Mujeres de 16 estados exigen a AMLO frenar El Zapotillo y otros proyectos extractivistas

Foto: zapateando2.wordpress.com

La Minuta/ Desinformémonos

Mujeres de 16 estados del país manifestaron su apoyo en la Defensa de Temacapulín y en la postura de desmantelamientode la presa El Zapotillo, “que no se haga la presa”.

El Grupo Territorio Género y Extractivismo realizó el Conversatorio Nacional: “La lucha de las Mujeres en México por la defensa del territorio frente al extractivismo” al que convocó IMDEC e ITESO, reuniéndose en Guadalajara durante dos días 70 mujeres que integran movimientos de lucha en defensa de sus tierras, ríos y aguas.

Las mujeres se expresaron contra megaproyectos de infraestructura, incluidos el Tren Maya, en la península de Yucatán, además de la minería y la extracción de hidrocarburos mediante fractura hidráulica (fracking) en San Luis Potosí.

Advirtieron que seguirán en resistencia contra el gobierno federal y los estatales en defensa de la madre Tierra. También se recordó la contaminación del río Sonora a causa de un derrame de la mina Buenavista del Cobre, de Grupo México.

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Así es la vida en las comunidades del Río Sonora, a 5 años del derrame tóxico de Grupo México

En la zona, los pobladores cuentan que cambió su forma de beber, de comer, y de ganar dinero. También se alteraron sus tradiciones, su salud y el entorno.

Foto tomada de Animal Político

AndreaVega/ Animal Político 

En las comunidades ubicadas a la orilla de los ríos Bacanuchi y Sonora se acostumbraba beber agua directo del grifo. “Yo llegaba a la casa y me pegaba a la llave, era agua potable, de los pozos, sabía buena, fresca. Acá ni conocíamos los garrafones”, dice Óscar Encinas, habitante del municipio de Ures. 

Ahora los conocen. Cada familia debe comprar unos 10 por semana. Un garrafón cuesta entre 12 y 20 pesos, dependiendo del área donde se adquiera. “Nos gastamos unos 960 pesos a la quincena, mínimo. Pero es que no solo usamos esa agua para tomar, también para cocinar. Mi esposa ya no cuece ni los frijoles con la de la llave, nos da desconfianza”.

Los pobladores de la zona han hecho ese gasto en garrafones desde hace cinco años. Desde el 6 de agosto de 2014, cuando se derramaron, de una pileta donde la mina Buenavista del Cobre de Grupo México almacenaba desechos tóxicos, 40 millones de litros de ácido sulfúrico al Río Bacanuchi, que desemboca en el Sonora. 

Ese volumen de tóxicos equivale al de 12 albercas olímpicas llenas. El derrame se catalogó como el peor desastre ambiental en la historia de la industria minera en México.

Los afectados directos, reconocidos tanto por Grupo México como por el gobierno, fueron más de 22 mil personas de siete municipios: Arizpe, Banámichi, Huépac, Aconchi, San Felipe, Baviácora y Ures. Pero podrían ser más, hasta un millón de personas, si es que la contaminación alcanzó la Presa El Molinito, que a su vez se conecta con la Presa Abelardo L. Rodríguez, principal fuente de agua de Hermosillo, la capital del estado de Sonora.

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Protestan en Sonora contra Grupo México

Los manifestantes dijeron que “Sonora se convierte en drenaje de desechos tóxicos de Grupo México”. Foto: Cristina Gómez Lima

Cristina Gómez Lima/ La Jornada 

Hermosillo. Unas 200 personas protestaron este miércoles en repudio a los ecocidios que el consorcio minero Grupo México, propiedad del empresario Germán Larrea, ha perpetrado con derrames de tóxicos en ríos y mares de Sonora. Los manifestantes se plantaron ante las oficinas centrales de la trasnacional, donde exigieron al gobierno federal que revoque al consorcio las concesiones mineras que se le han otorgado, y lo obligue a remediar los daños que ha provocado al ecosistema.

“¡Fuera Grupo México!” fue la principal consigna de los inconformes, quienes exhibieron mantas impresas con frases como: “Sonora se convierte en drenaje de desechos tóxicos de Grupo México”, “Germán me das diarrea”, “Fuera Grupo Tóxico” y “Gobierno Federal escúchanos”.

El contingente, conformado por distintas organizaciones civiles, entre ellas la Red Sonorense de Apoyo al Consejo Nacional Indígena y Red Feminista Sonorense, permaneció por más de hora y media bloqueando el tránsito del bulevar Antonio Quiroga de esta capital, que lleva al aeropuerto internacional Ignacio L. Pesqueira. Los vehículos que pasaron por el lugar tocaron sus bocinas en solidaridad con la manifestación.

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La Corte emite sentencia ambigua sobre construcción de presa de minera Grupo México

Redacción/Animal Político

La Corte resolvió a favor del amparo interpuesto por los integrantes de la comunidad de Bacánuchi por no haber sido consultados sobre la construcción de una presa. Sin embargo, los alcances de la sentencia no son claros.

PODER

La sentencia final de la Suprema Corte de Justicia (SCJN) sobre el amparo que presentó la comunidad de Bacánuchi, en Sonora, por la construcción de una presa de la minera Grupo México es ambigua, pues no queda claro su alcance, aunque ordena que se informe sobre los impactos de la obra y también da oportunidad a los pobladores para que den a conocer sus preocupaciones y sugerencias.

La comunidad se amparó porque no fue consultada acerca de la construcción de una presa de jales, donde se almacenarán desechos sólidos y líquidos, de la minera Buenavista del Cobre, de Grupo México, en la misma zona donde hace cuatros años se derramaron 40 millones de litros de sulfato de cobre acidulado.

Luis Miguel Cano, el abogado de la organización PODER que lleva el caso en representación de los pobladores, señaló, en entrevista con Animal Político, que aunque la sentencia es un precedente importante respecto a reconocer la participación de las comunidades no indígenas en temas medioambientales, no queda claro el alcance de la consulta ni si quedará sin efecto la autorización ya emitida para el proyecto.

Semarnat autorizó, sin informar a las comunidades, la construcción de una presa de Grupo México de 65 hectáreas que reuniría 80 mil veces más desechos tóxicos que los derramados hace cuatro años.

El 5 de septiembre pasado, cuatro de cinco ministros de la Segunda Sala de la SCJN se pronunciaron a favor de conceder el recurso legal a los pobladores, pero quedó pendiente conocer los términos de la sentencia final. Son justos estos los que se emitieron este miércoles.

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La SCJN ampara a habitantes de Bacanuchi ante depósito de desechos peligrosos de Grupo México

Redacción/Proceso

Foto: Julián Ortega

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Una resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) favorable para habitantes de la comunidad de Bacanuchi, Sonora, puso en riesgo la continuidad de la construcción de un gigantesco depósito de desechos peligrosos derivados de la extracción de minerales, propiedad de Grupo México.

Luego de al menos dos semanas la SCJN había dejado de lado la discusión del amparo en revisión 365/2018 interpuesto por habitantes de Bacanuchi, que exigen ser consultados sobre temas medioambientales, este miércoles por cuatro votos a favor y uno en contra, la segunda sala dio la razón a los quejosos, organizados en los Comités de Cuenca del Río Sonora (CCRS), y representados por el Proyecto sobre Organización, Desarrollo, Educación e Investigación (Poder).

Los CCRS agrupan a personas afectadas por el derrame de solución de cobre acidulada proveniente de la mina Buenavista de Cobre, ocurrido en 2014. Los afectados radican en siete municipios Arizpe, Banámichi, Huepac, San Felipe de Jesús, Aconchi, Baviácora y Ures.

Bacanuchi, comunidad que pertenece al municipio de Arizpe, determinó solicitar la protección del Poder Judicial Federal, luego de que en 2016 los habitantes advirtieron que la minera Buenavista del Cobre, propiedad de Grupo México, “estaba realizando una ‘ampliación’ de una presa de jales, el lugar donde van a parar los desechos sólidos y líquidos resultantes del proceso de extracción de minerales”, informaron en un comunicado Poder y los CCRS.

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Presentan Amicus Curiae ante SCJN para que pueblos decidan sobre presa de Grupo México

Redacción / Cencos

Presentan Amicus Curiae ante SCJN para que pueblos decidan sobre presa de Grupo México
Comunidades reclamaron a la SCJN su derecho a participar en toma de decisiones de temas medioambientales y megaproyectos. Foto: Twitter PODER

Organizaciones de defensa de los derechos humanos y del medio ambiente entregaron hoy un Amicus Curiae a los ministros de la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), con el que exponen elementos jurídicos sobre el derecho a la participación pública en asuntos ambientales, para apoyar el amparo interpuesto por los habitantes de Bacánuchi, Sonora para participar y decidir sobre la ampliación de una presa de jales de Grupo México.

El pasado 6 de agosto se cumplieron cuatro años del mayor desastre ecológico en la historia minera del país, cuando 40 millones de litros de sulfato de cobre acidulado, provenientes de la mina de Grupo México, terminaron en los ríos Bacánuchi y Sonora, y afectaron seriamente a más de 22 mil personas e indirectamente a más de 250 mil.

Comunidades afectadas por megaproyectos, encabezadas por los Comités de Cuenca Río Sonora (CCRS) y por el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT-Atenco) se reunieron hoy fuera de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para reclamar a los ministros su derecho a participar en temas medioambientales.

El acto público se dio en el marco del próximo fallo de la SCJN al amparo interpuesto por los habitantes de Bacánuchi, Sonora, referente al derecho que tienen las comunidades aledañas a los ríos Bacánuchi y Sonora de participar y por tanto decidir sobre la ampliación de una presa de jales de la minera Buenavista del Cobre, S.A. de C.V., construida por Grupo México.

La manifestación contó con la presencia de diversas organizaciones de la sociedad civil y pueblos en defensa de la tierra y el territorio. Foto: Twitter ProDESC

Las comunidades están expectantes, ya que se prevé que la Suprema Corte emita el fallo el próximo miércoles 22 de agosto. El fallo será trascendental, no sólo para los habitantes de Sonora, sino para todos aquellos que enfrentan las consecuencias negativas de los megaproyectos en México, como es el caso de las comunidades aledañas al Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

“El Máximo Tribunal se encuentra en un momento histórico acerca de un fallo que versa sobre el derecho a la participación pública medioambiental. Se trata de un asunto de gran trascendencia para la sociedad, por lo que presentamos a la Suprema Corte consideraciones legales sobre dicho derecho que es de sumo interés para la sociedad. La participación ciudadana en las políticas publicas es un derecho humano, vital para mantener sociedades democráticas con gobiernos abiertos a recibir opiniones aun cuando sean discordantes con su visión”, señaló María Colín, campañista legal de Greenpeace México, organización que apoya la iniciativa, junto con CEMDA, CIEDH, Litiga OLE, Oxfam México, ProDESC y Serapaz.  

Para Benjamin Cokelet, codirector ejecutivo de PODER, la Suprema Corte tiene una oportunidad histórica para “poder estar al día con las decisiones internacionales que favorecen la participación amplia y anticipada de las comunidades en temas medioambientales”.

El Amicus Curiae, como el presentado este lunes ante la SCJN, es un recurso que busca exponer opiniones y/o informaciones que podrían ser trascendentes en la resolución del juzgador.

 

 

Ni un solo empresario, mexicano o extranjero, ha pagado por la muerte de un minero en 200 años

Por Redacción/Sin embargo

Elvira Martínez, viuda de uno de los 63 mineros que nunca fueron rescatados de Pasta de Conchos, dijo que hoy, a 12 años de la tragedia, buscan evidenciar a las empresas extractivas que no invierten en las condiciones de seguridad de los trabajadores, pues aquel 19 de febrero de 2006 se abrió una ventana a lo que es la minería “fue el destape de todas las condiciones de los trabajadores de las mineras”.

Ciudad de México, 19 de febrero (SinEmbargo).- La actividad minera en México ha provocado la muerte de 3 mil personas desde que se iniciaron las actividades de extracción hace 200 años. De acuerdo con el informe “El carbón rojo de Coahuila: aquí acaba el silencio”, esta cifra es consecuencia de la complicidad que hay entre el Gobierno y los empresarios, que derivan en condiciones laborales que rayan en la esclavitud moderna.

El documento elaborado por los familiares de los 63 mineros muertos en la mina de Pasta de Conchos y por la organización Heinrich Böll, enfatiza en que en esos 200 años y por esas 3 mil vidas, ningún empresario ha recibido algún castigo.

Rodrigo Olvera, miembro de la Organización Familiares Pasta de Conchos, dijo en conferencia de prensa que esas 3 mil muertes se entienden por la protección del Estado y con la impunidad, ya que no solo fallan las inspecciones de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) sino también está la protección a las empresas y el abandono de la región carbonífera, que está en Coahuila.

Hay dos datos que permiten dimensionar las condiciones de los trabajadores de la mina de carbón: uno, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) tardó más de 20 años en dar protección a mineros; y dos, hasta la fecha, en la región o hay un hospital de especialidades que atienda la silicosis, que es la enfermedad propia de minero de carbón, que respira un polvo que se impregna en los pulmones hasta que ya no pueden respirar.

Sin embargo, eso termina por afectar a toda la comunidad, ya que las minas y la lavadora de carbón conviven con los hogares. Además de la silicosis, también hay padecimientos oculares y enfermedades en la piel.

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Instalan Antimonumento por los 65 mineros de Pasta de Conchos

Foto: Somos el medio

Por Redacción/Somos el medio

Organizaciones y familiares de los mineros exigen al gobierno de la CDMX respete la memoria

Ciudad de México, 18 febrero de 2018. – « ¡A UNA VOZ, RESCATE YA! » es el grito de miles de personas que se reunieron esta tarde para pedir justicia por los 65 mineros fallecidos en 2006 dentro de la mina Pasta de Conchos en Coahuila. Sus familiares y amigos se reunieron para exigir justicia y que no se repitan catástrofes como esta. 

En México más de tres mil trabajadores han muerto en minas de carbón, 65 fallecieron el 19, febrero de 2006 en Coahuila dentro de la mina Pasta de Conchos, propiedad del GRUPO MÉXICO. Los cuerpos de 63 de ellos siguen en el socavón pese al pedido de sus familiares. Ademas, la misma empresa tampoco ha devuelto los restos de Félix Scheevoigth, quién murió en 1973.

Para rendir un homenaje a todas estas víctimas como a sus familiares, que todavía no pueden estar de luto por causa de la negligencia de los poderes estatales, miles de personas acudieron a la marcha que inició en el Hemiciclo a Benito Juárez hasta llegar a las instalaciones de la La Bolsa Mexicana de Valores donde los manifestantes colocaron un Anti-monumento en memoria de los mineros fallecidos, « porque la vida vale más que todas las empresas, acciones y negocios » dice el folleto del evento.

El Obispo de Saltillo, Raúl Vera, fue el encargado de ofrecer una ceremonia religiosa  para homenajear a los mineros muertos, pero también a todos los desaparecidos, como los 43 de Ayotzinapa o las más recientes víctimas de Atenco.

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Promesas incumplidas y pozos envenenados: así viven los habitantes del contaminado Río Sonora

Por Redacción/Animal Político

Pese a que el gobierno estatal aseguró que ya no había contaminación en el río Sonora, tras el derrame de 40 mil metros cúbicos de sulfato de cobre mezclados con ácido sulfúrico y otros metales pesados, en 2014,—todo proveniente de la mina de Buenavista del Cobre de Grupo México en Cananea—, un juez determinó que en la zona al menos los pozos de agua de Sinoquipe y La Labor tienen altos niveles tóxicos, superiores a los permitidos para el consumo humano, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Estos acuíferos son utilizados para abastecer a siete municipios sonorenses —Arizpe, Banámichi, Huepac, San Felipe de Jesús, Aconchi, Baviácora y Ures—, que bordean el río que la empresa que encabeza Germán Larrea contaminó. Incluso, son utilizados para bebederos escolares sin ningún tratamiento de purificación previo, por eso, los Comités de Cuenca Río Sonora (CCRS), que agrupan a ciudadanos afectados por el derrame en la mina, demandaron a tres instituciones de salud —ISSSTESON, IMSS y Secretaría de Salud— por la falta de atención médica.

El 6 de agosto de 2014, el río Sonora y sus afluentes recibieron una mezcla de químicos de alto impacto en la salud, como el arsénico y el manganeso, por una negligencia empresarial, que fue calificada por autoridades federales como “el desastre ecológico más grande de México”.

“El desastre ecológico” no solo dejó daños ambientales y de salud: se tienen contabilizadas 381 personas afectadas, el 1.5 por ciento de la población de la ribera del río, y una serie de promesas incumplidas de la empresa y gobierno.

Las promesas del Gobierno de Sonora y Grupo México

“A los días del derrame nos dijeron que iba a construirse 36 plantas potabilizadoras para limpiar el agua de metales pesados, después nos dijeron que no, que serían 28, y en abril de 2017 la gobernadora (Claudia Pavlovich Arellano) anunció que sólo serán 9. Una que está en Bacanuchi, el pueblo más cercano a la mina ya está medio construida, pero ni nueve ni 36 ni nada”, dijo Mario Alberto Salcido Romo, integrante de los Comités Cuenca del Río Sonora.

“No tenemos ninguna certeza de que el agua esté limpia, al contrario, hoy tenemos una sentencia que reconoce que hay contaminación en la zona”, advirtió el líder comunitario.

En un informe del Grupo de Trabajo de la ONU sobre empresas y derechos humanos, que fue dado a conocer a finales de junio pasado, se detalló que la empresa justificó la ausencia de las plantas potabilizadoras argumentando que las autoridades municipales “no tenían capacidad” para operarlas, por lo que sería “irresponsable” su construcción.

Leer también: Un juez ordena vigilar e impedir que empresas sigan contaminando el Río Alto Atoyac

“A principio se habló de 19 enfermos, para 2015 ya eran 280, en 2016 nos dijeron que el número había subido a 361. El último dato que tenemos es que son 381, pero creemos que son muchos más”, detalló Francisco Ramón Mirada, integrante de los comités denunciantes.

Pero, según advierte un reporte realizado por la organización Proyect Poder “los metales pesados son bioacumulables, por lo que las afectaciones a la salud por consumirlos mediante el agua pueden tardar meses, o años, en aparecer. A partir del derrame, las enfermedades del estómago y de la piel se han vuelto frecuentes entre los habitantes de la región.”

Los ciudadanos no confían en la cifra oficial, que dice que solo 22 mil habitantes habitantes de la ribera del río Sonora están afectados directamente por el derrame. El CCRS estima que la cifra solo es representativa de los 250 mil pobladores de los siete municipios que bordean el río, y que “fueron afectados indirectamente”.

Los integrantes del comité también señalaron que la atención que reciben a través de la Unidad de Vigilancia Epidemiológica y Ambiental se ofrece en una casa adaptada, porque la clínica que se iba a construir como parte de los compromisos que asumió Grupo México está inconclusa.

El reporte de Proyect Poder también advirtió que “contar con un espacio para la vigilancia epidemiológica en la región hasta el año 2029, era una de las medidas de reparación a las que se comprometieron tanto la empresa como las autoridades”.

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