Las desventajas, el despojo y la discriminación por ser indígena o tener piel oscura en México

En México hay múltiples ejemplos de despojo, segregación y desprecio hacia personas indígenas, afrodescendientes, o con tono oscuro de piel.

Claudia Ramos/ Animal Político 

“Quería que trabajemos las 24 horas y tener sueldo normal, cuando antes trabajábamos 24 horas, pero de 5 de la tarde a 8 de mañana nos pagaban 40 pesos la hora. Pero él de plano nos quitó los incentivos, las prestaciones. O sea, nos quitó de plano todo, y quería que trabajemos las 24 horas del día. Y le dijimos que no, que no se puede, que ya nos acostumbramos (a lo anterior). Ustedes nos acostumbraron, no nosotros”.

“(El doctor nos dijo) “No los vamos a liquidar”. (Y respondimos) “si no nos liquida aquí, nos va a liquidar en otro lugar”, (a lo que respondió) “¿Crees que me vas a amenazar, si ustedes son de pueblo? Pinches pueblerinos estos. De su pueblo nunca van a salir”.

De acuerdo con el estudio “Por mi raza hablará la desigualdad. El impacto de las características étnico-raciales en la desigualdad de oportunidades en México“,presentado este martes 6 de junio, cuando se hace referencia a una historia de racismo y discriminación se podría pensar que se trata de injusticias que ocurrieron en el pasado y que ya se superaron.

La realidad es que la discriminación del pasado tiene efectos persistentes en la actualidad, resalta el estudio elaborado por los investigadores de El Colegio de México Patricio Solís, Virginia Lorenzo Holm y Braulio Güémez, en una colaboración con Oxfam México.

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¿Cuándo te diste cuenta de qué tono eres? Los privilegios y la discriminación ligados al color de piel

¿Cuál es la relación entre la exclusión de los pueblos indígenas y las comunidades afrodescendientes y los altos niveles de desigualdad? De acuerdo con un estudio elaborado por El Colegio de México y Oxfam, la discriminación y los privilegios en México siguen ligados al color de piel.

Foto: Fernando Gutiérrez

Claudia Ramos/ Animal Político 

“Una vez iba en el metro, hace como dos meses, y haz de cuenta que volteo y me les quedo viendo. Eran tres chirigüillas, pero me les quedo viendo el comportamiento. No con morbo, no con nada (…) pero empezaban a hablar dialecto. Porque en el metro sí les vale, sí te hablan dialecto (…) Y ellas creen que es como si hablaran inglés, ¿verdad? (…) Y yo sí les he dicho algo así de que: ‘Oye, ¡qué fashion!’ Pero así de que: cállate, habla español. Es lo que te molesta. Yo sí les he dicho, de que volteo y así de que ‘habla español, habla lo normal’”.

La persona que habla es de Monterrey y chirigüilla es el término con el que identifica las características físicas, lingüísticas y culturales de las tres jóvenes de origen indígena. El testimonio forma parte de la investigación en curso sobre discriminación étnico-racial en México desarrollada por El Colegio de México, bajo la dirección del investigador Patricio Solís.

No es una anécdota aislada. Ilustra prácticas discriminatorias sistemáticas que de manera histórica han impuesto cargas a las comunidades indígenas por su color de piel, género o lengua, según documenta el estudio Por mi raza hablará la desigualdad. El impacto de las características étnico-raciales en la desigualdad de oportunidades en México, realizado por los investigadores de El Colegio de México Patricio Solís, Virginia Lorenzo Holm y Braulio Güémez, en una colaboración con Oxfam México.

De acuerdo con el informe, la desigualdad de oportunidades de hoy “todavía se alimenta de la discriminación y el racismo del pasado”. Los investigadores de El Colmex documentaron que la discriminación histórica y actual de las comunidades indígenas, y en particular de las mujeres indígenas, se da en tres dimensiones: educativa, laboral y en el patrimonio o riqueza material. Es decir, hablar una lengua indígena, identificarse como parte de una comunidad indígena, negra o mulata, o tener el color de piel más oscuro reduce las posibilidades de avanzar en el sistema educativo, progresar en el ámbito laboral o escalar a la parte más alta de la distribución de la riqueza.

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Las mujeres en México trabajan 13 horas más a la semana que los hombres

Por Redacción/Animal Político

De acuerdo con un estudio de El Colegio de México, la brecha de género en el trabajo del hogar se reduce cuando las mujeres trabajan fuera de éste, pero la desigualdad entre hombres y mujeres permanece cuando se separan las labores de la casa: los pocos varones que están dispuestos a colaborar lo hacen en el trabajo de cuidado -principalmente de los hijos-, pero no en el doméstico.

En un hogar mexicano promedio, en el que hombre y mujer tienen un empleo remunerado, la mujer termina trabajando 13 horas más a la semana que el hombre pues además de su jornada laboral dedica más horas que el hombre a las labores domésticas, de acuerdo con un estudio de El Colegio de México (Colmex).

La brecha de género en el trabajo del hogar se reduce cuando las mujeres trabajan fuera de éste, señalan los autores del análisis, sin embargo la desigualdad entre hombres y mujeres permanece cuando se separan las labores de la casa: los pocos varones que están dispuestos a colaborar lo hacen en las labores de cuidado -principalmente de los hijos y los adultos mayores-, pero no en las domésticas.

“Los estudios que hemos hecho demuestran que los pocos varones que están participando lo hacen más en el cuidado y nunca en el trabajo doméstico, porque es lo que no quieren hacer. Cuidar a los hijos sí, llevarlos a la escuela sí, colaborar con la gestión sí, pero lavar y planchar no”, explicó a Animal Político la investigadora Brígida García, una de las autoras del estudio.

Los investigadores enfocaron su estudio en ocho actividades del hogar para medir la participación femenina y masculina: atención a personas con discapacidad; atención a personas enfermas; atención a niños menores de seis años; atención a niños de entre seis y 14 años; atención a personas mayores de 60; hacer las compras para las comidas y la limpieza; cocinar y servir alimentos, y finalmente limpiar, lavar y planchar. Los dos últimos rubros son los que presentan las mayores brechas de género en este análisis, basado en la Encuesta Intercensal del Instituto Nacional de Geografía (INEGI).

Con los datos de la encuesta, Brígida García y Mauricio Rodríguez identificaron zonas de alta y baja desigualdad entre hombres y mujeres en el trabajo doméstico, resultando que la brecha de género es mayor en la zona centro-sur del país en cuanto a cocinar y servir alimentos; mientras que limpiar, lavar y planchar son actividades preponderantemente femeninas en el norte, con excepción de Chiapas.

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