Empezar de cero: El sismo les arrebató el patrimonio de toda una vida

Por Redacción/Animal político

Vecinos de los edificios dañados por el sismo en Canal de Miramontes viven en la incertidumbre de no saber si sus casas serán derrumbadas.

La señora Remedios González iba a empezar a cocinar cuando, a la 1:14 de la tarde, el edificio de cuatro plantas en el que llevaba viviendo más de 30 años comenzó a estremecerse ante los impactos de un sismo de intensidad 7.1.

“Yo viví también el sismo del 85”, cuenta la mujer de 56 años. “Pero aunque aquel fue más demoledor, este se me hizo larguísimo. Todo a mi alrededor salió disparado. Los vasos, los platos, la cubertería, todo”.

Tras algo más de un minuto “eterno”, la tierra dejó de temblar, y aparentemente regresó la normalidad. Remedios tomó su celular y se dispuso a salir del inmueble, ubicado en el número 3010 de Canal de Miramontes. Pero ya cuando bajaba por las escaleras, la mujer se percató que aquel no había sido un sismo como muchos de los que el edificio había soportado con solvencia, incluido el del pasado 7 de septiembre, cuando otro potente temblor de 8.2 puso a prueba la resistencia de la ciudad.

Ya en la primera planta del edificio, Remedios entró en shock. A sus pies, grandes trozos de concreto le dificultaban el paso, y a uno y otro lado varias paredes tenían enormes boquetes que dejaban a la vista el interior de los departamentos de sus vecinos.

Aun así, Remedios relata que se resistía a creer que estaba ante un desastre que, a unas pocas cuadras de su casa, ya había provocado la muerte de ocho personas tras el derrumbe de un bloque de departamentos en el fraccionamiento Los Girasoles II, además de graves daños en otros inmuebles como el suyo.

“Cuando bajé si vi muchos daños fuertes en el edificio, pero pensé que en un rato nos permitirían regresar por nuestras cosas”, dice encogiendo los hombros. “Nunca se me pasó por la cabeza que ya no volvería a entrar a mi casa. Que la iba a perder para siempre”.

“Mi patrimonio de 30 años de trabajo se quedó atorado en el edificio”

Desde el pasado 19 de septiembre, Remedios y otras 24 familias del edificio 3010 están “alojados” en el estacionamiento de un centro comercial, donde con la ayuda de ciudadanos voluntarios se instaló un centro de acopio para damnificados.

No es que vivan ahí, precisan los vecinos afectados, sino con amigos y familiares que les brindaron sus casas mientras dure la crisis. Pero estar todos debajo del toldo instalado en un rincón del estacionamiento los mantiene unidos como una sola familia, subraya María Magdalena Austrich, otra vecina.

Sobre todo desde hace apenas un par de días, cuando un dictamen técnico ya les confirmó dos cosas terribles: una, que su edificio tiene que ser demolido. Y dos, que su estructura quedó tan dañada que ni siquiera se les permite el acceso para sacar sus documentos básicos, ni pertenencias de ningún tipo.

“Todo mi patrimonio de más de 30 años de trabajo se quedó atorado ahí adentro”, dice Remedios, que señala con la barbilla en dirección al edificio para luego explicar que es viuda desde hace 15 años, y que tiene una hija de 22 que le pregunta a diario qué es lo que van a hacer ahora.

“No nos quedó absolutamente nada. El día del sismo mi hija salió para sus clases con la ropa que llevaba para ese día. Pero su laptop, todos sus libros, su ropa, todo se le quedó en el departamento. Ahora todo está perdido y nosotros mismos vamos a tener que ir reponiendo ese patrimonio. Vamos a tener que empezar de cero”.

Verónica Domínguez, otra vecina, no estaba en el edificio al momento del temblor. Pero cuando consiguió regresar y reunirse con sus hijos en el camellón de la avenida Miramontes, rápido comprendió que sus vidas acaban de cambiar drásticamente.

“Cuando vimos los hoyos enormes en la fachada de mi departamento, entendimos que, literalmente, nos habíamos quedado en la calle, sin nada”, se lamenta.

Ahora, Verónica trata de recuperar su tranquilidad y la de sus hijos. Y aunque admite que es consciente de la gravedad de la situación en la que están, les ha prometido que conseguirán otro hogar.

“Ya se hicieron a la idea de que no vamos a poder pasar al departamento, y de que vamos a empezar realmente de cero”.
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¿Dónde voy a vivir? La preocupación de los damnificados que permanecen en albergues

Foto: Cuartoscuro

Por Redacción/Animal Político

Quince días después del sismo, cientos de personas que perdieron su vivienda viven en la incertidumbre. Quienes continúan en albergues así resumen su situación:“estamos en la lona”, “no sabemos qué pasará con el edificio”, “solicito un crédito para vivienda”.

María Elena Morales, de 64 años, era conserje de un edificio en Vértiz y Viaducto que resultó con daños severos y fue desalojado por personal de Protección Civil. Desde el 21 de septiembre abandonó el cuarto que fue su hogar durante 32 años y ahora vive en el albergue de la delegación Benito Juárez junto con más de 200 personas.

“No sé si se arregla el edificio o no, no sé si voy a poder regresar”, dice María Eugenia, que trabajaba también como empleada doméstica. En la última semana le han llamado para hacer servicios, pero dice que no quiere salir del albergue por mucho tiempo, pues quiere estar ahí cuando hagan censo de quiénes serán beneficiarios de algún programa de vivienda.

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La CNDH urge a gobiernos atender 127 quejas registradas por sismos

Foto: Alejandro Saldívar

Por Redacción/Proceso

Hasta este domingo 8 de octubre, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) reportó 127 quejas por los recientes sismos en el país, por lo que ya solicitó información al respecto a distintas autoridades federales, estatales y municipales.

De este total, 119 ya están debidamente calificadas y 8 aún pendientes, detalló el organismo encabezado por Luis Raúl González Pérez.

De las quejas calificadas, 39 están relacionadas con las actividades de búsqueda y rescate en los inmuebles derrumbados y colapsados; 34, con solicitudes de revisión de inmuebles con posibles daños estructurales; 21, de trabajadores que refieren daños en las instalaciones de sus centros laborales y carecen de dictamen, y 13, relacionadas con prestación de servicios públicos.

La CNDH agregó que 5 quejas son contra la presidenta del DIF estatal de Morelos, Elena Cepeda -esposa del gobernador Graco Ramírez-, relacionadas con el destino de los vehículos que transportan víveres y porque dicha ayuda se coloca en bolsas de la mencionada institución.

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Los corruptos y la violencia le cuestan más a los mexicanos que los daños causados por sismos

Por Redacción/Sin embargo

Reconstruir viviendas, escuelas e infraestructura del patrimonio cultural de las entidades dañadas por los sismos implicará alrededor de 37 mil 500 millones de pesos, según las primeras estimaciones del gobierno federal. Sin embargo, los dos desastres sociales arraigados en el país, la corrupción y la inseguridad, cuestan 347 mil millones de pesos y 229 mil 100 millones de pesos, de acuerdo con las cifras oficiales.

Ciudad de México, 8 octubre (SinEmbargo).– El Presidente Enrique Peña Nieto, con cifras preliminares, ha informado que el costo de la reconstrucción de viviendas, escuelas y patrimonio cultural en las entidades perjudicadas por los sismos será alrededor de 37 mil 500 millones de pesos, tan solo el 10.81 por ciento de lo que le cuesta al país la corrupción cada año y el 16.37 por ciento de lo que se paga por la inseguridad, de acuerdo con cifras oficiales.

Durante la última semana del mes de los temblores históricos, el mandatario desglosó que para Chiapas y Oaxaca –golpeados por el terremoto de 8.2 grados– se habrán de destinar más de 6 mil 500 millones de pesos y en los otros estados –CDMX, Morelos, Guerrero, Oaxaca, Puebla y Estado de México– podría llevarnos, sólo en apoyo a recursos para la vivienda, a una cifra estimada de 10 mil millones de pesos. Los daños a la infraestructura educativa son de más de 13 mil millones de pesos y en el patrimonio cultural son de alrededor de 8 mil millones de pesos.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reportó que el 16.1 por ciento de los 2 millones 041 mil de establecimientos ubicados en las entidades afectadas sufrió alguna afectación derivada de los sismos del 7 y 19 de septiembre. Por lo que el 39.3 por ciento de ese total suspendió actividades.

Sin embargo, lo devastado por un desastre de la naturaleza, en el caso de nuestro país, es menor a lo ocasionado por una parte de sus habitantes.

MÁS DE 300 MIL MDP POR CORRUPCIÓN

El costo de los actos de corrupción cometidos por la clase política, el sector empresarial y la ciudadanía, que van desde sobornos hasta desvíos de recursos o enriquecimiento ilícito, obstaculiza las inversiones, entorpece la producción, distorsiona la asignación de los recursos públicos y con ello el crecimiento económico.

De acuerdo con el Banco de México (Banxico) y el Banco Mundial, la corrupción en México representa cerca del 9 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) la sitúa en 10 por ciento del PIB. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) ha reportado que en números equivale a 347 mil millones de pesos, una cifra parecida a la de México ¿Cómo Vamos? que la sitúa en 342 mil millones de pesos al año.

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¿Dónde voy a vivir? La preocupación de los damnificados que permanecen en albergues

Por Redacción/Sin embargo

La preocupación principal de quienes perdieron su vivienda es cuánto tiempo pasarán en el albergue y si volverán a tener un hogar.

Quince días después del sismo, cientos de personas que perdieron su vivienda viven en la incertidumbre. Quienes continúan en albergues así resumen su situación:“estamos en la lona”, “no sabemos qué pasará con el edificio”, “solicito un crédito para vivienda”.

María Elena Morales, de 64 años, era conserje de un edificio en VéVértiz y Viaducto que resultó con daños severos y fue desalojado por personal de Protección Civil. Desde el 21 de septiembre abandonó el cuarto que fue su hogar durante 32 años y ahora vive en el albergue de la delegación Benito Juárez junto con más de 200 personas.
“No sé si se arregla el edificio o no, no sé si voy a poder regresar”, dice María Eugenia, que trabajaba también como empleada doméstica. En la última semana le han llamado para hacer servicios, pero dice que no quiere salir del albergue por mucho tiempo, pues quiere estar ahí cuando hagan censo de quiénes serán beneficiarios de algún programa de vivienda.

“Yo le pido al presidente, a alguna autoridad que se me dé la oportunidad de un crédito para una vivienda para mi nieta y yo”, dice.

El chaleco oscuro y el suéter de cuello de tortuga que usa son parte de las donaciones que ha recibido en estos quince días, en los que no le ha faltado techo y comida, pero su preocupación es el futuro: ¿dónde vivirá?

Fue al Instituto de Vivienda del Distrito Federal (INVI), ahí le dijeron que debía registrarse en la página de internet, aunque ella no sepa manejar una computadora.

Aunque María Elena conoce el programa de ayuda para renta del gobierno capitalino, no le parece buena opción porque “no quiero que me la regalen, quiero que me den la oportunidad de tener una vivienda e irla pagando”.

Asegura que la han tratado bien en el albergue, incluso, la ayuda psicológica y las terapias de acupuntura le han servido en los últimos días. Sin embargo, nada se compara con tener un hogar, por más humilde que fuese.

Al albergue han llegado hasta 400 personas a pasar la noche. Todos duermen en colchones colocados en el espacio que hasta antes del 19 de septiembre era usado para juegos de basquetbol y prácticas de gimnasia.

El área habilitada como comedor tiene una docena de mesas de plástico y bancos de colores donadas por un voluntarios. La comida la llevan ya lista para servir en los horarios establecidos para el desayuno, comida y cena.

Aunque María Elena tiene tres hijos de 45, 44, y 34 años, cada uno “ya hizo su vida”. Uno de ellos, incluso, vive en Cuernavaca y su casa también resultó dañada. Los otros dos viven con más familia, por lo que ella se niega a mudarse con ellos.
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La cara opuesta de la solidaridad: el robo en departamentos de zonas de derrumbe en la CDMX

Por Redacción/Animal político

De acuerdo con la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, sólo se han registrado tres denuncias por el delito de robo en casa habitación después del sismo. Vecinos cuentan sus historias:

El 19 de septiembre, Raúl Solís trabajó desde casa. Durante el sismo, que comenzó a las 13:14 horas, escuchó un estruendo: era el edificio aledaño desmoronándose, el número 286 de la avenida Álvaro Obregón.

Su edificio de ocho pisos quedó intacto, pero al ver el daño que el temblor había causado a unos metros, comenzó a ayudar para sacar a la gente de entre los escombros. Sabía que en ese edificio había oficinas y, siendo horario laboral, habrían decenas de personas que no lograron salir.
A ese punto llegó ayuda durante los siguientes minutos, incluyendo a la Marina, Policía Federal y local. Establecieron un cerco en el perímetro en las calles aledañas: Álvaro Obregón, Oaxaca y Ámsterdam, para que los rescatistas maniobraran en el edificio derrumbado. Así continuaron en los siguientes días y sólo se permitía el acceso a uniformados y voluntarios para trabajar en el rescate de personas.

Raúl, como el resto de sus vecinos que viven en los edificios contiguos al derrumbe no pudieron entrar a su casa desde el 19 de septiembre. Entendían que la prioridad era salvar a las víctimas y comprobar primero si sus viviendas no habían sufrido daños mayores para poder regresar.

Sin embargo, la falta de protocolos de comunicación y operación en los lugares siniestrados no sólo afectó a familias de las víctimas, sino también a quienes vivían en la zona. No hubo ningún uniformado ni representante del gobierno federal o de la Ciudad de México que atendiera a los vecinos.

Primero les dijeron que los edificios contiguos no habían sido revisados por protección civil y por eso no podían entrar. Después, al conseguir la revisión, siguieron negándoles el acceso.

El 26 de septiembre, Raúl consiguió colarse y entró a su departamento para sacar algunas pertenencias. La sorpresa fue que pese a las grandes muestras de solidaridad de la sociedad civil en medio de la catástrofe, también hubo delincuentes.

La bicicleta que se volvió su proyecto personal durante cinco meses fue robada. Estaba en el estacionamiento con cadena de seguridad, pero la cortaron. La chapa de su departamento fue forzada y ya no estaba su computadora, ni su iPad y una cartera con tarjetas; un estante que tenía con candado también fue abierto, aunque ahí sólo guardaba fotografías y cosas personales.

“Evidentemente entraron a robar”, dice Raúl, por eso denunció ante el Ministerio Público.

También pidió volver a entrar para “poder barricar la puerta con algo y que no sigan entrando”, pero no lo consiguió. “Ha sido una pesadilla”, insiste el joven, sobre todo porque no puede creer que fue víctima de robo en un lugar que estuvo vigilado las 24 horas por decenas de marinos y policías.

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¿La directora del Colegio Rébsamen ya huyó? Faltó a otro citatorio, ahora de Fiscalía ambiental

Por Redacción/Sin embargo

Desde el pasado lunes, Mónica García Villegas se encuentra ilocalizable. En días pasados, se le había convocado a dos reuniones con los padres de familia, una fue cancelada y a la segunda no se presentó.

Ciudad de México, 2 de octubre (SinEmbargo).– Mónica García Villegas, directora del Colegio Enrique Rébsamen, no se presentó a un citatorio girado por la Fiscalía de Delitos Ambientales y en Materia de Protección Urbana de la Ciudad de México luego de que la edificación colapsara tras el sismo del pasado 19 de septiembre y dejara un saldo de 19 niños y siete adultos muertos.

Desde el pasado lunes, Mónica García Villegas fue citada por la Procuraduría General de Justicia para declarar sobre la falsificación de documentos sobre uso de suelo, sin embargo, se encuentra ilocalizable. Además, en días pasados, se le había convocado a dos reuniones con los padres de familia, una fue cancelada y a la segunda no se presentó.

La directora ya había sido citada a declarara en febrero de este año por diversas irregularidades en la construcción del inmueble.

García Villegas tendrá la oportunidad de presentarse a declarar en un tercer citatorio, cuya fecha aún está por definir. En caso de no acudir, se girará una orden de búsqueda, localización y presentación.

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El Gobierno NO debe manejar el dinero del rescate, reclaman; no le creen, no le tienen confianza

Por Redacción/Sin embargo

Organizaciones, ciudadanos, activistas y cineastas como Alfonso Cuarón, pidieron al Presidente Enrique Peña Nieto garantizar que la ayuda no sea desviada y llegue a los ciudadanos afectados por el sismo del pasado 19 de septiembre.

La nueva iniciativa que crece en redes demanda “que el dinero donado por los mexicanos y partidos políticos sea para los mexicanos”. Entre el sector corporativo, instituciones y gobiernos extranjeros, estrellas y deportistas, así como los mexicanos que viven en el exterior se han realizado donaciones millonarias.

En esta lista están las de BBVA, por 10 millones de dólares; de Coca-Cola, por 3 millones; de Lady Gaga, por 2 millones; de China, Corea del Sur, Facebook, Google, Apple, por un millón de dólares cada uno; de Disney, por 500 mil dólares; de Maná, por 200 mil; de Checo Pérez, por 164 mil; del Papa Francisco, por 150 mil, y de Salma Hayek, 100 mil dólares.

Empresarios han pedido que el Gobierno transparente el uso de los recursos para el rescate, pero no lo ha hecho. También se ha solicitado que sea una comisión la que opere el dinero, tampoco se ha tenido respuesta. El Gobierno del Presidente Peña ha sido señalado por actos de corrupción. Su partido, el PRI, dio cobijo a mandatarios como Javier Duarte de Ochoa, César Duarte o Roberto Borge, acusados de desvíos de millones de pesos. El ex titular de Petróleos Mexicanos, Emilio Lozoya, es vinculado a los sobornos de Obedrech.

Ciudad de México, 2 de octubre (SinEmbargo).– Desde las redes sociales, ciudadanos, activistas y hasta cineastas como Alfonso Cuarón, pidieron al Presidente Enrique Peña Nieto garantizar que la ayuda no sea desviada y llegue a los ciudadanos afectados por el sismo del pasado 19 de septiembre.

Tras el sismo de magnitud 7, que hasta el momento ha dejado 361 muertos, las autoridades mexicanas se vieron rebasadas por la solidaridad de los mexicanos, específicamente los jóvenes, quienes tomaron las calles para ayudar en el rescate de personas y recopilar ayuda para los afectados por el movimiento telúrico.

Ciudadanos reclaman en redes sociales que el Gobierno no tiene la confianza de los mexicanos como para manejar recursos. Reclaman la falta de transparencia con el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y la relación personal entre el grupo político del Presidente Enrique Peña Nieto con constructoras como OHL y Grupo Higa; este último fue el que “vendió” la “casa blanca” a la esposa del mandatario mexicano.

Empresarios han pedido que el Gobierno transparente el uso de los recursos para el rescate, pero no lo ha hecho. También se ha solicitado que sea una comisión la que opere el dinero, tampoco se ha tenido respuesta.

El Gobierno del Presidente Peña ha sido señalado por actos de corrupción. Su partido, el Revolucionario Institucional (PRI), dio cobijo a mandatarios como Javier Duarte de Ochoa, César Duarte o Roberto Borge, acusados de desvíos de millones de pesos. El ex titular de Petróleos Mexicanos, Emilio Lozoya, es vinculado a los sobornos de Obedrech.

La Procuraduría General de la República (PGR) está en manos de un priista, Raúl Cervantes, ex abogado del PRI, que es calificado como el principal obstáculo para que César Duarte, por ejemplo, no sea extraditado de Estados Unidos a México para que responda por los fraudes cometidos contra los chihuahuenses.

La exigencia de los ciudadanos comenzó con la iniciativa ciudadana #PartidosDenSuDinero, la cual se generalizó y puede convertir en realidad una demanda que ha venido creciendo: dejar de dar dinero público a los partidos para que consigan financiamiento propio.

Ahora, una nueva iniciativa crece en redes: “Que el dinero donado por los mexicanos y partidos políticos sea para los mexicanos”.

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Homicidio, fraude y robo, los delitos que investiga la PGJCDMX luego del sismo

Por Redacción/Animal Político

La Procuraduría capitalina abrió 146 carpetas de investigación por diversos delitos denunciados tras el sismo. Tres son por homicidio.

Fraude, homicidio culposo, negligencia y hasta robo son los delitos que la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJCDMX) investiga a raíz del sismo del 19 de septiembre, que hasta la tarde del domingo había dejado un total de 220 personas muertas, 38 edificios colapsados y 500 inmuebles con severos daños estructurales en la capital del país.

De acuerdo con la dependencia, el pasado 27 de septiembre abrió cuatro mesas para recibir denuncias de capitalinos cuyas viviendas resultaron afectadas por el sismo.
Ahí se han presentado 10 denuncias penales, entre las que hay tres por homicidio. Los denunciantes argumentaron que al menos 3 personas murieron por actos de negligencia en la construcción de diversos edificios, lo que provocó la muerte de sus ocupantes.

Además, la PGJCDMX indaga cuatro casos de fraude y uno de robo, así como dos denuncias presentadas contra “directores de obra” ante la sospecha de que incurrieron en anomalías que ocasionaron el derrumbe de edificios.

A la par de estas 10 denuncias penales, la PGJCDMX ha iniciado 136 carpetas de investigación por daños a inmuebles. Se trata de documentos que no alcanzan el grado de una averiguación previa, pero que conforman los primeros pasos de una investigación formal.

Por lo menos 38 de estas carpetas están relacionadas con inmuebles colapsados en la CDMX.

Las carpetas fueron abiertas para investigar la presunta comisión de delitos de fraude y por el actuar de los directores de obra responsables de los edificios colapsados.

La PGJCDMX también inició una carpeta de investigación por la muerte de cinco estudiantes del Tecnológico de Monterrey, campus CDMX. La Procuraduría investiga si la muerte de estos alumnos fue ocasionada por deficiencias en el diseño, construcción o mantenimiento de las instalaciones colapsadas.

El derrumbe del colegio Enrique Rébsamen, donde murieron 19 niños y 7 adultos, es otro de los casos donde la PGJCDMX abrió otra carpeta de investigación. Se trata de un edificio que a decir de las propias autoridades contaba con instalaciones irregularidades.

Otra de carpeta abierta está relacionada con el edificio de Álvaro Obregón 286, colonia Roma, donde se han rescatado sin vida a 43 personas y hasta la tarde de este domingo, continuaban las labores de búsqueda de otras 8 víctimas.

Se trata de un edificio que, a decir de Humberto Morgan, coordinador de asesores de la Secretaría de Movilidad del Gobierno de la CDMX y quien fungió como enlace de las autoridades capitalinas con los familiares de las víctimas del siniestro, presentaba “terribles” anomalías en su construcción.

En entrevista, el funcionario dijo que en este edificio se habían presentado “dos cosas terribles” en su construcción: Primero, subir (el edificio) a una altura prácticamente de seis pisos… y segundo, por alguna cosa que no entendemos se hizo un procedimiento a partir del tercer, cuarto, quinto y sexto piso, de una losa que se llama catalana (que es 4 veces más gruesa y pesada que las promedio)”.

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¿Por qué el sismo dañó tanto la Cdmx? Fue su furia, el suelo y el fraude: especialistas de la UNAM

Por Redacción/Sin embargo

Tras la tormenta no llega la calma. Se erige la duda: ¿por qué hubo tantos daños materiales en la Ciudad de México tras el sismo de 7.1 grados del martes 19 de septiembre?

Para ingenieros y sismólogos de la UNAM, la causante de los estragos fue un coctel de circunstancias especiales que incluyen la locación y profundidad del epicentro sísmico; la intensidad de “las sacudidas” de la superficie tras el temblor; el tipo de suelo; el tamaño de las construcciones, además de las posibles violaciones a los reglamentos de construcción de la capital mexicana, que se prestan a la corrupción y el fraude en el desarrollo de vivienda.

Más allá de las causas naturales, para la máxima casa de estudios en México existe algo tan claro como el agua: los edificios construidos en los últimos años no deberían haber sufrido daños bajo el cumplimiento de los vigentes criterios de resistencia estructural.

“Los daños observados se explican mejor con la falta de observancia de las normas, más que por posibles deficiencias en el Reglamento de Construcción actual”, refiere una de sus investigaciones.

Ciudad de México, 1 de octubre (SinEmbargo).– El sismo del martes de la semana pasada dejó un saldo oficial de 11 mil 700 estructuras dañadas. Hasta ahora, al menos 500 de ellas tendrán que ser demolidas. No tienen reparo. Y el eco de la onda sísmica de 7.1 grados en la escala de Richter pervive entre preguntas: ¿Qué ocurrió el 19 de septiembre? ¿Por qué los edificios no aguantaron si el temblor no agravó tanto como el de hace 32 años? ¿Hubo deficiencias humanas? La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) responde.

De acuerdo con la máxima casa de estudios en nuestro país, es cierto. El terremoto de 1985 liberó 32 veces más energía sísmica que el del 19 de septiembre de 2017. Sin embargo, el reciente sismo, aunque a mayor profundidad [42 kilómetros más], ocurrió más cerca de la capital del país: 280 kilómetros más cercano que el de 1985.

Para los especialistas de la UNAM, el temblor del martes 19 fue atípico pero no extraordinario. Ello debido a que, en lugar de aflorar bajo las costas del Océano Pacífico porque dos placas tectónicas [la de Cocos y la de Norteamérica] chocaron entre sí –como es común, incluido el de 1985–, el movimiento telúrico se originó dentro de la Placa de Cocos [por debajo del Continente]. De ahí que fuera más profundo.

Circunstancias como estas hicieron que “las sacudidas en la Ciudad de México” fueran tan violentas, causando estragos en buena parte de la metrópoli. Y para los analistas de sismología e ingeniería de la UNAM, la causa de los daños registrados se debe a factores como la aceleración máxima del suelo producida por las ondas sísmicas [la intensidad de “las sacudidas”]; el tipo de suelo; el tamaño de las construcciones, además de las posibles violaciones a los reglamentos de construcción de la capital mexicana, lo que denota corrupción y fraudes en el desarrollo de vivienda en la capital del país.

Los especialistas plantean que, hasta el momento, no tienen indicios de que las fuerzas del diseño [es decir, los criterios de resistencia estructural] actualmente vigentes en el reglamento de construcción de la Ciudad de México se hayan excedido durante el sismo del 19 de septiembre de 2017. ”

“Por lo tanto, los edificios construidos en los últimos años no deberían haber sufrido daños”, afirman.
Pero, vamos por partes.
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