Jalisco: desaparecer hasta volverse cenizas

Por Darwin Franco Migues/Quinto Elemento Lab

Desaparecer personas se volvió una rutina en el Servicio Médico Forense de Jalisco. Datos hasta hoy inéditos revelan el uso sistemático e ilegal del horno crematorio y las inconsistencias en los registros de mil 559 cuerpos no identificados que fueron convertidos en cenizas.

De él había sólo cenizas, una bolsa plástica con restos humanos. Se llamaba Óscar Ramírez Reyes. Tenía 20 años. Su primera desaparición fue el 7 de febrero de 2014 cuando se lo llevaron unos presuntos policías municipales de Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco.

Catorce días después, el 21, una noticia estremeció el corazón de sus familiares: la Fiscalía General de Jalisco había localizado una fosa clandestina con cuerpos cerca del lugar donde Óscar había sido visto por última vez.

Sin embargo, en el Servicio Médico Forense (SEMEFO) les informaron que ninguno de los cuerpos exhumados en aquel entierro clandestino, 19 en total, correspondía con las características físicas de Óscar: joven alto, delgado, de ojos claros grandes y expansores en ambas orejas que le hicieron ganar un apodo: “El Gato”.

Aunque dudaron de esa versión, decidieron confiar en la autoridad.

20 meses después supieron que el cadáver de Óscar sí había sido exhumado de aquella fosa. Supieron también que aquel día que preguntaron en el SEMEFO, su cuerpo sí estaba ahí. Supieron que los errores en la integración de la carpeta de identificación, así como el mal proceder del Ministerio Público (MP) a cargo de su investigación, ocasionaron que el cuerpo de Óscar hubiera permanecido durante 32 días registrado como persona no identificada. Como NN, lo que es lo mismo: No Nombre.

Y supieron, sobretodo, que el 25 de marzo de 2014, mientras ellos insistían ante las autoridades que lo buscaran, el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) solicitaba a la Fiscalía General de Jalisco (FGJ) el permiso para incinerar los restos de ése y otros 20 cuerpos NN.  

El día que Verónica Reyes, la madre de Óscar, decidió que no se movería de ese sitio hasta saber la verdad, una trabajadora social le comentó lo “injusto que era que no le dieran información tan dolorosa”. Así fue como la familia supo que Óscar había muerto. Y que ya no existía su cuerpo.

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Así es buscar a un familiar en el tráiler de cadáveres de Jalisco

Redacción/mexico.com

Un usuario de Twitter cuenta su experiencia con otros familiares buscando a su sobrino entre los más de 350 cuerpos que la fiscalía de Jalisco guardaba en dos camiones frigoríficos

Foto: Ulises Ruiz

“Después de 8 horas de espera, estoy saliendo del Servicio Médico Forense de Jalisco. Acudí con la esperanza de encontrar a mi sobrino entre los cuerpos que estaban amontonados en las cajas de tráiler que se volvieron tan famosas”. Así comienza el hilo de Twitter en que Alejandro Puerto, quien narra su experiencia buscando entre las morgues en camiones frigoríficos de Jalisco.

El 15 de septiembre, los vecinos del municipio de Tlajomulco, en el centro de Jalisco, notaron que camión frigorífico había sido abandonado en un predio. Los curiosos que se acercaron notaron un olor fétido y que el contender derramaba sangre. La causa eran los 273 cadáveres que contenía el tráiler, el cual funcionaba como morgue rodante ante la saturaciones de los servicios forenses del estado. A las pocas horas se descubrió que había un segundo camión con 90 cadáveres.

La noticia generó que cientos de familiares de víctimas fueran a Jalisco con la esperanza de localizarlas, entre ellos Alejandro Puerto, quien asegura que la credibilidad del servicio de búsqueda de un cuerpo es poco creíble, pues esta es realizada por integrantes de servicio social y no personal forense, además de que, asegura, no hay una base de datos accesible pues el rastreo se hace por medio de carpetas de archivo en mal estado.

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