Ahí va, con saco moderno, con la camisa blanca impecable, abierta hasta el pecho. Quien lo vea caminar por las calles de la Narvarte en CdMx, nunca se imaginaría que ese joven de lentes gigantes fue un promotor de las terapias de conversión para “curar” a otros de la homosexualidad. Nunca se imaginaría tampoco lo que padeció él mismo.
Su nombre es Iván Tagle y creció en un mundo del tamaño de un clóset, donde se doméstica para tener miedo, para temer al infierno, y para odiarte a ti mismo por ser “diferente”. Iván fue víctima de las terapias de conversión y con el tiempo se convirtió… en victimario.
Quiso creer, engañarse para sentir que el tratamiento tendría el resultado que deseaba, se volvió militante, adicto y rehén de las terapias de conversión, también conocidas como Esfuerzos para Corregir la Orientación Sexual e Identidad de Género (Ecosig). “Yo fui una de las personas que le decía a otros jóvenes que se podía cambiar y, desafortunadamente, hice mucho daño, porque en realidad no puedes curar algo que no es una enfermedad.
Yo me odiaba”, me dijo Iván la noche que me contó por qué comenzó a ir al Grupo de Apoyo San Agustín donde, a los 15 años, lo sometieron a situaciones de estrés, presión psicológica, emocional y espiritual que formaban parte de las terapias de conversión que prometían quitarle su homosexualidad. Una tortura: dejar de ser quien eres.
Iván no quería ser gay porque pensaba que moriría de sida, que acabaría solo pero, sobre todo, que perdería el paraíso prometido en el reino de Dios.
El usuario de Facebook Ortos Soyuz denunció por medio de la red social que la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) presuntamente no le entregó el pasaporte a su esposa “por su condición” de mujer transgénero.
El hombre relata en un video que él y su pareja acudieron a tramitar su pasaporte, pero en la oficina gubernamental a ella no le quisieron tomar en cuenta los documentos con su reciente identidad de género, sino que le pidieron papeles antiguos “con el nombre como masculino”.
“Ella no los tenía, porque todos tus documentos previos (al cambio de identidad de género) son destruidos por el gobierno, y a cambio te entregan unos nuevos”, detalla Ortos Soyuz.
“La hicieron esperar más que a todos, luego la dejaron pasar para la fotografía, para que le tomen huellas y cuando pasa a recibir el pasaporte le dicen que no. Y le dicen que no, que no se lo pueden dar, y se lo dicen con esta palabras: ‘‘por tu condición’”, narra Soyuz.
Ortos Soyuz, de 42 años de edad, asegura que finalmente el pasaporte no fue entregado a su pareja, pues los funcionarios argumentaron que se realizaría una investigación para comprobar que todo estuviera en orden, sin especificar exactamente cuánto tardaría.
Con una bandera de colores en mano y flores llegaron a la iglesia las amigas de Paola; arregladas, con vestidos cortos y zapatillas, se colocaron en la parte delantera del templo y atentamente escucharon las palabras del padre, mientras la foto de Paola posaba sobre un banquito. Convocaron a esta misa, en la colonia Guerrero de la Ciudad de México, el domingo 30 de septiembre, para honrar la memoria de su amiga a exactamente dos años de que fuera asesinada, y también para recordar que su caso sigue impune.
Paola, mujer trans que se dedicaba al trabajo sexual, murió en su zona de trabajo, en Puente de Alvarado, en la Ciudad de México. Se encontraba dentro del automóvil del hombre que se acercó para contratar sus servicios y que minutos más tarde le disparó. Su muerte quedó registrado en un video que grabaron sus compañeras; en él, Paola se ve postrada en el asiento, mientras el hombre grita “Yo no fui”, a su costado.
Para exigir justicia, sus compañeras y amigas llevaron su cuerpo dentro del ataúd a la avenida Insurgentes; protestaban en contra de la liberación de su presunto agresor y por hartazgo que tenían como comunidad LGBTTTI por la violencia en su contra. Dos años después, y a pesar de haber sido tan mediático, este trans feminicidio sigue sin ser castigado.
Kenya Cuevas fue quien convocó a esta misa, pues a raíz de la muerte de su amiga ha iniciado una lucha en defensa de la comunidad transexual y por la búsqueda de justicia del caso.
Kenya trabajaba con Paola y estuvo presente cuando la mataron, ella recuerda que estaban paradas en Puente de Alvarado, cuando un coche se les acercó; Kenya rechazó al cliente y adelante se encontraba Paola, quien sí se subió. Minutos más tarde escucharon unas detonaciones, Kenya corrió hacia el automóvil dónde se encontraba Paola, aún respirando. El sujeto levantó el arma y quiso hacer lo mismo con Kenya, sin embargo, el arma se encasquilló.
Al terminar la misa Kenya comentó que luego de dos años “la carpeta de investigación en Fiscalía de Homicidios se quedó parada porque la PGR no ha ejecutado la orden de aprehensión en contra del sujeto, a pesar de que se tienen todos los elementos para vincularlo y dos testigos”. Aseguró también que seguirán en en lucha y no se detendrán.
Según datos del Observatorio de Personas Trans Asesinadas, México se encuentra en segundo lugar como el país más violento contra la comunidad LGBTTTI. La organización Letra S, en su informe “Violencia, Impunidad y Prejuicios”, presentó que de enero de 2013 a diciembre de 2017 al menos 381 personas LGBT fueron asesinadas en México por motivos presuntamente relacionados con la orientación sexual o identidad y que las mujeres trans son las más expuestas, ya que de 381, 209 son personas trans.
Belinda, quien también era amiga de Paola, es otra de las testigos de lo sucedido esa noche del 30 de septiembre. En comparación con Kenya decidió ocultarse tras su muerte, pues dice que ante las amenazas que les empezaron a llegar sintió mucho miedo y decidió irse de la ciudad; sin embargo, decidió regresar al darse cuenta de que la violencia hacía la comunidad no tiene límites y que no puede vivir con miedo.
“Siempre la recuerdo por su acompañamiento, nosotras vivíamos juntas. (Paola) diario se metía de trabajar a las siete de la mañana, yo antes; entonces, cuando llegaba a casa me tocaba a mi cuarto con café y tamales, y me decía: “¡Hermana, ya llegué!””
Yo no creía que había homicidios a personas trans o lésbico gay, decía: ‘eso jamás va a pasar’ y cuando vi que en mi cara mataron a Paola fue un día muy feo”, comentó Belinda.
La comunidad LGBTTTI se ha manifestado para exigir la tipificación del trans feminicidio.
De acuerdo con Letra S, las líneas de investigación que han seguido las fiscalías en estos casos muchas veces no consideran necesario incluir la orientación sexual e identidad de género de las víctimas.
La misma organización indica que “los antecedentes de violencia, como las agresiones, el acoso u hostigamiento y la discriminación, sufridas por las víctimas antes de ser asesinadas son elementos importantes a la hora de fijar posibles líneas de investigación, establecer probables motivaciones de los criminales y situar a este tipo de crímenes dentro de un contexto específico que ayude a esclarecerlos”.
El caso de Paola es un ejemplo de la situación que enfrenta la comunidad trans en México, desde la discriminación que por su preferencia de género día a día viven hasta el asesinato.
Letra S agrega que los hechos de violencia contra esta comunidad no deben considerarse como aislados, sino que están aunados a estereotipos negativos hacia las personas LGBT y, en general a quienes transgredan las normas de género. “Las perciben como personas anormales y trastornadas”, sostiene la organización.
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- De enero a junio de este año, 28 personas con diversidad sexual y de género fueron asesinadas en México, informaron 15 instituciones defensoras de derechos humanos y organizaciones civiles, quienes manifestaron su repudio a tal situación y demandaron la atención de cada caso con base en el Protocolo de Actuación especial publicado en febrero pasado.
Así lo dijeron un día antes de la realización de la 40 Marcha del orgullo LGBTTTI que se realizará la mañana de este sábado 23 y partirá de la columna del Ángel de la Independencia hacia el Zócalo capitalino. Las autoridades prevén la asistencia de un millón de personas.
En un comunicado conjunto, las instituciones y organizaciones detallaron que, con base en un recuento hecho a partir de información periodística, en enero fueron asesinadas dos personas LGBT; en febrero fueron cinco; en marzo, otras seis personas; en abril, ocho; mientras que en mayo ocurrieron dos crímenes contra personas LGBTI y en junio van cinco.
El crimen más reciente ocurrió el pasado 18 de junio, cuando tres activistas de derechos humanos de la comunidad LGBT fueron asesinados con un balazo en la cabeza y sus cuerpos fueron hallados cerca del municipio de Taxco, Guerrero.
Por ello, hicieron un llamado para que estos casos sean atendidos con base en los lineamientos expuestos en el “Protocolo de Actuación para el personal de las instancias de procuración de justicia del país, en casos que involucren la orientación sexual o la identidad de género”, publicado en el Diario Oficial de la Federación el pasado 2 de febrero.
Así, dijeron será posible favorecer el acceso a la justicia sin discriminación por razones de orientación sexual e identidad de género.
Ausencia de servicios de salud, de justicia; desempleo, violencia de género, desconocimiento sobre documentos de identidad para extranjeros, falta de registro e información cuantitativa y trato digno, son algunos de las situaciones a las que constantemente se enfrentan las mujeres; niños, adolescentes, y personas de la comunidad lésbica, gay, bisexual, transgénero, transexual, travesti e intersexual (Lgbttti) y migrantes, sujetas a protección internacional en la Ciudad de México, de acuerdo con el diagnóstico interseccional sobre la situación y necesidades de estos grupos.
El documento fue elaborado por la organización Sin Fronteras, defensora de derechos humanos de los migrantes, con el fin de ampliar los programas sociales para este sector de la población e insertarlos dentro de lo cotidiano.
Irazú Gómez Vargas, de Sin Fronteras, dijo en conferencia de prensa que “el tema de la inclusión tiene que ser visto desde una perspectiva mucho más amplia. Las respuesta que se han impulsado son insuficientes. No se han implementado para que transformen el fondo de la vida de los migrantes”.
En los últimos tres años, al menos 202 personas LGBT fueron asesinadas en el país, crímenes presuntamente motivados por la orientación sexual o la identidad o expresión de género de las víctimas, de acuerdo con un reporte de la organización civil Letra S Sida, Cultura y Vida Cotidiana A.C.
Esa cifra equivale a 67 asesinatos por año y alrededor de seis al mes. Sin embargo, fue en 2016 cuando se registró la cifra más alta con 76 víctimas.
Del total de asesinatos, 108 corresponderían a mujeres trans (travestis, transgénero y transexuales), 93 a hombres gays u homosexuales, y solamente una mujer lesbiana.
“Las mujeres trans son las más expuestas a este tipo de violencia letal. Es la primera vez que el número de mujeres trans asesinadas supera al número de gays en nuestro registro”, según se advierte en el reporte.
También destaca que los patrones de violencia se dan en función de la identidad sexual y de género de las víctimas.