ONU condena crímenes de odio por homofobia en Veracruz

Redacción/Aristegui Noticias

La organización informó que ha habido un alza de discursos y acciones violentas contra la población LGBTI en México; en Veracruz, más de 10 homicidios este año.

Foto: Facebook Onudh Mexico

En lo que va del año se ha registrado por la sociedad civil una ola de 17 homicidios contra la comunidad LGBTTI, 10 mujeres transgénero y nueve hombres gay, en Veracruz, el tercer estado más homofóbico a nivel nacional según datos de la organización civil Letra S.

Los crímenes han sido repudiados y condenados por la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH), particularmente en los casos más recientes de Alaska Contreras Ponce y Elián Alexis.

En un comunicado de prensa, la ONU-DH emitió un llamado a las autoridades para tomartodas las medidas necesarias contra los homicidios y la violencia enfocada a las personas LGTTI. De acuerdo con el organismo, la medida más inmediata es “que ninguno de estos casos quede en la impunidad”.

En tanto Jan Jarab, Representante en México de la ONU-DH, subrayó en el llamado que, “de acuerdo con los compromisos internacionales en materia de derechos humanos que México ha adquirido, el Estado tiene la obligación de proteger el derecho de las personas LGBTI a la vida y a la seguridad personal”.

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Las terapias de conversión, el insistente ataque a la comunidad LGBTTI

Foto: Viridiana Ramírez/Cencos

Por Redacción/Animal Político

Asociadas con grupos conservadores, las terapias de conversión en centros de reclusión se mantienen a pesar de violar derechos y poner en riesgo la vida de personas de la comunidad LGBT, denuncian activistas y víctimas.

Varios hombres arrastraron a Fabiola del Castillo, una mujer transexual de 22 años, hasta lo que sería su habitación en el “anexo”, como se les conoce a los centros de reclusión para personas con problemas de alcohol o drogas.

Le entregaron camisas y bóxers de varón, y comenzaron los días en que escuchó una y otra vez que su identidad de género está errada.

“En una de esas juntas, sin estar alcoholizada ni drogada, fue donde entraron a media junta y dos de los padrinos me agarraron de las manos, entraron al cuarto, me quitaron zapatillas, bolsa y todo (…) ahí adentro y sin poder comunicarme con nadie. ¿Cómo podía yo defenderme?”, narra.

Ella sólo llegó a una plática a un anexo del municipio de Veracruz, a la que su papá insistía que fuera, pero terminó tres días privada de la libertad e incomunicada, mientras intentaban convencerla que ser una mujer transexual es un error.

Gritos que hacen llorar, encierros contra la voluntad repletos de amenazas, exhibición frente a toda la feligresía, terapias para “curar” algo que no es una enfermedad.

Todas estas estrategias son parte de los “procedimientos” para personas de la diversidad sexual o  colectivo LGBTTI (Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Travesti, Intersexual), que de acuerdo con la activista Jazziel Bustamante se han incrementado debido a los campañas de grupos conservadores y religiosos.

“La homosexualidad no es una enfermedad, la transexualidad tampoco lo es aunque algunos siguen patologizándola (…) Las iglesias están dando estas terapias y también es preocupante que pseudocientíficos estén diciendo que la homosexualidad, el lesbianismo, la bisexualidad, está relacionado con las filias”, sentencia.

Para ella la oferta de estos supuestos tratamientos conlleva riesgos muy graves pues en algunos viven tortura y, aún en los que no, la falta de aceptación de desconocidos, familia, amigos y presuntos especialistas puede derivar en padecimientos mentales e inclusive intentos de suicidio.

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