Electrochoques, violaciones y golpes: la realidad en hospitales de salud mental en México

Andrea Vega/Animal Político

Un informe de la asociación civil Documenta muestra que el país sigue anclado en un modelo de salud mental que privilegia el internamiento y los abusos.

Imagen: Cencos

Mientras otros países como Argentina y Perú han transitado a modelos de atención a la salud mental más comunitarios y humanizados, en México todavía prima un sistema “maniconial”, en el que hay instituciones donde aún se usan los electrochoques, los internos entran contra su voluntad, hay violaciones sexuales, golpes y demás tipos de abuso. 

Así lo muestra el informe de la organización civil Documenta, titulado “¿Por razón necesaria? Violaciones a los derechos humanos en los servicios de atención a la salud mental en México”.

En el documento se señala, por ejemplo, que la respuesta institucional en el país frente a los problemas de salud mental ha tenido como eje de atención el hospital monovalente, y como estrategia la institucionalización y la segregación. 

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Bajo fianza y sin cargos graves, presunto agresor de Marcela está libre aunque trató de asesinarla

Foto: Viridiana Ramírez/Cencos

Por redacción/Animal Político

Marcela fue golpeada y retenida ilegalmente durante horas por Jorge Ignacio, su expareja; él está libre porque sólo lo acusan de un delito “no grave”, aunque amenazó con matarla.

La noche del 29 de octubre de 2011, Marcela fue golpeada y retenida ilegalmente durante horas por Jorge Ignacio, su expareja, quien la convenció de acudir a su departamento bajo la advertencia de que quería suicidarse, pues no soportaba “vivir sin ella y verla feliz”.

Aunque ella denunció a Jorge Ignacio por el delito de tentativa de feminicidio y privación ilegal de la libertad, pues mientras la golpeaba él le manifestó su intención de asesinarla y la mantuvo cautiva durante horas, él está bajo investigación por el delito de lesiones dolosas que ponen en riesgo la vida, un cargo que le ha permitido llevar su proceso en libertad.

Días antes de la agresión, Marcela y Jorge Ignacio, quien mientras mantuvo una relación con Marcela tuvo episodios de violencia contra ella en múltiples ocasiones, salieron a cenar y él le dijo que se encontraba deprimido. Ella abandonó el lugar luego de que él le reclamó por encontrarse “bien, contenta”.

Aquel 29 de octubre, Jorge Ignacio llamó a Marcela por teléfono y le dijo estar arrepentido por la discusión pasada. Le pidió que fuera a verlo porque quería suicidarse.