Posicionamiento del MNDM por el Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada

Imagen: MNDM

 

Movimiento por Nuestros Desaparecidos México

  • Recordamos a las autoridades de los tres niveles de gobierno que tienen un mandato popular al cual aún le queda cerca de un año de trabajo, por lo que no deben abdicar de sus responsabilidades sino fortalecer los canales de diálogo y participación efectiva y sustantiva de las familias y la sociedad. 
  • Los intentos oficiales por minimizar la crisis de desaparición de personas confirman la distancia en la relación del gobierno con las familias de personas desaparecidas y sus colectivos.
  • Este distanciamiento oficial resulta particularmente grave en el contexto de una profundización de los riesgos para la seguridad e integridad de las personas buscadoras y la permanencia del problema de la desaparición.  

La agenda pública en torno a la innegablemente grave realidad que habitamos, en donde la desaparición es un problema generalizado y cotidiano, llega la conmemoración de este Día Internacional con una injusta incertidumbre ante los intentos oficiales por minimizar la crisis de la desaparición. 

La relación de este gobierno con las víctimas se fue volviendo paulatinamente distante, como lo hemos constatado desde el Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México (MNDM) y  muchas otras plataformas de víctimas, todas hermanas del mismo dolor. Hemos vivido la reducción de espacios de participación sustantiva y el enfriamiento del diálogo, lo cual obstaculiza la participación de las familias y colectivos en las estrategias institucionales.

Promesas pendientes de cumplirse e incluso ejercicios revictimizantes como el mal llamado “censo” que de manera insensible parece mandar el mensaje de que quienes buscamos personas desaparecidas en México exageramos o mentimos. Este distanciamiento oficial resulta además particularmente grave en el contexto de una profundización de los riesgos para la seguridad e integridad de las víctimas y una persistencia de las desapariciones que es abrumadora.

Por lo cual desde el MNDM, aprovechamos esta conmemoración para expresar unbalance ante la actual administración federal. Si bien reconocemos algunos avances formales en la implementación de las distintas instancias derivadas de la Ley General de Desaparición, hemos sido testigos de cómo su construcción y continuidad no han privilegiado una relación cercana con las víctimas, sino la legitimación de las estrategias impulsadas desde el Estado. 

Los 86 colectivos de familias de personas desaparecidas, de México y Centroamérica, que conformamos al Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México también hacemos nuestra la lucha y las exigencias de los colectivos de Centroamérica para la creación de  leyes en sus países.Las mariposas que son el emblema de nuestra campaña de este año nos hermanan en la búsqueda sin fronteras. 

En este Día Internacional de las víctimas de desaparición forzada, nuestro posicionamiento es, como siempre, una exigencia por la pronta localización  de nuestras personas desaparecidas. De manera particular queremos llamar la atención de las autoridades de los tres niveles de gobierno para recordarles que tienen un mandato popular al cual aún le queda cerca de un año de trabajo, por lo que les hacemos un llamado a cumplir con sus responsabilidades para con las víctimas de las desapariciones  en este país. 

Con lo nombrado anteriormente y ante la información del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas que refleja 111,049 personas desaparecidas en México y con una crisis institucional que se agudiza con la ausencia de la titular de la Comisión Nacional de Búsqueda.

 

Ver posicionamiento completo del Movimiento por Nuestros Desaparecidos México por el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas

Ver conferencia de prensa del MNDM

Familiares reclaman indolencia de Peña ante desapariciones; piden justicia.

Paola Ramos / Cencos

En el día internacional de víctimas de desapariciones forzadas, familiares recordaron al Presidente Enrique Peña Nieto, que su administración fue indolente ante los casos. Foto: Emiliano Pensamiento / Cencos

Antes del mediodía de este 30 de agosto, cuando el sol casi llegaba a su punto, siluetas de cartón de personas sin rostro fueron colocadas en el Monumento a Cuauhtémoc, en la capital del país. Padres, hermanos, hijos y amigos las llevaron ahí en representación de quienes aman: personas que un día salieron de casa y no volvieron más. Desaparecieron.

Es el Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada.

La conmemoración ha reunido a decenas de familiares y organizaciones sociales para recordar a la administración peñista, ya cerca de su fin, que ellos continúan vigilantes, exigentes, heridos; pues todos, algunos más tiempo que otros, han buscado incesantemente saber algo de sus seres queridos. Hay quienes han enterrado sus uñas en la tierra para encontrar, de menos, una pista o un hueso que les lleve a quien quieren.

“Vivo o muerto lo queremos”, decía uno de los muchos letreros elaborados por los familiares, que pendía de una de las siluetas color negro. 

Al mes de abril de este 2018, el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED) reportó 37 mil 435 personas no localizadas, de las cuales no existe claridad sobre cuántas corresponden a personas no localizadas, cuántas a extraviadas, a desaparecidas o a víctimas de desaparición forzada. 

Pero para los familiares que se reunieron este agosto bajo un ardiente sol no hay distinción: el común es la ausencia, la espera, la incertidumbre sobre el destino de los suyos y la respuesta deficiente -si es que se las dio- de un Estado que no les ha garantizado su presentación con vida. Por eso se pronuncian una vez más.

“Este día es, por una parte, un momento para recordar solemnemente y solidarizarnos con quienes han sido víctimas de esta práctica ignominiosa, contraria a la dignidad humana y que implica la negación absoluta de todos los Derechos Humanos; pero también es una fecha que confronta y que cuestiona”, dijo ante los asistentes Ismael Eslava, primer visitador de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

“Confronta, porque el tiempo sigue pasando y todavía no se han generado las condiciones adecuadas para dar la debida atención a esta problemática, lo cual refleja, en los hechos, falta de interés y voluntad de diversas autoridades de los distintos órdenes de gobierno para atender los legítimos reclamos de las víctimas y de la sociedad para que la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición lleguen a todos los casos”.

La voz de Eslava reflejaba indignación. Terminado su mensaje, Yolanda Morán, integrante del Movimiento por Nuestros Desaparecidos y quien desde hace una década busca a Dan Jeremeel, su hijo, realizó el pase de lista de hombres, jóvenes y mujeres de quienes aún no se sabe nada. 

“Daniela Mabel Sánchez Curiel”, gritaba al micrófono Yolanda. “¡Presente!”, respondían todos. “Benjamín Ulises Medina Orozco… Ángel Gabriel Tobón… Abril Selene Calvillo Rodríguez… Juan Serafín Hernández… Cristóbal Jiménez Granados… Lizbeth Hernández Cervantes… Gonzalo Garduño Núñez…”

Al micrófono, Ismael Eslava, primer visitador de la CNDH. Foto: Paola Ramos / Cencos

La lista es interminable y hiere a familias en todos los rincones del país. Las más, en Tamaulipas, con 6 mil 131 víctimas, seguidas de las originarias del Estado de México, con 3 mil 918 casos; Jalisco, con 3 mil 362 casos; Sinaloa, con 3 mil 27 casos y Nuevo León, con 2 mil 895. 

Estos se encuentran entre los 36 mil 265 casos del fuero común, es decir, responsabilidad de instancias de justicia estatales. En lo que respecta al fuero federal, cuya investigación se realiza desde la Procuraduría General de la República (PGR) se trata de mil 170 casos.

En repetidas ocasiones familiares han insistido con que sus desaparecidos no son cifras. Son personas con rostros, sueños, futuro y familias. Este jueves lo hacen una vez más de forma simultánea en al menos una decena de entidades del país, con eventos como el que se realiza sobre el emblemático Paseo de la Reforma.

“Hemos encontrado miles y miles de restos, que para nosotros son tesoros que estamos sacando de debajo de la tierra (….) Pero tenemos que obligar al gobierno a que le dé identidad a esos restos que estamos sacando”, dijo durante su intervención María Herrera Magdaleno, mamá de cuatro desaparecidos y fundadora de Familiares en Búsqueda María Herrera A.C.

“Se necesita la buena voluntad, se necesita poner todo el corazón y todas las estrategias que ellos tengan a su alcance (…) no es justo que más bien la gente de la sociedad esté haciendo este trabajo”, reprochó.

El sol no cesaba. Las siluetas negras se duplicaban al hacer sombra.

Uno tras otro se pronunciabna por los suyos y en cada voz había rabia, por un Estado indolente; fuerza, por una búsqueda incesante; esperanza, por un ser al que esperan;  y dolor, que nunca se irá hasta dar con su paradero.

“El mismo dolor saca el coraje, entonces eso es lo que nos tiene aquí (…) la única forma de sentirse menos mal por no tener una parte de su vida es justamente el salir a expresar ese dolor, esa indignación y convertirlo en lucha”, sostuvo Grace Fernández, de Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en México, hija de Yolanda Morán y hermana de Dan Jeremeel.

“Se les olvida que buscamos a personas que tienen familias que los aman y eso es los que nos mantiene con la esperanza de encontrarlos un día… con vida… pero si Dios decide que sea otra cosa lo importante es encontrarlos, castigar a los responsables y evitar que esto siga sucediendo”.

Se fueron ellos y se quedó el sol. El mismo que hoy tal vez abraza a sus desaparecidos, dondequiera que estén. 

Foto: Paola Ramos / Cencos