Comunicado: Sin datos se diseñan programas para el campo mexicano a ciegas

  • Aunque existe un Programa Presupuestario para el Censo Agropecuario en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2019, las recientes declaraciones del INEGI indican que se cancelará su realización. 

  • El último Censo Agropecuario se realizó en 2007 y debe levantarse al menos con una periodicidad decenal, es decir, desde 2017 deberíamos tener un Censo actualizado.

Ciudad de México, 25 de enero de 2019. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) tuvo una disminución en su presupuesto de 500 millones de pesos para 2019, es decir, 5% menos que el año anterior. Su presidente, Julio Santaella, anunció que ante el recorte se ven obligados a cancelar y/o suspender diversos proyectos, entre ellos el Censo Agrícola, Ganadero y Forestal (Censo Agropecuario), un instrumento que permite implementar políticas y programas de ayuda al campo efectivas, y que dejen de beneficiar a los agricultores más ricos.
 
El Censo Agropecuario nos proporciona una imagen completa de la situación estructural del campo mexicano y nos permite responder interrogantes como: cuántas familias campesinas hay, qué problemas enfrentan y dónde se encuentran; qué, cómo y dónde producen; a dónde destinan su producción; con qué herramientas y/o maquinaria cuentan; cuál es el aporte e impacto de las mujeres en las actividades agrícolas; entre otras cuestiones. 
 
A finales de 2018, Fundar realizó una campaña para promover, junto con otras organizaciones y actores relevantes, que el Congreso de la Unión y el Ejecutivo asignaran en el Presupuesto de 2019 los 2 mil 500 millones que INEGI requería para la elaboración del IX Censo Agropecuario[1]. El último Censo fue realizado en 2007 y al no contar con este instrumento actualizado, estamos diseñando e implementando políticas públicas dirigidas al campo a ciegas, sin saber realmente qué tipo de estrategias apoyan y benefician de mejor manera a este sector.

Desde Fundar expresamos profunda preocupación sabiendo que 1) el último Censo Agropecuario fue realizado en 2007 y debe levantarse al menos con una periodicidad decenal, y 2) existe un Programa Presupuestario para el Censo en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2019, pero las recientes declaraciones del INEGI indican que se cancelará su realización. Contar con un Censo Agropecuario actualizado garantiza el derecho de toda la población a la información oportuna y actualizada del sector agropecuario y forestal del país, además de permitir la implementación de políticas y programas que fortalezcan al campo mexicano.
 
Instamos al INEGI a transparentar los criterios detrás de la cancelación del Censo Agropecuario y de otros estudios que generan datos estadísticos de relevancia, y desde la sociedad civil decimos #SinDatosSinDerechos. Contar con un sistema de información estadística, independiente y transparente, es elemental para la construcción de políticas públicas que combatan las desigualdades en México.

[1] De acuerdo con una solicitud de información a la Unidad de Transparencia de INEGI, 2 mil 500 millones de pesos es el presupuesto previsto por dicha institución para el levantamiento del Censo Agropecuario. Solicitud número 4010000048418, presentada a través del sistema INFOMEX.
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Inegi y ONU Mujeres presentan centro de estadísticas de género

Redacción/La Jornada

Director del INEGI | Foto: Luis Humberto González/La Jornada

Ciudad de México. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y la oficina de ONU Mujeres en México presentaron el primer Centro Global de Excelencia en Estadísticas de Género (CEEG) en el mundo, con el que buscan avanzar en la generación de estadísticas con perspectiva de género.

El trabajo “representa grandes desafíos pues sólo 41 por ciento de los países del mundo produce regularmente información estadística sobre violencia contra las mujeres; sólo 13 por ciento de los países destinan presupuesto específico para la recolección de datos estadísticos de género, y únicamente 15 por ciento de esas naciones cuentan con legislación para el levantamiento de encuestas especializadas en género”.

“Este Centro estará coordinado por el Inegi y ONU Mujeres en la Ciudad de México y será una institución pionera producto de la experiencia internacional de las Naciones Unidas, por medio del conocimiento global en estadísticas de género de ONU Mujeres y el liderazgo que tiene el Inegi en la generación de estadísticas en América Latina”, señalaron los involucrados.

En el anuncio de este lanzamiento participaron el Embajador Miguel Ruiz Cabañas, subsecretario para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la Secretaría de Relaciones Exteriores; María Noel Vaeza, directora a nivel global de la división de Programas de ONU Mujeres, y Julio Santaella, Presidente del Inegi.

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Se amparan contra el Inegi por no contar asentamientos irregulares

Redacción/Animal Político

La organización civil TECHO pidió a un juez que el Inegi cuente los asentamientos irregulares y las condiciones de vida de las personas que los habitan, para propiciar el diseño de políticas públicas que garanticen el derecho a la vivienda junto con otros derechos consagrados en la Constitución.

Foto: facebook.com/TECHOmexico

La organización civil TECHO interpuso un amparo para que una autoridad judicial obligue al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) a contar el número de asentamientos irregulares que existen en el país y las características de quienes los habitan.

“Ojalá no tuviéramos que recurrir a este tipo de medidas para tener esa información, pero el gobierno que va de salida nunca se interesó por el tema de los asentamientos. Esperamos que el nuevo gobierno sí lo haga, aunque no ha dicho nada sobre el punto de generar esa información”, explica Enrique Cano, director social de TECHO México.

Contar los asentamientos irregulares es indispensable para el diseño de políticas públicas que garanticen el derecho a la vivienda de las personas que se ven obligadas a vivir en ellos, junto con otros derechos consagrados en la Constitución, considera la organización.

“Las causas estructurales que dan pie a los asentamientos informales son la baja oferta de suelo asequible y adecuado, sumado a los niveles de pobreza y desigualdad del país. Sin información no podemos avanzar en la construcción de un México más justo”, señala Cano.

TECHO, una organización latinoamericana con presencia en varios países que busca ayudar a superar la situación de pobreza que viven millones de personas en asentamientos informales, ha denunciado que en México no hay la información mínima sobre estos asentamientos ni mucho menos sobre quienes los habitan: no se sabe cuántos asentamientos de ese tipo existen en el país, cuánta gente habita en ellos, en qué condiciones y si tienen acceso a los servicios básicos.

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Las mujeres en México trabajan 13 horas más a la semana que los hombres

Por Redacción/Animal Político

De acuerdo con un estudio de El Colegio de México, la brecha de género en el trabajo del hogar se reduce cuando las mujeres trabajan fuera de éste, pero la desigualdad entre hombres y mujeres permanece cuando se separan las labores de la casa: los pocos varones que están dispuestos a colaborar lo hacen en el trabajo de cuidado -principalmente de los hijos-, pero no en el doméstico.

En un hogar mexicano promedio, en el que hombre y mujer tienen un empleo remunerado, la mujer termina trabajando 13 horas más a la semana que el hombre pues además de su jornada laboral dedica más horas que el hombre a las labores domésticas, de acuerdo con un estudio de El Colegio de México (Colmex).

La brecha de género en el trabajo del hogar se reduce cuando las mujeres trabajan fuera de éste, señalan los autores del análisis, sin embargo la desigualdad entre hombres y mujeres permanece cuando se separan las labores de la casa: los pocos varones que están dispuestos a colaborar lo hacen en las labores de cuidado -principalmente de los hijos y los adultos mayores-, pero no en las domésticas.

“Los estudios que hemos hecho demuestran que los pocos varones que están participando lo hacen más en el cuidado y nunca en el trabajo doméstico, porque es lo que no quieren hacer. Cuidar a los hijos sí, llevarlos a la escuela sí, colaborar con la gestión sí, pero lavar y planchar no”, explicó a Animal Político la investigadora Brígida García, una de las autoras del estudio.

Los investigadores enfocaron su estudio en ocho actividades del hogar para medir la participación femenina y masculina: atención a personas con discapacidad; atención a personas enfermas; atención a niños menores de seis años; atención a niños de entre seis y 14 años; atención a personas mayores de 60; hacer las compras para las comidas y la limpieza; cocinar y servir alimentos, y finalmente limpiar, lavar y planchar. Los dos últimos rubros son los que presentan las mayores brechas de género en este análisis, basado en la Encuesta Intercensal del Instituto Nacional de Geografía (INEGI).

Con los datos de la encuesta, Brígida García y Mauricio Rodríguez identificaron zonas de alta y baja desigualdad entre hombres y mujeres en el trabajo doméstico, resultando que la brecha de género es mayor en la zona centro-sur del país en cuanto a cocinar y servir alimentos; mientras que limpiar, lavar y planchar son actividades preponderantemente femeninas en el norte, con excepción de Chiapas.

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Los saldos de Peña: 68.4 millones, sin seguridad social; 26% de los adultos mayores, sin una pensión

Por Redacción/Sin embargo

Aunque el Presidente Enrique Peña Nieto prometió como candidato hace seis años la universalización de las pensiones y elaboró una Reforma Fiscal, el objetivo no se logró.
Coneval publicó las cifras de lo que la actual administración deja en materia: 55.8 por ciento de la población, es decir, 68.4 millones de personas, carecen de seguridad social; 26 por ciento de las personas mayores de 65 años no tienen algún tipo de pensión o programa de apoyo económico, mientras que un adulto mayor beneficiario de programas de apoyo recibe 536 pesos mensuales en promedio.

Ciudad de México, 11 de junio (SinEmbargo).– Un adulto mayor que trabajó y ahorró para su retiro tiene derecho a 5 mil 564 mensuales en promedio, mientras que uno que trabajó en la informalidad vive con 536 pesos mensuales en promedio, revelan cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Esa proyección no es alentadora si se compara con las cifras de empleo informal actuales: 30 millones de personas laboran en esa condición, lo que es el 56.7 por ciento de la población ocupada, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Y el problema es aún mayor para las nuevas generaciones, ya que los trabajadores que cotizaron antes del 1 de julio de 1997 tendrán acceso a una mejor pensión de beneficio definido, subsidiadas con recursos fiscales. Pero, los trabajadores que iniciaron su vida laboral posterior a julio de 1997, no tendrán acceso a dichas pensiones y al subsidio, además tendrán que pagar con sus impuestos el creciente gasto pensionario de la generación anterior, de acuerdo con información de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar).

Los beneficios de la seguridad social representan derechos laborales adquiridos con cierto grado de estabilidad en el tiempo –salud, trabajo, pensión y un ingreso– y es el derecho básico de toda la población y es hoy el derecho con más rezago en todo el país.

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Los jóvenes en México responden al olvido con activismo… y otros por la vía de la violencia, alertan

Por Redacción/Sin embargo

En la actualidad, las juventudes mexicanas no forman parte sustancial de la agenda de gobierno, porque en México, se olvida que son una minoría vulnerable, dijeron a SinEmbargo especialistas consultados.

En este contexto de “olvido” y de “abandono” sistemáticos, los jóvenes se dirigen a un activismo de protesta desde un sentimiento de hartazgo y no desde las instituciones –incluidas las ideologías–. Un fenómeno potenciado por el desarrollo tecnológico, sobre todo a raíz de la llegada de las redes sociales.

Y por otro lado, las juventudes se dirigen a un ambiente violento, ya sea como víctimas o victimarios, no fuera que se vieran obligados a emigrar en busca de mejores condiciones de vida, a pesar de volverse altamente vulnerables “en todo ámbito”, explica la Secretaría de Salud. Así pues, por el lado de lo negativo, las juventudes también se encaminan a sufrir o a reproducir “lo peor de nuestra Nación”, comentan los expertos.

SinEmbargo analiza en cuatro entregas la realidad que enfrentan 30.6 millones de jóvenes en México, 25.7 por ciento de la población, y la brecha de carencias y oportunidades que los margina día con día.

Ciudad de México, 16 de febrero (SinEmbargo).- Las juventudes mexicanas han sido “abandonadas” por el Estado, refieren antropólogos y politólogos consultados por este medio digital. La marginación social y la falta de inclusión de este sector poblacional, lleva a los jóvenes a formar parte de entornos de violencia que los vuelven víctimas o victimarios, o que los hacen emigrar. O también los llevan a actuar y a organizarse, no por ideología o identidad social, sino para dar solución a las necesidades que nadie más atiende.

Para entender a dónde se dirige la cuarta parte de la población mexicana que representan poco más de 30 millones de jóvenes, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), es necesario entender su presente.

Hablamos de una minoría vulnerable que se enfrenta a carencias sociales y que, debido a los inadecuados manejos del Estrado, desconfía del sistema, de las instituciones públicas y del gobierno, concuerdan los analistas.

En los últimos 88 años, las juventudes mexicanas han formado parte de un proyecto político. Sólo que conforme fue transcurriendo el tiempo, la claridad del mismo se desdibujó, explica el doctor Hector Castillo Berthier, sociólogo del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en su libro Juventud, Cultura y Política Social (2008).

La creación de diferentes organismos, cambiantes de prioridades, objetivos y estrategias; el ensanchamiento de las burocracias y la rotación permanente de funcionarios, son algunos factores que complicaron, paulatinamente, el diseño de políticas públicas congruentes con las necesidades y demandas de la población joven en México.

De 1930 a 1977, el proyecto político y de desarrollo de lo que es ahora el Partido Revolucionario Institucional (PRI), incluyó a las juventudes de los sectores obrero, campesino, popular y militar para fortalecer sus estructuras y comandar al país.

Entonces hubo afinidad política entre el gobierno y los jóvenes organizados, cocida, al principio, en el bullente clima post-revolucionario e impulsado, después, con el “desarrollo estabilizador” y su idea de crecimiento económico sostenido [1940-1970].

A partir de 1977 y hasta 1997, la plataforma partidista fue incluyendo a los jóvenes como el “brazo derecho del gobierno para el apoyo directo del partido oficial”, hasta desembocar en una separación entre el proyecto de gobierno y los códigos culturales de la sociedad, escribe Berthier.

Es decir, el partido dejó de impulsar a los jóvenes como parte de su plan de desarrollo –bajo la acción del Estado benefactor– para simplemente utilizarlos como combustible de su maquinaria.

 El legado –ulterior a los manejos del PRI, porque ya hemos tenido dos administraciones panistas–, plantean los especialistas consultados, fue la “inepta política actual” y el abandono sistemático de los jóvenes.
 

Inegi: El 75.9% de los mexicanos se siente inseguro, y es el peor nivel desde que inició el actual sexenio

Por Redacción/Sin Embargo

Los mexicanos se sienten cada vez más inseguros en las ciudades donde viven. De acuerdo con el Inegi, el 75.9 por ciento de la población mayor de 18 años se siente vulnerable debido a la violencia, es la mayor percepción de inseguridad que se tiene en México desde diciembre 2013.

Las ciudades con el mayor porcentaje de percepción de inseguridad fueron Reynosa (95.6), Chilpancingo (95.4), Villahermosa (94.4), Coatzacoalcos (93.6), Fresnillo (94.89), la Región Norte de la Ciudad de México (92.7) y Ecatepec (86.6). Los cajeros automáticos, el transporte público y transitar por las calles, son los lugares donde los mexicanos se consideran más vulnerables a ser víctimas de un delito.

La elevada percepción de inseguridad se da en medio de la ola de violencia que se ha registrado en el sexenio del Presidente Enrique Peña Nieto. El 2017 fue el año más violento de la historia reciente de México con un total de 23 mil 101 homicidios dolosos durante los primeros once meses del año.

Ciudad de México, 17 de enero (SinEmbargo).– El 75.9 por ciento de los mexicanos considera que vivir en su ciudad es inseguro, la mayor percepción de inseguridad que se tiene en México desde diciembre 2013, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

De acuerdo con los resultados correspondientes a diciembre del año pasado, las ciudades con el mayor porcentaje de percepción de inseguridad fueron Reynosa (95.6), Chilpancingo (95.4), Villahermosa (94.4), Coatzacoalcos (93.6), Fresnillo (94.89), la Región Norte de la Ciudad de México (92.7) y Ecatepec (86.6).

En contraste, las ciudades con menor percepción de inseguridad fueron: Mérida (29.1), Puerto Vallarta (31.5), Saltillo (36.6), Piedras Negras (41.1) , Campeche (46.6) y Durango (52.3).

La elevada percepción de inseguridad de los mexicanos se da en medio de la ola de violencia que se ha registrado en el sexenio del Presidente Enrique Peña Nieto. El 2017 fue el año más violento de la historia reciente de México con un total de 23 mil 101 homicidios dolosos durante los primeros once meses del año, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

Con 23 mil 101 homicidios perpetrados entre enero y noviembre, 2017 se convirtió en el más mortífero de México de los últimos veinte años, fecha desde que se tiene registro, superando así al 2011, el cual había sido el más violento con 22 mil 409 carpetas por este delito.

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Un mexicano sí puede comer con 88.36 pesos al día, pero él solo y sin pagar renta, transporte, luz…

Por Redacción/Sin embargo

Uno de los argumentos oficiales para que el salario mínimo siga por debajo del costo de la canasta básica es que solo el 0.06 por ciento de los trabajadores formales lo gana, sin contar prestaciones. Pero no se considera a los otros 2.5 millones del sector informal que también sobreviven con 88 pesos en el bolsillo.

¿Se puede desayunar, comer y cenar con ese monto? SinEmbargo visitó el mercado de la colonia Escandón, en la Delegación Miguel Hidalgo de la CdMx. Se logró cubrir esa necesidad para una persona, bajo el supuesto de que en casa había gas, sal y aceite. El desayuno y la cena no resultaron tan sabrosos como lo deseado. Además, ¿con qué esa persona pagará el transporte, la renta u otros servicios? Por supuesto, no queda espacio para enfermarse y gastar en medicinas, y mucho menos para ahorrar.

La CNDH exigió a la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) que considere urgente hablar de derechos como son la salud, la educación, la cultura y la vivienda digna para los trabajadores en México.

Ciudad de México, 26 noviembre (SinEmbargo).– Delia vende carne en el mercado de la colonia Escandón, situado en la Delegación Miguel Hidalgo de la Ciudad de México. Su perro la acompaña durante la jornada. Al mediodía del jueves, un mes antes de Navidad, los pasillos lucen vacíos. Los comerciantes lo atribuyen al aumento de precios. Para que ella y sus dos hijas coman y cenen gasta al día entre 200 o 220 pesos. Cree que los gobernantes deben “ponerse en el zapato de cada mexicano” para que sepan sus necesidades. Si ellos pueden alimentarse con el recién anunciado salario mínimo de 88.36 pesos diarios le gustaría que le dijeran cómo, porque ella no puede y, al revés, dice que seguramente con lo que esos altos funcionarios públicos ganan ella y su familia vivirían muy bien.

SinEmbargo se puso entonces en los zapatos de aquellos que cobran el salario mínimo.

Fue al mercado con hambre, pero solo con 88 pesos en el bolsillo. Se esfumaron. Para el desayuno de una sola persona adquirió dos huevos (2 pesos cada uno), una manzana verde (6 pesos) y un litro de agua (8 pesos). Dieciséis pesos en total, casi lo que costaría una botella de aceite para poder cocinar esos huevos (sin jamón ni nada). Quedan 72 pesos para comer y, con suerte, merendar. Se espera que haya gas –que ha subido– y sal en casa.

Esa mañana, por lo tanto, no hubo una taza de café o leche ni pan de dulce, como sugiere la canasta básica del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
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México tiene los peores salarios de AL y sus ciudadanos, empleos de mala calidad: índice del BID

Por Redacción/Sin embargo

Los mexicanos son de los peor pagados y con empleos de más baja calidad en América Latina, de acuerdo con el Índice de Mejores Empleos presentado por el Banco Interamericano de Desarrollo.

El país se ubica entre los cinco peores países de 17 evaluados, ocupa la posición 13 con 50.3 puntos, cifra incluso por debajo del promedio de la región que es de 57.12 puntos.

Respecto a la tasa de formalidad laboral, se ubica en la posición 10 con 23 puntos frente a 33.5 puntos de América Latina. México también registra una importante brecha de género, es la cuarta nación con la mayor brecha entre la puntuación de hombres y mujeres en el Índice de Mejores Trabajos.

Ciudad de México, 8 de noviembre (SinEmbargo).– México se ubica como uno de los cinco países de América Latina con la más baja calidad de empleo ocupando el lugar 13 de 17 con 50.3 puntos, cifra incluso por debajo del promedio de la región que es de 57.12 puntos, de acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El Índice de Mejores Empleos de países de América Latina, presentado por primera vez por el BID, destacó que “México obtiene niveles por debajo del promedio regional en ambas dimensiones: cantidad (participación y ocupación9 y calidad (salarios suficientes y formalidad).

En cuanto a la dimensión de calidad, México obtiene la posición 13, sólo superado por países como El Salvador, Nicaragua, Guatemala y Honduras, que se ubica al final de la lista.
Respecto a la tasa de formalidad laboral, se ubica en la posición 10 con 23 puntos frente a 33.5 puntos de América Latina. En el indicador de trabajos con salario suficiente para superar la pobreza ocupa el lugar 14 con 33.2 puntos frente a 46.7 puntos de la región, es decir, se ubica en los últimos lugares.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), más de la mitad de los mexicanos que trabajan lo hacen desde el sector informal, con una tasa de 57.2 por ciento en el mes de septiembre.

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Tercera generación de niños de la calle en México convertidos en parte del paisaje urbano

Por Redacción/Desinformémonos

Ciudad de México I La calle es una opción y un espacio de vida para algunas poblaciones. “Quienes algún día fueron niños de la calle han alargado su permanencia en ella y hoy tenemos la tercera generación que ha nacido en ese medio y no conocieron un hogar” señaló Pedro Hernández, académico de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la UNAM.

La calle es un gran mercado que proporciona a quienes la habitan dinero, comercio, ejercicio precoz de la sexualidad, relación grupal, que podría basarse o no en la violencia. “A fin de cuentas, es el lugar y el espacio en el que cada quien decide permanecer y desarrollar sus actividades. Antes era un medio de sobrevivencia y hoy es, además, una elección viable, estable y duradera de vida para algunos de ellos”.

La incapacidad de un sistema educativo formal, el empobrecimiento socioeconómico de las familias y los altos niveles de violencia en los contextos familiares y comunitarios, orillan a los niños a abandonar sus casas y “adoptar” las calles como su nuevo hogar añade Hernández.

Según datos de la Encuesta Intercensal 2015 del INEGI, uno de cada dos niños se encuentra en situación de pobreza, condición que los coloca en riesgo y alta vulnerabilidad; un importante número de ellos vive situaciones permanentes de violencia verbal y física, además de un alto índice de abusos sexuales.

El abuso de alcohol y drogas en casa, así como la carencia de relaciones positivas y de un proyecto de vida entre los integrantes de la familia, suelen ser condiciones que expulsan a los pequeños a las calles.

Los derechos de los niños que son parte de la población callejera han sido vulnerados, desde el mismo núcleo familiar, la comunidad educativa, los servicios de salud, hasta la sociedad en general. El asistencialismo es un remedio inmediato, pero no considera soluciones a largo plazo.

Aunque siempre ha existido este fenómeno, en la década de los 90 surgió un boom por la visibilización de la población callejera; los infantes comenzaron a ocupar más la calle y el fenómeno social de los desamparados se hizo más notorio. Sin embargo, “hoy ya los consideramos parte del paisaje urbano, es decir, se han vuelto a invisibilizar”.

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