Dos años sin Paola, dos años sin justicia para la comunidad LGBTTTI

Texto y foto: Viridiana Ramírez/Cencos

Con una bandera de colores en mano y flores llegaron a la iglesia las amigas de Paola; arregladas, con vestidos cortos y zapatillas, se colocaron en la parte delantera del templo y atentamente escucharon las palabras del padre, mientras la foto de Paola posaba sobre un banquito. Convocaron a esta misa, en la colonia Guerrero de la Ciudad de México, el domingo 30 de septiembre, para honrar la memoria de su amiga a exactamente dos años de que fuera asesinada, y también para recordar que su caso sigue impune.

Paola, mujer trans que se dedicaba al trabajo sexual, murió en su zona de trabajo, en Puente de Alvarado, en la Ciudad de México. Se encontraba dentro del automóvil del hombre que se acercó para contratar sus servicios y que minutos más tarde le disparó. Su muerte quedó registrado en un video que grabaron sus compañeras; en él, Paola se ve postrada en el asiento, mientras el hombre grita “Yo no fui”, a su costado.

Para exigir justicia, sus compañeras y amigas llevaron su cuerpo dentro del ataúd a la avenida Insurgentes; protestaban en contra de la liberación de su presunto agresor y por hartazgo que tenían como comunidad LGBTTTI por la violencia en su contra. Dos años después, y a pesar de haber sido tan mediático, este trans feminicidio sigue sin ser castigado.

Kenya Cuevas fue quien convocó a esta misa, pues a  raíz de la muerte de su amiga ha iniciado una lucha en defensa de la comunidad transexual y por la búsqueda de justicia del caso.

Kenya trabajaba con Paola y estuvo presente cuando la mataron, ella recuerda que estaban paradas en Puente de Alvarado, cuando un coche se les acercó; Kenya rechazó al cliente y adelante se encontraba Paola, quien sí se subió. Minutos más tarde escucharon unas detonaciones, Kenya corrió hacia el automóvil dónde se encontraba Paola, aún respirando. El sujeto levantó el arma y quiso hacer lo mismo con Kenya, sin embargo, el arma se encasquilló.

Al terminar la misa Kenya comentó que luego de dos años “la carpeta de investigación en Fiscalía de Homicidios se quedó parada porque la PGR no ha ejecutado la orden de aprehensión en contra del sujeto, a pesar de que se tienen todos los elementos para vincularlo y dos testigos”. Aseguró también que seguirán en en lucha y no se detendrán.

Según datos del Observatorio de Personas Trans Asesinadas, México se encuentra en segundo lugar como el país más violento contra la comunidad LGBTTTI. La organización Letra S, en su informe “Violencia, Impunidad y Prejuicios”, presentó que de enero de 2013 a diciembre de 2017 al menos 381 personas LGBT fueron asesinadas en México por motivos presuntamente relacionados con la orientación sexual o identidad y que las mujeres trans son las más expuestas, ya que de 381, 209 son personas trans.

Belinda, quien también era amiga de Paola, es otra de las testigos de lo sucedido esa noche del 30 de septiembre. En comparación con Kenya decidió ocultarse tras su muerte, pues dice que ante las amenazas que les empezaron a llegar sintió mucho miedo y decidió irse de la ciudad; sin embargo, decidió regresar al darse cuenta de que la violencia hacía la comunidad no tiene límites y que no puede vivir con miedo.

“Siempre la recuerdo por su acompañamiento, nosotras vivíamos juntas. (Paola) diario se metía de trabajar a las siete de la mañana, yo antes; entonces, cuando llegaba a casa me tocaba a mi cuarto con café y tamales, y me decía: “¡Hermana, ya llegué!””

Yo no creía que había homicidios a personas trans o lésbico gay, decía: ‘eso jamás va a pasar’ y cuando vi que en mi cara mataron a Paola fue un día muy feo”, comentó Belinda.

La comunidad LGBTTTI se ha manifestado para exigir la tipificación del trans feminicidio.

De acuerdo con Letra S, las líneas de investigación que han seguido las fiscalías en estos casos muchas veces no consideran necesario incluir la orientación sexual e identidad de género de las víctimas.

La misma organización indica que “los antecedentes de violencia, como las agresiones, el acoso u hostigamiento y la discriminación, sufridas por las víctimas antes de ser asesinadas son elementos importantes a la hora de fijar posibles líneas de investigación, establecer probables motivaciones de los criminales y situar a este tipo de crímenes dentro de un contexto específico que ayude a esclarecerlos”.

El caso de Paola es un ejemplo de la situación que enfrenta la comunidad trans en México, desde la discriminación que por su preferencia de género día a día viven hasta el asesinato.

Letra S agrega que los hechos de violencia contra esta comunidad no deben considerarse como aislados, sino que están aunados a estereotipos negativos hacia las personas LGBT y, en general a quienes transgredan las normas de género. “Las perciben como personas anormales y trastornadas”, sostiene la organización.

Paola fue asesinada hace un año: no hay avances en el caso y le niegan protección a la principal testigo

Foto: Octavio Gómez/Proceso

Por Redacción/Proceso

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La Secretaría de Seguridad Pública (SSP) y la Procuraduría General de Justicia (PGJ) capitalinas han obstaculizado el acceso a la justicia en el caso de Paola Sánchez Romero, la mujer transexual asesinada el 30 de septiembre de 2016, denunció el abogado defensor Luis Alberto Muñoz.

A un año del crimen, cuyo principal sospechoso es el guardia de seguridad Arturo Delgadillo, no existen avances sobre el caso y las autoridades responsables le han negado protección a Kenya Cytlally Cuevas, la principal testigo, señaló.

Además, la organización Equis: Justicia para las Mujeres, que encabeza la defensa legal de Paola, denunció que la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México no ha hecho un pronunciamiento al respecto.

En conferencia de prensa, Luis Alberto Muñoz, abogado de Equis, explicó las complicaciones del caso y exigió justicia para Paola y protección policiaca para Kenya.

Destacó que el 2 de octubre de 2016, el juez Gilberto Cervantes Andrade dejó en libertad a Arturo Delgadillo, supuestamente por no tener información concluyente sobre la hora en que ocurrió el asesinato de Paola, pese a conocer la declaración de Kenya y dos elementos de la SSP, quienes encontraron a Delgadillo, pistola en mano (una Pietro Beretta, calibre 9 mm), dentro del auto en el que quitó la vida a la víctima.

Ante la presión social y las movilizaciones que desencadenó la decisión del juez, el caso pasó a la Fiscalía Central de Investigación para la Atención del Delito de Homicidio Doloso en Agravio de Mujeres y Personas con Orientación o Preferencia Sexual, y la Unidad de Investigación 20-1 giró una nueva orden de aprehensión contra el presunto asesino.

Un año después de dictada la nueva orden de detención, la Policía Ministerial se ha negado a ejecutarla. En respuesta, la defensa de Paola interpuso el amparo 863/2017 en el Juzgado Décimo Segundo en Materia de Amparo Penal de la CDMX, justo el día en que se conmemoró el primer aniversario luctuoso.

Pero esa no es la única falta en que ha incurrido la Policía Ministerial, adscrita a la PGJ que dirige Edmundo Garrido Osorio, pues también negó las medidas cautelares de protección –consistentes en escoltas personales– a Kenya Cytlally, ordenadas por el juez de Control Cristian Mota desde el 28 de octubre de 2016.

El argumento es que no se puede proporcionar seguridad a una servidora sexual, pese al riesgo que corre la ahora defensora de los derechos de la comunidad LGBTTTI por haber denunciado el caso y porque, además, Arturo Delgadillo está en libertad.

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