Entre la desinformación y la polarización

Ana Cristina Ruelas/Sin Embargo

“En resumen, la sostenibilidad del trabajo de la mayoría de las organizaciones de la sociedad civil en México depende de fuentes de financiamiento extranjeras”.

Imagen: Instagram @cencosorg

Desde hace varios años el movimiento de organizaciones de la sociedad en defensa de los derechos humanos ha adquirido fuerza y relevancia en nuestro país.  El desamparo en el que nos dejaron las autoridades estatales para la garantía de derechos civiles y políticos, pero también económicos, sociales y culturales hizo que grupos organizados fueran avanzando pasito a pasito en su reconocimiento y exigencia.

Históricamente a nivel regional y también en México, las organizaciones de base que muchas veces trabajaron en conjunto con los distintas iglesias, respondieron ante la falta de respuesta del Estado y fueron referentes en distintos movimientos sociales que miraban para el desarrollo de los pueblos. Con el tiempo fueron surgiendo otras organizaciones, apartadas de los religiosos y políticos.

El movimiento organizado de derechos humanos se convirtió en muchos casos en un acompañante de las más grandes luchas por la justicia y la verdad, por la dignidad y la libertad, pero también por la defensa de la tierra y el territorio de las comunidades sujetas a la explotación, a la corrupción y la impunidad que deriva de los grandes proyectos estatales que sólo brindan beneficios para los de arriba, y terminan rompiendo los tejidos y lazos comunitarios de los de abajo.

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PBI México: Informe 2017

Brigadas Internacionales de Paz (PBI, por sus siglas en inglés) Proyecto México presenta su informe anual 2017, en el que detalla la situación de las personas defensoras de derechos humanos en México y cómo ésta se ha agravado, en particular para quienes defienden la tierra y el territorio, ya que siguen enfrentando hostigamiento, amenazas, ataques y asesinatos por su labor.

 

Denuncian que proyectos mineros traen violencia, despojos y desplazamientos forzados

Foto: Desinformémonos

Por Redacción/Desinformémonos

Ciudad de México | Desinformémonos. Más de 60 comunidades indígenas de Oaxaca rechazaron la imposición de cualquier proyecto minero en sus territorios por ser una amenaza a la naturaleza y su forma de vida, además de que ofrecen “pocos empleos” que cuentan con “pésimas condiciones laborales” y provocan el despojo y la destrucción de los bienes comunales, durante el Segundo Encuentro Estatal de Pueblos, Comunidades y Organizaciones, “Aquí decimos Si a la Vida, No a la Minería”, organizado en Magdalena Teitipac, Oaxaca.

Explicaron que la imposición de proyectos extractivos trae como consecuencia “el desplazamiento forzado de miles de pobladores, quienes pierden para siempre su vida sana, su conexión con la tierra, la naturaleza y sus procesos identitarios y culturales”.

Recordaron que quienes se oponen a las empresas y proyectos gubernamentales son víctimas de hostigamiento, persecución e incluso asesinato, así como de “estrategias de violencia que las empresas y el gobierno –que- han utilizado para generar un clima de terror y miedo para mermar la lucha de las comunidades”, así como para controlar los yacimientos mineros “a través del crimen organizado”.

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