar la tierra, la policía encontró seis hombres maniatados, semidesnudos, con los ojos vendados y la yugular cortada. Era el 7 de septiembre de 2006.

La primera fosa clandestina del año acababa de ser descubierta en ese boscoso paraje turístico, a sólo media hora de la próspera ciudad de Uruapan. Ocurrió después de que lugareños dijeron haber visto pasar una camioneta de lujo; al asomarse detectaron tierra removida.

Angahuan volvió a honrar uno de los significados que dan a su nombre en purépecha: “En medio de la tierra”.

El hallazgo de estos cuerpos marcó el comienzo de la barbarie. Desde entonces, y mientras se desplegaba la “guerra contra las drogas”, a los asesinos ya no les ha bastado matar; ahora se esmeran en ocultar los cuerpos.

Así es como las fosas clandestinas se multiplicaron.

Una investigación iniciada hace año y medio por un equipo de periodistas independientes, y que a medio camino encontró respaldo financiero y editorial de Quinto Elemento Lab, revela que prácticamente en todo el país se han encontrado casi 2 mil fosas clandestinas entre 2006 y 2016, a un ritmo de vértigo: una fosa cada dos días, en uno de cada siete municipios de México.

Fueron, al menos, mil 978 entierros clandestinos en 24 estados del país. Esta cifra supera por mucho la información dada por el gobierno mexicano hasta hoy.

Las fiscalías recuperaron de estos hoyos 2 mil 884 cuerpos, 324 cráneos, 217 osamentas, 799 restos óseos y miles de restos y fragmentos de huesos que corresponden a un número aún no determinado de individuos.

Del total de cuerpos y restos, en todos estos años, y de todas estas fosas, sólo mil 738 de las víctimas han sido identificadas, según documenta la investigación hecha a partir de doscientas solicitudes de acceso a la información a las autoridades de cada uno de los 32 estados.

Ver nota completa

AMLO pide ayuda y unidad a familiares de desaparecidos; víctimas lanzan reclamos y le exigen justicia

Redacción/Animal Político

Se comprometió a utilizar los recursos recuperados con las políticas de austeridad para atender a las víctimas de la violencia.

Foto: Twitter @CNDH

Con la presencia del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador; la próxima secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y Alejandro Encinas, quien ocupará el cargo de subsecretario de Derechos Humanos, inició el Segundo Diálogo por la Paz, la Verdad y la Justicia, en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, en el que integrantes del próximo gobierno federal y agrupaciones víctimas del delito buscarán sentar las bases para construir una política de Estado en materia de justicia transicional y crear el Mecanismo de Protección a Víctimas y Testigos.

En medio de demandas de justicia por la desaparición de sus hijos, el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD), encabezados por el activista Javier Sicilia, pidió la localización y entrega de sus familiares.

Ante López Obrador, representantes del colectivo expresaron “ni perdón ni olvido” y exigieron saber dónde están sus hijos.

Antes de iniciar el encuentro, en el acceso del Centro Cultural fueron instaladas mesas para recoger las historias y demandas de los familiares de las víctimas.

Tras iniciar el dialogo, Javier Sicilia, quien también es padre de un joven desaparecido en 2012, pidió un minuto de silencio a los asistentes en honor a las víctimas fallecidas, a lo que uno de los asistentes respondió: “No vamos a guardar silencio, ellos no están muertos, no sabemos dónde están, ese es el problema”.

A este respuesta vinieron una serie de reclamos y demandas “Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos!”, gritaron en repetidas ocasiones los familiares de alrededor de 500 personas que se encuentran desaparecidas.

Ver nota completa

En Juárez, AMLO pide a víctimas que perdonen; éstas reviran: “¡No! Sin justicia no hay perdón”

Marcela Turati/Proceso

CIUDAD JUÁREZ, Chih. (apro).- En el primer foro de consulta sobre paz y reconciliación, el virtual presidente electo Andrés Manuel López Obrador pidió a los juarenses que perdonen. Al escucharlo, las víctimas que estaban en primera fila –mamás de desaparecidos y masacrados, personas torturadas y desplazados– lanzaron gritos de “¡No! Sin justicia no hay perdón” y “ni perdón ni olvido”.

Javier Corral y Andrés Manuel López Obrador | Foto: Twitter @Javier_Corral

El futuro presidente dijo que respeta a quienes piensan así, pero en esta ciudad que ha sido llamada el “epicentro del dolor” insistió en que “olvido no, perdón sí”.

“La violencia no se acaba con violencia, ni el mal con el mal. La violencia no se resuelve con mano dura, cárceles o masacres. No creo en el ojo por ojo y diente por diente (…) si queremos aplicar la ley del Talión, nos vamos a quedar tueros o chimuelos, no creo en eso”, reviró.

El tabasqueño estuvo acompañado de quienes serán los encargados de los planes para bajar la violencia: Alfonso Durazo, el futuro secretario de Seguridad Pública, a quien se refirió como el responsable de los foros para la paz, y de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, quien estará en las comisiones, al igual que quienes serán subsecretarios (como el de Derechos Humanos, Alejandro Encinas), o encargados de la Unidad de Reconciliación, como Alejandro Gertz Manero.

Las medidas anunciadas por el futuro gobierno para explorar las vías para la paz son las despenalizaciones de la droga, las amnistías a prisioneros de delitos no graves relacionados con drogas y las comisiones de la verdad, entre otras.

Aunque desde la Casa Blanca estadunidense hubo ya un pronunciamiento de que no apoyarán la legalización de las drogas en México, desde la frontera norte López Obrador dijo que no importa si ello no gusta “a un gobierno extranjero”.

Ver nota completa