Crean #HazmeValer, para exigir liberación de presos inocentes en Edomex

Paola Ramos / Cencos

Foto: Emiliano Pensamiento / Cencos

Familiares de presos víctimas de fabricación de delitos en el Estado de México anunciaron la conformación de la coordinación  #HazmeValer, que busca exponer a los gobiernos estatal y federal el caso de diversas personas encarceladas sin haber cometido delitos.

Acompañados por César y Óscar Hernández Neri, miembros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), familiares de ocho presos pidieron a las instancias de procuración de justicia una revisión exhaustiva de los casos en los que, aseguraron, se encarceló a sus familiares sin que se comprobara su culpabilidad en los delitos imputados. 

“La coordinación empezará a exigir a las instancias correspondiente que sean aplicada de manera correcta las leyes, sean revisados a cabalidad los procesos jurídicos y de proceso de nuestros familiares detenidos, que sean respetados los derechos humanos y sean liberados quienes fueran víctimas de construcción de delitos”, expusieron en conferencia de prensa.

Óscar Hernández, ex preso político, aseguró que la fabricación de delitos, con todas las violaciones de derechos humanos que implica, es un método recurrente de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México para favorecer intereses políticos, económicos y de imagen pública de funcionarios; con lo que no sólo dañan a quienes apresan injustamente, sino a sus familias y al tejido social.

“Es importante hacer notar a la sociedad que el sistema de procuración e impartición de justicia se está lavando las manos con inocentes. Su incapacidad, su baja facultad para encontrar a los verdaderos responsables de los delitos los obligan a inventarlos y ‘agarrar’ a quien está a la mano. El método que utiliza la Fiscalía y los juzgados es fabricar el delito y no respetar el derecho a la presunción de inocencia. Hacemos votos por respetar el debido proceso”, señaló el profesor. 

#HazmeValer comienza con la denuncia de ocho casos concretos para los que exige a los gobiernos una revisión y reparación de daños. Los presos que, aseguran, son inocentes y se han mantenido encarcelados por varios años son Jacobo López, Raúl Palacios, Héctor Lemus, Ernesto Moranchel, Gerardo de Jesús Narváez, Gerardo de Jesús Cortez, Emmanuel Tarritos y Ángel Cornejo Velázquez. 

Elementos de Semar y PF torturaron a una mujer frente a sus hijos; también fue violada: CNDH

Redacción/Proceso

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Hombres vestidos de civil y con el rostro cubierto, se introdujeron en la casa de una mujer cuando dormía en compañía de su familia. Cuando salió de su habitación para ver lo que ocurría, uno de los sujetos le apuntó con un arma en la cabeza, la amenazó y golpeó en el rostro frente a sus hijos.

Foto: tomada de Proceso

Según el relato de la víctima, quien presentó una queja ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), los sujetos embozados la llevaron a la sala de su domicilio, le colocaron una toalla sanitaria y una venda en los ojos y le ataron las manos por la espalda mientras causaban destrozos.

Su hija se acercó llorando y preguntó qué le hacían, pero un sujeto le ordenó que se metiera en una de las habitaciones.

La mujer relató que fue subida a un vehículo y llevada a un lugar desconocido, donde la golpearon e interrogaron sobre su presunta participación en diversos ilícitos. Después, uno de los sujetos abusó sexualmente de ella y la amenazó con hacerle daño a su familia si denunciaba el hecho.

Por último, relató que le iniciaron una averiguación previa por su probable participación en los delitos de portación de arma de fuego y posesión de cartuchos del Ejército, Armada y Fuerza Aérea nacionales y otra más por la probable comisión del delito contra la salud en su modalidad de narcomenudeo.

Ambas indagatorias fueron consignadas ante un Juez que inició la causa penal correspondiente en la que se dictó sentencia absolutoria a favor de la mujer, quien interpuso una queja ante la CNDH.

Ver nota completa

Culpable bajo tortura

Por Eduardo Espinosa
@espinosamx

Esta nota se publicó originalmente en The Mexican Times el 29 de septiembre de 2016.

En México, la tortura a los presos es recurrente. A pesar de que nuestra constitución prohíbe la tortura y otros tratos crueles e inhumanos, y las confesiones obtenidas bajo estas prácticas no pueden considerarse válidas, esto ocurre seguido.

Según una encuesta del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), 57,2% de los detenidos en centros federales dijo haber sido golpeado durante la detención, y 34,6% declaró haber sido forzado a firmar o modificar una confesión.

Es decir, en muchas ocasiones, los derechos que tenemos los mexicanos en caso de ser acusados por un delito, son letra muerta y violan el respeto al debido proceso. Y ¿qué es eso? En apretada síntesis, la aplicación de las leyes dentro de un marco de respeto mínimo a la dignidad humana.

En diciembre de 2014 el Relator Especial sobre la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes de Naciones Unidas, Juan E. Méndez, presentó un informe sobre la situación que vive México en este rubro, y dentro de sus conclusiones dijo:

La tortura y los malos tratos durante los momentos que siguen a la detención y antes de la puesta a disposición de la justicia son generalizados en México y ocurren en un contexto de impunidad. Generalmente la finalidad es castigar o extraer confesiones o información. Hay evidencia de la participación activa de las fuerzas policiales y ministeriales de casi todas las jurisdicciones y de las fuerzas armadas, pero también de tolerancia, indiferencia o complicidad por parte de algunos médicos, defensores públicos, fiscales y jueces.

Ahí tenemos el caso de Héctor Casique Fernández en Quintana Roo. Su historia comenzó cuando el 16 de marzo de 2013 fue detenido por el delito de ultrajes a la autoridad al salir de un bar.

De acuerdo con su testimonio, el joven de 28 años fue presentado al Ministerio Público (MP) y sometido a 30 horas de tortura, donde le quemaron los testículos, lo violaron, le rompieron las costillas, le deformaron los dedos del pie y a consecuencia de los golpes perdió un ojo y un oído. Todo con la finalidad de que se confesara autor intelectual del homicidio de siete personas.

Como mencionaba antes, esta práctica ilegal es común en nuestro país, primero te detienen por un delito y al momento de hacer la presentación ante MP te imputan otro totalmente distinto; violan tus derechos humanos cuando hacen valer una confesión obtenida bajo tortura y por si fuera poco, te presentan ante los medios de comunicación como culpable.

Durante el proceso penal la Comisión Nacional de Derechos Humanos le practicó a Casique el Protocolo de Estambul (es un conjunto de pruebas que buscan conocer si una personas sufrió tortura u otros tratos crueles e inhumanos), al cual salió positivo, sin que esto significara que alcanzaría la libertad, incluso la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas lo reconoció como víctima del Estado.

De acuerdo con la defensa de Héctor Casique después de que se le dictara auto de formal libertad por falta de elementos para procesar, otro Juez le giró orden de aprensión por el mismo delito, a lo que la Procuraduría del Estado argumentó nuevas imputaciones de otros supuestos testigos. Parece ser que a las autoridades se les olvido que nadie puede ser juzgados dos veces por el mismo delito.

Después de tres años y seis meses de prisión en medio de un proceso plagado de irregularidades y desatenciones al interior del penal, Héctor Casique Fernández quedó libre por falta de elementos para procesar, sí otra vez, y sí en su segundo juicio por el mismo delito. A diferencia de muchos otros casos Héctor identifica a sus agresores como antiguos compañeros de la Policía Judicial, a quienes había entrenado en artes de defensa personal, por lo cual la familia ha manifestado que dará seguimiento a las denuncia contra los servidores públicos que cometieron los actos de tortura.

Juan E. Méndez señaló que la tortura “Se ha convertido en el método eficiente, supuestamente eficiente de resolver delitos, de producir resultados contra la inseguridad y contra el crimen” y por la gravedad de situación recomendó al Estado Mexicano “Reconocer públicamente la dimensión de la impunidad respecto a las torturas y malos tratos y enviar enérgicos mensajes públicos a todos los funcionarios de seguridad y justicia federal y estatal de que toda tortura y maltrato será seriamente investigado y castigado, conforme a la normativa internacional, constitucional y penal”.

A lo que José Antonio Meade, Secretario de Relaciones Exteriores en ese momento dijo “Esta valoración no corresponde a la realidad”, dejando muy claro que no reconocen el problema y por tanto no buscan solucionar desde este frente la grave crisis de derechos humanos que vive nuestro país.

Ver nota original