El tren México-Toluca no rueda todavía y ya enfrentó pueblos y acumula dudas sobre el dinero

Foto: Crisanto Rodríguez, SinEmbargo

Por Redacción/Sin Embargo

Tepexoyucan, Estado de México, 7 de noviembre (SinEmbargo).– Simón González Reyes es un campesino de 67 años que habita la comunidad de origen náhuatl Santa María Tepexoyucan, adentrada en la boscosa y turística zona de La Marquesa en Ocoyoacac, Estado de México, pulmón de la Ciudad de México, Lerma, San Mateo y Toluca. Sin embargo, por la construcción del Tren Interurbano México-Toluca ha perdido la tierra donde sembraba maíz para mantener a su familia de diez personas.

–Lo que sembraba ya no lo puedo cultivar. ¿Ya qué podemos vender, producir o cosechar? Ya nada. No los está quitando el gobierno– aseguró Simón parado frente a un fragmento de las 32 hectáreas del territorio comunal donde se realizan las obras a pesar de que a mediados de octubre el Tercer Tribunal Colegiado en materia administrativa determinó suspenderlas. La agricultura, así como el turismo, son sus principales actividades económicas.

Tras resolver un recurso de queja, la autoridad judicial expuso que el convenio firmado entre la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y el supuesto Comisariado “hecho a modo” de los poblados San Jerónimo Acazulco-Santa María Tepexoyucan, por el que los representantes Marcelino Narváez de la O y Valente Lima Hernández recibieron casi 300 millones de pesos, “es violatorio” de la suspensión de obras solicitada en 2015 mediante un amparo, explicó el abogado de la comunidad, Gustavo Olivares.

–¿Cómo están sobreviviendo? –se le preguntó al campesino Simón.

–Pues de lo más mínimo que podemos… yo con mi edad, de la tercera edad, ya no puedo mantener a mi familia. Ahora menos, qué va a pasar.

El cronista del pueblo náhuatl de alrededor de 408 comuneros y 20 mil habitantes, Luis Miguel Torres, acusó que “el gobierno pasa encima de ellos y todas estas compañías [que construyen el Tren] pisotean sus derechos”, por lo que dejan de sembrar y obtener un recurso.

La Secretaría de Comunicaciones y Transportes dividió la construcción en tres secciones con sus respectivas licitaciones: el tramo de la estación terminal Zinacantepec a la Sierra de las Cruces fue asignado a las compañías La Peninsular y Constructora de Proyectos Viales de México, filiales de OHL México; el tramo entre la Sierra de las Cruces y Portal Oriente realizado por la constructora mexicana Ingenieros Civiles Asociados (ICA) y el tramo del Portal Oriente a la estación del Metro Observatorio.

“¿Cuánto ganará el gobierno con los boletos de los pasajes y qué reciben ellos aunque les quitan su tierra? Nada”, criticó Torres.

Durante la plática, el campesino Simón aclaró que no están en contra de la construcción, pero acusa que el gobierno está invadiendo su tierra sin darles un pago de indemnización por el daño. La habitante Rosa González Díaz coincidió

Ver nota completa

Un documento de 1534 descarrila tren interurbano, lo único que queda de aquél “Mover a México”

Foto: Sin Embargo

Por Redacción/Sin Embargo

El Ocotal es un bosque de miles de árboles y tiene dentro de sí al pueblo de San Lorenzo Acopilco, en la Delegación Cuajimalpa de la Ciudad de México. Conforme al plan original, ahí debía construirse la tercera fase del tren interurbano México-Toluca y más de tres mil árboles serían derribados. Pero el comunero Valentín Perea Pérez –de 67 años– desempolvó una copia certificada del título de propiedad primordial de su pueblo que data de 1534 y que está resguardada en el Archivo General de la Nación.

Así, demostró que el bosque le pertenece a la ciudadanía y no al Gobierno. Ahora que el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera Espinosa, ha anunciado que el trazo será modificado para evitar dañar a ese ecosistema, el comunero duda. “No nos consta que el Gobierno haya parado el proyecto. Así que no confiamos”, exclama en entrevista con SinEmbargo.

Ciudad de México, 13 de julio (SinEmbargo).- Desde su más remoto recuerdo, la familia de Valentín Perea Pérez ha vivido en San Mateo Tlaltenango, uno de los cinco pueblos de la Delegación Cuajimalpa, en la Ciudad de México, que está rodeado por el bosque El Ocotal. En marzo pasado, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) le otorgó la licitación a la empresa Equivent y en junio se inició la tala de cientos de árboles, a la altura de la caseta La Venta, considerada área de conservación ecológica.

El Gobierno federal quería construir ahí la fase tres de la vía ferroviaria del tren interurbano México-Toluca, el único proyecto de movilidad sobre rieles que sobrevivió en la administración de Enrique Peña Nieto. Los otros, el México-Querétaro y el Transpeninsular, fueron suspendidos debido al recorte de 124.3 mil millones de pesos del Presupuesto de Egresos de la Federación en el plan de austeridad de 2015.

Pero los comuneros de San Mateo Tlaltenango siempre se opusieron al tren porque pensaban que los miles de árboles de El Ocotal estaban en peligro. Y cuando buscaron con qué defenderse, Valentín Perea Pérez –de 67 años– desempolvó una copia certificada del título de propiedad primordial del bosque que data de 1534 y que está resguardada en el Archivo General de la Nación. Desde hace dos años la ha llevado consigo. La ha presentado en el Congreso de la Unión y en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). La ha mostrado en conferencias de prensa. Así ha sostenido que El Ocotal es de los comuneros.

Ahora que el Jefe de Gobierno de la capital del país, Miguel Ángel Mancera, ha anunciado que el trazo será modificado para evitar la tala de tres mil 300 árboles, Valentín Perea Pérez duda.

Ver nota completa