Respuesta comunitaria a la pandemia, la gentrificación y al racismo en la Ciudad de México

Gloria Muñoz Ramírez/Desinformémonos

Foto tomada de Desinformémonos

Ciudad de México | Desinformémonos.  Hace más de 30 años llegaron cientos de ñäñho, también conocidos como otomíes, a la Ciudad de México. Desde entonces luchan por su reconocimiento como residentes de esta ciudad, luchan también por su derecho al trabajo, a la salud, la educación y una vivienda digna. El temblor del 2017 los sacó a la calle, y ahí los agarró la pandemia Covid-19, por lo que ahora no sólo enfrentan los desafíos cotidianos de vivir en un campamento en la calle (frente a lo que fue su vivienda), sino también la falta de recursos por no poder salir a vender las artesanías que son la base de su sustento.

Las familias otomíes viven en comunidad y en comunidad resuelven sus problemáticas. A partir de las medidas sanitarias que les impiden salir a las calles, optaron por darle vida al trueque, costumbre indígena en la que se intercambian productos sin dinero de por medio, y anunciaron que cambiarían despensas por muñecas Lele, hechas por ellas con telas y listones multicolores. También venden café, miel, bolsas, monederos y otras artesanías que elaboran en colectivo.

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8 de cada 10 trabajadores ha renunciado a un trabajo por acoso laboral

Redacción / El Economista

De acuerdo con una encuesta realizada en agosto del 2018 por Online Career Center (OCCMundial) a 800 trabajadores, 8 de cada 10 empleados ha renunciado a un trabajo por acoso laboral o, como se le denomina, mobbing, y 53% asegura que en su trabajo no existen medidas para erradicar este tipo de violencia.

La Organización Internacional del Trabajo define el acoso laboral como la acción verbal o psicológica de índole sistemática, repetida o persistente por la que, en el lugar de trabajo o en conexión con el trabajo, una persona o un grupo de personas hiere a una víctima, la humilla, ofende o amedrenta.

OCCMundial reconoció las acciones más comunes del mobbing: exageración de fallas y errores, minimizar esfuerzos, logros o aciertos, ignorar y no integrar a trabajadores en actividad, sobrecarga de trabajo y amenazas verbales o escritas.

Por otra parte, un estudio del año pasado realizado por la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señaló que el acoso laboral ocurre por igual entre hombres y mujeres, aunque en las mujeres es más común el de tipo sexual, y en los varones es más usual la violencia física.

Entrevistada por El Economista, la presidenta de la asociación civil Casa Gaviota, María Dolores Blancas, enfatizó la necesidad de identificar a los actores que participan en este fenómeno: el generador, la víctima, los cómplices y el observador.

“Es muy importante la participación activa del observador, para que pueda acercarse a la víctima y atestiguar en una denuncia de hostigamiento. Ahí ya hay un refuerzo de la no omisión. Además es una pieza clave para que la víctima no llegue a caer en un estado de depresión y también tiene una responsabilidad”, comentó.

De acuerdo con el estudio de la UNAM, 60% de los trabajadores aceptó haber sido testigo de un acto de acoso laboral en algún momento de su vida.

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Desempleo en diciembre, el peor en 20 años: IMSS

Redacción / Milenio

Foto: Facebook Secretaría del Trabajo y Previsión Social

En diciembre de 2018 se perdieron 378 mil 561 empleos en el país, la peor caída en más de 20 años, informó el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

“Como todos los cierres de año, debido a factores estacionales, se registra una caída en el nivel de empleo. En diciembre de 2018 fue de 378 mil 561 empleos, equivalente a una tasa mensual de menos 1.9%. Esta disminución es similar a lo reportado en los diciembres desde que se tiene registro, con una tasa promedio de menos 1.8%”.

Se estimaba que el año cerraría, de acuerdo con las tendencias, con 20 millones 475 mil 926 empleos, pero cerró con 20 millones 79 mil 365 plazas.

Para José Ramón Barreiro Iglesias, director de la Facultad de Negocios de la Universidad La Salle, el “desplome del empleo” registrado en el IMSS puede agudizarse en los siguientes meses, si no se da una corresponsabilidad entre el sector empresarial para afiliar al trabajador y del gobierno para acabar con la incertidumbre, atraer de nuevo a los inversionistas y luchar contra la informalidad.

El especialista aclaró que en cada cambio de sexenio existe cierta “precaución” de los empresarios y optan por reducir su planta laboral, que en esta ocasión osciló en alrededor de 17 por ciento, pasando de más 900 mil plazas proyectadas a 660 mil 910 empleos reales. Aunque aclaró que “nada tiene que ver con la llegada al poder de Andrés Manuel López Obrador”.

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