Por errores en censo, damnificados de Xadani, Oaxaca se quedan sin los apoyos ofrecidos

Foto: Cuartoscuro

Por Redacción/Animal Político

El pasado 12 de septiembre, el presidente Enrique Peña Nieto recorrió el poblado de Santa María Xadani, Oaxaca, en donde al menos mil viviendas resultaron afectadas por el sismo del día 7. Ahí, refiriéndose a las labores de reconstrucción, el mandatario prometió a los pobladores que “no nos habremos de ir hasta que esto ocurra”.

Lo cierto es que, ese mismo día, el presidente y su comitiva, integrada por el gobernador del estado, Alejandro Murat, y varios secretarios de estado, se fueron de Xadani, tras haber censado a toda prisa a las familias que requerían apoyo. La prisa, sin embargo, provocó omisiones y errores en el censo de afectados, que dejaron a varias familias sin el apoyo ofrecido.

Crisel Jiménez, albañil de profesión, explica la problemática a la sombra de una lona, rodeado de sus cinco hermanos y su padre, anciano ya.

“Aquí vinieron y repartieron tarjetas, supuestamente nos iban a apoyar con 120 mil pesos para los que perdimos la casa, pero hay algunos a los que no les llegó el apoyo así, sólo les llegó el apoyo parcial de 30 mil pesos, aunque sus casas están totalmente dañadas”.

La plática se da en el terreno en el que, hasta el 7 de septiembre, se levantaba la casa de sus padres, ahora baldío.

“Ese es el caso de mi papá –detalla–. Su casa ya no existe, pero el apoyo para mi papá llegó parcial, como si nada más tuviera que hacer algunas reparaciones. Eso lo decidieron los que anduvieron levantando los censos de las casas. ¿Por qué no se reconoció la pérdida total de la casa? No lo sabemos.”

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La casa se cayó: Santa María Xadani, municipio golpeado por el sismo y olvidado por el gobierno

Por Redacción/Animal político

Habitantes de Santa María Xadani, a unos 20 minutos de Juchitán, reclaman que el gobernador Murat y Rosario Robles solo estuvieron unas horas en el lugar, y que militares no les brindaron ayuda, para recoger escombros u otras labores.

La gente corrió por las calles y el miedo se extendió por Santa María Xadani, Oaxaca, la noche en que un sismo de magnitud 8.2 sacudió la tierra.

Abraham Jiménez y Anselmo Antonio, policías municipales, estaban patrullando cuando las camionetas se apagaron y la luz se fue.
“Corrimos a ver la familia. Aquí hay muchas casas de teja y ladrillos, y muchas casas se estrellaron. La familia ya no quería que saliéramos de la casa porque seguía temblando”, relata Jiménez.

Unos cuantos minutos después, llegó la alerta del tsunami, provocando que miles de habitantes corrieran hacia el cerro que los respalda y que les da su nombre en zapoteco: xadani, pueblo debajo del cerro.

Muchos pasaron la noche ahí, otros frente al palacio municipal, y muchos más en la calle, en sus patios, donde nada pudiera caer de arriba.

Enrique Aquino, su esposa Dalida Jimenez y dos de sus tres hijos, de 16 y 9 años, lograron salir ilesos de su casa de ladrillo y teja, construida por el abuelo de Jiménez hace más de 50 años, antes de que todo se viniera abajo.

“Se bloquea el cerebro. Uno sale porque Dios es grande”, dice Aquino. “La casa se cayó toda”.

Al amanecer, la gente salió a sus campos y terrenos a checar el ganado y sembradíos. Las únicas fuentes de trabajo en el municipio, donde el 85% de la población vive en la pobreza, son el campo y la pesca.

“Pero está jodida la pesca ahorita, no hay camarón ni pescado”, afirma el policía Jimenez.

Durante el primer día, Jimenez y Antonio, quienes apenas llevan tres meses siendo policías, se dedicaron a mantener a la población tranquila junto con los otros policías, que no pasan de veinte. Apoyaron a la gente a sacar las cosas de valor de las casas dañadas.

Pero lo más difícil fue sacar los cuerpos de las dos muertes que se han registrado en el municipio, a causa del sismo: un padre y su hija de diez años. “Estaban enterrados, pues, tuvimos que quitar todo los escombros, la casa que cayó, pues”, explica Antonio.
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