Integrantes del M18 condenan el asesinato del líder social Ranferi Hernández

Foto: Erik Salinas/Cencos

Por Marcela Méndez

Integrantes del movimiento nacional M18 condenaron esta mañana el asesinato de Ranferi Hernández Acevedo, exdirigente del PRD y líder social que fue encontrado muerto en la carretera Chilapa-Ahuacotzingo, en Guerrero, la madrugada del 15 de octubre.

Su cuerpo fue encontrado “prácticamente calcinado” en un vehículo, detallaron, junto con el de su esposa, su suegra y su chofer. Los miembros del M18 exigieron el esclarecimiento del multihomicidio y pidieron la intervención de la Procuraduría General de la República (PGR). También aseguraron que no se trata de un evento aislado en el estado de Guerrero, ya que en lo que va del año varios dirigentes políticos han sido desaparecidos o asesinados. “En general, la situación a nivel nacional es preocupante”, externaron.

El M18 califica este evento como “un crimen de Estado”, debido a que el gobierno de la entidad no ha resuelto estos eventos ni ha garantizado seguridad para activistas y líderes sociales. “A la fecha no se ha logrado esclarecer ninguno de los asesinatos de líderes políticos en Guerrero; seguramente en este asesinato tampoco va a haber una actividad de parte del fiscal de Guerrero, por eso los compañeros han solicitado que el asunto sea atraído por la PGR y que garantice la seguridad de todos los luchadores sociales que están en el estado trabajando en pos de la transformación del estado y del país”, explicaron.

A decir de los integrantes del M18, Ranferi no contaba con ningún tipo de protección federal y, como mucha gente en Guerrero, avisaba de sus movimientos, por lo que su familia, al no localizarlo, comenzó su búsqueda de forma inmediata.

“Lo que es extraño es que en esta región hay varios retenes de la policía federal, del ejército… es conocida la situación de violencia que se vive en los municipios de Chilapa, Tixtla, Ahuacotzingo… en todo el camino desde Chilpancingo hasta Tlapa; no es algo que no conozca el gobierno”, dijeron.

Los integrantes del M18 que ofrecieron la conferencia de prensa describieron a Hernández Acevedo como un dirigente histórico de los campesinos guerrerenses que era precandidato a diputado y a quien no se le conocía más que “su empeño por transformar las condiciones de vida de los campesinos en Guerrero”. Recordaron también que el líder social había luchado por el esclarecimiento de la masacre de Aguas Blancas, que tuvo lugar en junio de 1995, razón por la cual tuvo que salir exiliado del país y hasta que logró regresar entre el año 2000 y 2001.

Su vida, afirmaron, es un ejemplo en este tipo de luchas.

De acuerdo con el M18 este asesinato tiene un trasfondo de carácter político con miras al proceso electoral de 2018. Sin embargo, dijeron que no se dejarán amedrentar ante esta situación de persecución, encarcelamiento, asesinato y desaparición de luchadores sociales.

Expresaron que el movimiento nacional M18 mira rumbo al 2018 en apoyo a la candidatura de Andrés Manuel López Obrador, lo que “ha generado mucho ruido en el gobierno”. Para los miembros del movimiento, el asesinato de Hernández Acevedo también genera indignación porque quieren la transformación de la vida pública por la vía pacífica.

También se pronunciaron durante la conferencia de prensa contra la represión a los estudiantes de la Escuela Normal Rural “Vasco de Quiroga”, en Tiripetío, Michoacán. “Pedimos al gobernador Silvano Aureoles que deje de generar violencia en el estado y que se dedique a gobernar”, exigieron.

Finalmente anunciaron que ante el asesinato de líder político seguramente habrá movilizaciones para exigir que se aplique la ley y se finquen las responsabilidades correspondientes.

En el M18 particpan organizaciones sociales, sindicales, urbanas, campesinas e indígenas.

En la Normal de Tiripetío, jóvenes pobres y sin alternativas viven al borde y bajo acoso del Gobierno

Por Valeria León, de Cencos, especial para Sin Embargo

Michoacán/Ciudad de México, 15 de octubre (SinEmbargo).– La primera Escuela Normal Rural en la historia de América Latina se encuentra en el pueblo de Tiripetío, al sur de Morelia. Esta es una de las 16 escuelas normales rurales que aún existen en el país y actualmente alberga a 560 estudiantes, quienes se preparan cada año para ser maestros.

Foto: Viridiana Ramírez/Cencos

Aunque la historia de esta escuela ha sido combativa, en los últimos años los enfrentamientos con la fuerza pública se han intensificado. Los estudiantes reclaman la ampliación de la matrícula de 114 a 140 estudiantes, piden el pago completo de sus becas, pase directo, la liberación de plazas para los egresados y se les contrate antes de concluir sus estudios.

Como medida de presión a las autoridades, los normalistas bloquean a menudo la principal vía férrea de la comunidad, que conecta el puerto de Lázaro Cárdenas con la ciudad de Morelia; lo que ha culminado en enfrentamientos violentos con la policía.

Así sucedió el pasado 21 de junio, cuando el normalista de 22 años, Gael Solorio recibió un balazo cerca de la boca en un enfrentamiento con agentes del Grupo de Operaciones Especiales de la Secretaría de Seguridad Pública de Michoacán y estuvo semanas en terapia intensiva.

De inicio las autoridades declararon que los policías no llevaban armas de fuego, únicamente con balas de goma pero tras varios videos que mostraban lo contrario, el secretario de Seguridad Pública de Michoacán, Juan Bernardo Corona, explicó que los estudiantes habían acordado liberar las vías del tren sin embargo, minutos después incendiaron una camioneta de Telmex por lo que las fuerzas del orden tuvieron que intervenir.

Otro enfrentamiento se suscitó el pasado 14 de octubre, en el que 74 normalistas fueron detenidos y otros más golpeados en el intento por liberar a uno de sus compañeros quien fue trasladado a la cárcel preventiva de Morelia, acusado de secuestrar camiones en Tiripetío.

Foto: Viridiana Ramírez/CEnxos

Este año, la Escuela Normal Rural Vasco de Quiroga cumplió 95 años y los estudiantes están preocupados porque el gobierno quiera cerrarla.

“Esta escuela es un arma muy poderosa para el gobierno y prácticamente quiere quitarnos todo, ¿y nosotros qué hacemos?, pues defendernos”, expresó el estudiante de primer año, Jorge Luis Contreras.

En total, hay 7 mil estudiantes en las normales rurales del país. Son hijos de campesinos que ven a la Normal Rural como la única oportunidad frente a sus carencias. Las becas diarias de los normalistas oscilan entre los 45 y 70 pesos, de acuerdo con la Federación de Estudiantes Campesinos de México.

Raúl Castillo, quien es egresado de esta escuela y ahora es el director de la Normal Rural, asegura que las actividades que los normalistas ejecutan como medidas de presión son independientes de la escuela.

“Cuando no les llega su beca completa ellos se organizan”, afirmó el director en entrevista.

Desde el 2003 se han restringido las becas a los estudiantes y se han cerrado escuelas, como la normal Luis Villarreal en la comunidad de El Mexe en Hidalgo, que llevaba 82 años abierta y en donde se formaron personajes como Lucio Cabañas.

El cese de escuelas normales y la reducción de la matrícula, ha orillado a estudiantes a secuestrar autobuses con comida como reclamo.

A unas cuadras de la Escuela Normal Rural en Tiripetío se encuentra la autopista Siglo XXI en el tramo Morelia-Pátzcuaro. Este cruce es esencial para las camionetas repartidoras de empresas como Sello Rojo, Leche Araceli y Bonafont.

En este punto, los normalistas piden dinero a los vehículos como apoyo (actividad conocida como “boteo”). Sin embargo, si son camionetas con comida la situación es distinta: despojan a los choferes de sus vehículos, los vacían en el interior de la escuela y regresan los camiones. Los estudiantes aseguran que únicamente se llevan alimento y bebidas y los utilizan para la manutención de los normalistas.

Las instalaciones de la Normal Vasco de Quiroga incluyen cuatro hectáreas dedicadas a la siembra de maíz y crianza de animales como borregos, puercos, peces tipo tilapia, conejos, codorniz y gallinas.

“Ya después de que vas a clases en la mañana y en la tarde haces tu tarea, bajas acá y ya te sientes en tu casa, haciendo lo que hacías y te identificas”, relata Irvin Farfán, estudiante de tercer año.

Seis normalistas son los encargados de atender los módulos donde crían animales, que sirven de autoconsumo. Los alimentos se sirven tres veces al día en el comedor que tiene una capacidad de 300 personas.

“Muchos de aquí venimos buscando la ayuda. Yo soy de bajos recursos, mi familia no tiene suficiente dinero para cubrir una carrera o algo que se pueda pagar y como acá en esta escuela nos ofrece comida, dormitorio y baño, namás en lo que uno gasta es en los puros pasajes”, concluye Gerardo Contreras, normalista de nuevo ingreso.

Como Gerardo, muchos ven la Normal como su única opción de estudio. Así lo constatan las placas conmemorativas de pasadas generaciones que recuerdan los sueños cumplidos en esta escuela, que hoy tambalea en la víspera de su centenario.

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Foto: Viridiana Ramírez/Cencos