Hay 400 mil menores abandonados y en la mira de explotadores

Redacción / Milenio

Niños tzotziles desplazados. Foto: Óscar León / La Jornada

En México, cerca de 400 mil niños y adolescentes se encuentran sin el cuidado de sus padres, es decir, viven en la calle, perdidos, en el abandono y expuestos a la violencia por explotadores: otros 29 mil están bajo el resguardo de instituciones residenciales o alternativas.

De acuerdo con el estudio “La situación de los derechos de los niños y adolescentes en México”, hecho por la organización Aldeas Infantiles SOS, 95.4 por ciento de la infancia restante está en estado de vulnerabilidad.

Pedro García, coordinador de comunicación de la asociación, detalló que al 31 de enero de 2016 existían más de 26 mil denuncias de niños (de 1 a 17 años) desaparecidos o extraviado, de las cuales 5 mil 237 se encuentran aún sin localizar y 135 se encontraron muertos. 

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Aumenta deportación de menores mexicanos

Redacción / La Jornada

Foto: Carlos Ramos Mamahua/La Jornada

De enero a julio de este año la repatriación de menores mexicanos procedentes de Estados Unidos aumentó 30 por ciento.

En el mismo periodo de 2017, 4 mil 464 niños y adolescentes fueron deportados a México, mientras en 2018 la cifra llegó a 6 mil 450, indican las estadísticas más recientes de la Secretaría de Gobernación (SG).

En el contexto general, en los primeros siete meses del año el número de mexicanos repatriados llegó a 123 mil 648. Esa cifra incluye a menores no acompañados que son enviados a México pese a esa circunstancia.

En los primeros siete meses de 2017, de 4 mil 464 migrantes menores repatriados, 700 eran niños menores de 11 años, de los cuales 52 fueron devueltos solos, sin la compañía de un familiar adulto.

En el periodo referido de 2018, de 6 mil 450 menores, 350 eran menores de 11 años, de los cuales 45 llegaron solos a México.

Durante el año en curso hay altas y bajas en la devolución de connacionales. Por ejemplo, en enero pasado fueron deportados 15 mil 493; para marzo la cifra subió a 21 mil 743, y para julio se ubicó de nueva cuenta en el nivel cercano a 15 mil.

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Tercera generación de niños de la calle en México convertidos en parte del paisaje urbano

Por Redacción/Desinformémonos

Ciudad de México I La calle es una opción y un espacio de vida para algunas poblaciones. “Quienes algún día fueron niños de la calle han alargado su permanencia en ella y hoy tenemos la tercera generación que ha nacido en ese medio y no conocieron un hogar” señaló Pedro Hernández, académico de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la UNAM.

La calle es un gran mercado que proporciona a quienes la habitan dinero, comercio, ejercicio precoz de la sexualidad, relación grupal, que podría basarse o no en la violencia. “A fin de cuentas, es el lugar y el espacio en el que cada quien decide permanecer y desarrollar sus actividades. Antes era un medio de sobrevivencia y hoy es, además, una elección viable, estable y duradera de vida para algunos de ellos”.

La incapacidad de un sistema educativo formal, el empobrecimiento socioeconómico de las familias y los altos niveles de violencia en los contextos familiares y comunitarios, orillan a los niños a abandonar sus casas y “adoptar” las calles como su nuevo hogar añade Hernández.

Según datos de la Encuesta Intercensal 2015 del INEGI, uno de cada dos niños se encuentra en situación de pobreza, condición que los coloca en riesgo y alta vulnerabilidad; un importante número de ellos vive situaciones permanentes de violencia verbal y física, además de un alto índice de abusos sexuales.

El abuso de alcohol y drogas en casa, así como la carencia de relaciones positivas y de un proyecto de vida entre los integrantes de la familia, suelen ser condiciones que expulsan a los pequeños a las calles.

Los derechos de los niños que son parte de la población callejera han sido vulnerados, desde el mismo núcleo familiar, la comunidad educativa, los servicios de salud, hasta la sociedad en general. El asistencialismo es un remedio inmediato, pero no considera soluciones a largo plazo.

Aunque siempre ha existido este fenómeno, en la década de los 90 surgió un boom por la visibilización de la población callejera; los infantes comenzaron a ocupar más la calle y el fenómeno social de los desamparados se hizo más notorio. Sin embargo, “hoy ya los consideramos parte del paisaje urbano, es decir, se han vuelto a invisibilizar”.

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Exigen de PGR un “NO al fuero clerical”

Por Redacción/Sin embargo

El Centro de Promoción de los Derechos Humanos de Niñas, Niños y Adolescentes (NIMA) exigirá a la Procuraduría General de la República (PGR) que atraiga el caso de la Ciudad de los Niños de Salamanca, dirigida por el sacerdote Pedro Gutiérrez Farías, tras presentar un informe en el que se da cuenta de cómo, desde hace 40 años, el padre Gutiérrez Farías, alias “Papi”, abrió el primer albergue y a través de adopciones irregulares a políticos y funcionarios, fue ganando el poder suficiente y la protección de las instituciones de gobiernos panistas, frente a las denuncias que eran ignoradas.de las irregularidades.

A pesar de que los familiares de las víctimas intentaban interponer denuncias ante el Ministerio Público de Salamanca y del estado de Guanajuato, estas no eran admitidas o sencillamente se desechaban.

Ciudad de México, 26 de julio (SinEmbargo).- Violencia sexual, adopciones ilegales, adolescentes desaparecidas, niñas embarazadas y sus bebés igualmente desaparecidos, omisiones y protección institucional de Guanajuato, son algunos de los motivos que el Centro de Promoción de los Derechos Humanos de Niñas, Niños y Adolescentes (NIMA), documenta en un informe que presentará hoy miércoles para exigir que la Procuraduría General de la República (PGR) atraiga el caso de la Ciudad de los Niños de Salamanca, dirigida por el sacerdote Pedro Gutiérrez Farías.

El informe “Institucionalización y violencia en la Ciudad de los Niños” que ofrecerán a los medios de comunicación hoy a las 10 de la mañana bajo la consigna “No al fuero clerical”, narra a través de testimonios y documentación diversa, el abuso físico y sexual a los que eran sometidos cientos de niños y niñas, distribuidos en los seis albergues en Guanajuato y Michoacán, dirigidos por el sacerdote acusado de pederastia.
Desde hace 40 años, el padre Gutiérrez Farías, alias “Papi” abrió el primer albergue y a través de adopciones irregulares a políticos y funcionarios, fue ganando el poder suficiente y la protección de las instituciones de gobiernos panistas, frente a las denuncias que eran ignoradas.

Además del sacerdote, los testimonios recogidos en el informe dan cuenta de la participación de las monjas Hortensia Jiménez Cruz, María García Guzmán, Xóchitl Chávez Sánchez, Esmeralda de Jesús Suárez Bertury y otros colaboradores como Mauricio Rafael Ruiz Martínez y Ramiro Cortéz Muñoz. Pero en especial, destaca el nombre de Leandro Martín Bermúdez Armenta, conocido como “El Castigador” y cuyas víctimas identifican como violador.

En el apartado de violencia sexual, el informe señala que en la Ciudad de los Niños, el cura pederasta organizaba reuniones con seminaristas, trabajadores y amigos y les ofrecía a las adolescentes como una práctica de explotación sexual:

“El padre Pedro, cuando toma lleva a sus amistades para que lo acompañen a tomar (…) una de mis [familiares] salió embarazada”. ‘A ver traigan a las muchachas’, y ahí llegan todas, (…) haz de cuenta que son las prostitutas, fue lo que yo les dije a las del DIF [Salamanca], yo me enojé mucho con ellas”, señala uno de los testimonios.
Y otro más: “Cuando Martín las violaba que se las llevaba ahí para el cuarto en donde está el mariachi, que ahí ensayan los mariachis, ellos mismo que tocan en un grupo, como mariachis” (…) “Tenían relaciones con ellas inclusive a veces las dejaban salir para afuera a la ciudad o algo así. (…) Hay una vecina aquí que (…) se crió ahí con el padre Pedro, esta media trastornada también, entonces este estaba terca siempre de que ‘Llévelas con el padre Pedro’ (…) y cuando salió que estaba embarazada le dijo (…)”.

A pesar de que los familiares de las víctimas intentaban interponer denuncias ante el Ministerio Público de Salamanca y del estado de Guanajuato, estas no eran admitidas o sencillamente se desechaban.

Muestra de los relatos donde se evidencia la omisión en el acceso a la justicia es lo que narra una víctima, que señala haberse presentado en más de una ocasión al área de Atención a Víctimas y Ofendidos del Delito de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Guanajuato, dicho de la siguiente manera: “(…) Todo lo que han violado esto y el otro yo le hable a la gente allá por la Papaloapan, también les dije oigan de La ciudad del Niño me dicen ‘¡Nombre señora si aquí ha habido muchos casos! (…) han traído a niños violados y niñas’ pero no hacen nada, por eso ya es tiempo”.

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