Tras los casos de espionaje registrados durante el gobierno de Enrique Peña Nieto por medio del software Pegasus, organismos de la sociedad civil instan a la nueva administración a atender los casos y a trabajar en conjunto para que no queden en la impunidad.
Andrés Manuel López Obrador dijo en días pasados que su gobierno está considerando abrir todos los archivos relacionados con Pegasus, en el que se vieron afectados desde periodistas y activistas, hasta miembros del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, que investigaba el caso de los 43 normalistas desaparecidos.
Ante esto, Artículo 19, uno de los organismos que ha dado seguimiento al caso Pegasus, reconoció que los dichos del presidente “representan un compromiso expreso contra la vigilancia ilegal y el abuso de las facultades para intervenir comunicaciones”.
De igual manera, enfatizó que el nuevo gobierno “tiene ante sí la oportunidad de impulsar acciones orientadas a esclarecer los casos de vigilancia ilegal contra periodistas, activistas y personas defensoras de derechos humanos, así como delinear las propuestas estructurales que eviten la repetición de violaciones a la privacidad”.
El Gobierno de Enrique Peña Nieto ha rechazado las acusaciones de espionaje hechas este lunes por un grupo de periodistas ccríticos y defensores de derechos humanos. En una escueta carta dirigida a The New York Times, el diario que publicó cómo se intentaba contagiar móviles con el malware Pegasus para robar información, la presidencia señaló que “no hay prueba alguna de que agencias del Gobierno mexicano sean responsables del supuesto espionaje”. La carta firmada por Daniel Millán, director general de medios internacionales de la presidencia de México, señala que el Gobierno condena “cualquier intento de vulnerar el derecho a la privacidad de cualquier persona”.
Sin embargo, tres agencias gubernamentales mexicanas han dejado rastro de haber comerciado con NSO Group, la empresa israelí de ciberseguridad que vende el programa Pegasus principalmente a Gobiernos. Ellas son la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Procuraduría General de la República (PGR, Fiscalía) y el Centro de Inteligencia y Seguridad Nacional (Cisen) el órgano que concentra todo el aparato de inteligencia e información clasificada en México.
El periódico Reforma publicó en septiembre de 2016 que la Fiscalía mexicana había comprado el sistema Pegasus por 15 millones de dólares. La compra habría sucedido entre 2014 y 2015, durante el periodo de Jesús Murillo Karam, el polémico procurador encargado de dirigir la investigación de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala, Guerrero. Las autoridades habrían buscado el malware para utilizarlo como herramienta en la guerra contra la delincuencia organizada.
La PGR se ha negado a responder con claridad si ha firmado contratos con NSO Group, la empresa que comercializa Pegasus. El otoño de 2016, activistas digitales preguntaron oficialmente a la Fiscalía qué servicios había adquirido a la firma israelí. La respuesta oficial fue ambigua. “La Agencia de Investigación Criminal [un área de la PGR] localizó la información solicitada… la misma constituye información clasificada como reservada”, fue la respuesta de la PGR, contenida en el informe Gobierno espía realizado por la Red de Defensa de Derechos Digitales. La información será pública hasta dentro de cinco años, en 2021.
Pero los vínculos entre el Gobierno mexicano y NSO Group pueden ser rastreados antes. En enero de 2014, una filtración de correos de la firma italiana Hacking Team, la competencia de NSO, reveló que los empleados del Cisen ya conocían el programa de infección de teléfonos móviles. Esto fue informado por el ingeniero Sergio Rodríguez Solís a sus jefes tras visitar el centro de espionaje. “Se quejaron de por qué nosotros no tenemos vectores de infección que no requieren interacción del usuario como NSO tiene”, escribió en un correo el empleado de Hacking Team. La comunicación asegura que los espías del gobierno mexicano habían probado el software en varios móviles de diferentes sistemas operativos como Android, BlackBerry, iOS.
Para entender qué tipo de programa se utilizó para el espionaje contra periodistas y activistas en México, Animal Político analizó el informe presentado por la Red en Defensa de los Derechos Digitales (R3D), en colaboración con Citizen Lab de la Universidad de Toronto en Canadá.
Un programa diseñado para espiar terroristas y amenazas a la seguridad nacional se utiliza en México, para intervenir comunicaciones privadas de periodistas, activistas y defensores de Derechos Humanos, reveló un reportaje publicado por el diario estadounidense The New York Times.
La Red en Defensa de los Derechos Digitales (R3D) en colaboración con Citizen Lab de la Universidad de Toronto en Canadá documentó que no se trata de casos aislados y que el programa utilizado para el espionaje es de venta exclusiva para los gobiernos. Los resultados se encuentran el informe denominado “El Gobierno Espía”.
El investigador de Citizen Lab, John Scott Railton, advirtió que es “un hecho de espionaje sin precedentes en el mundo”.
¿Cómo funciona el programa espía?
De acuerdo con el reportaje del New York Times, y la investigación técnica hecha en Canadá y México, se utilizó el software “Pegasus”, clasificado como un malware, un programa informático con fines maliciosos dirigido a teléfonos inteligentes.
Se propaga a través de mensajes SMS que contienen un vínculo. Si es activado por el usuario, conecta el sistema operativo del teléfono con un servidor que descarga el programa espía en el dispositivo.
El Centro Prodh, Carmen Aristegui, Carlos Loret de Mola y Juan Pardinas del IMCO son algunos de los periodistas y activistas que han sido espiados con el software Pegasus, reportaron el diario The New York Times y las organizaciones Artículo 19 y R3D.
Periodistas y activistas mexicanos, como Carmen Aristegui, Mario Patrón del Centro Prodh, Juan Pardinas del IMCO, Carlos Loret de Mola, y Salvador Camarena de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) han sido espiados con un software adquirido por el gobierno, llamado Pegasus, reportaron este lunes el diario The New York Times, colocando el tema en la portada de su versión impresa estadounidense, Artículo 19 y la organización R3D.
“Este software malicioso, desarrollado por la firma israelí NSO Group1, es comercializado únicamente a gobiernos. Se ha documentado su adquisición por al menos tres dependencias en México : la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), la Procuraduría General de la República (PGR) y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN)”, indicó el reporte de Artículo 19 y R3D, “Gobierno espía”.
El software Pegasus solo tendría que ser usado para investigar a criminales y terroristas, según las condiciones del fabricante, NSO Group.
Los ataques e intentos de espionaje con Pegasus en México ocurrieron entre enero de 2015 y julio de 2016. Además de los activistas y periodistas mencionados al inicio de esta nota, también fueron blancos de espionaje Rafael Cabrera y Sebastián Barragán de Aristegui Noticias; Alexandra Zapata del IMCO, y Daniel Lizárraga de MCCI.