#MovilidadSinMiedo: marchan en la CDMX para exigir mejoras al Metro y que la Guardia Nacional salga de sus instalaciones

Foto: Eduardo Espinosa/Cencos

 

Sharenii Guzmán/Animal Político

Personas marcharon en Paseo de la Reforma, del Ángel al Zócalo, a casi dos semanas del accidente en la Línea 3 que causó la muerte de la joven Yaretzi y heridas a más de 100 usuarios.

Bajo la consigna de que el Metro de la Ciudad de México necesita mantenimiento y no militarización, grupos de la sociedad civil marcharon este viernes sobre Paseo de la Reforma para exigir mejoras en el servicio y el retiro de la Guardia Nacional de las estaciones del Sistema de Transporte Colectivo (STC). 

La manifestación fue encabezada por César Hernández, padre de Yaretzi, la joven fallecida en el accidente ocurrido la mañana del sábado 7 de enero en la Línea 3 del Metro, entre las estaciones Potrero y La Raza.

El padre estuvo acompañado de familiares y amigos que cargaron girasoles, así como por el abogado Cristopher Estupiñan.

Dentro de ese contingente también participó Aranza, amiga de Yaretzi, quien viajaba con la joven el día del choque de trenes y resultó herida en el siniestro. Como ella, más de 100 personas tuvieron lesiones.

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Ver comunicado de la Red Feminista Antimilitarista

Trabajadores hacen labores consideradas esenciales sin tener contrato ni seguro ante COVID-19

Por Zedryk Raziel/Animal Político 
“Yo sí me la juego, la verdad, me puedo contagiar, pero yo le temo más a la necesidad que tengo”, dice una trabajadora del Metro en medio de la pandemia de COVID-19.

 

“Ahora es más trabajo pero menos sueldo. Que ‘límpiele arriba, las mamparas, los elevadores, las taquillas, los pasamanos’. Estoy para que me manden, lo que quieran yo les lavo, pero que den bolsas para cubrirse la cara, para estar también protegidos, porque, no crea, aquí pasan y me estornudan o me avientan un tapabocas y yo lo alzo; siento que sí me voy a infectar, pero me la juego, porque no me queda otro remedio”.

La señora Martha, 56 años, carga en una mano la cubeta de agua negrísima y en la otra el trapeador con el que lavó ella sola los pisos de la estación del Metro Centro Médico, intersección de dos líneas del transporte masivo de la Ciudad. Ella sola está a cargo de la limpieza de toda la estación, porque eran siete trabajadores en total, pero ya los mandaron a sus casas por ser todos adultos mayores.

“Yo soy la única chavita, tengo 56 años, por eso me dijeron: ‘usted se queda a hacer todo’. Como yo estoy sola aquí, me hacen trabajar mis descansos sin pagarlos. Yo ya estoy mala, me acabo de caer por lo mismo que no sé qué me pasa, pero se lo dejo a Dios. No tengo descanso desde que se fueron los compañeros, me han dejado a mí sola en esta área, y yo con gusto lo hago, pero quiero mi dinero, ni más ni menos, mi dinero completo, pero no llega”.

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