Se multiplican protestas en Guerrero por periodista asesinado

Foto: Sergio Ocampo

 

Sergio Ocampo Arista/La Jornada

Chilpancingo, Gro. En cuatro protestas simultáneas realizadas en las ciudades de Taxco, Tlapa, Acapulco y Chilpancingo, reporteros demandaron justicia por el asesinato del fotorreportero Alfredo Cardoso Echeverría, y respeto al trabajo periodístico.

En Chilpancingo, unos 40 reporteros, encabezados por el dirigente de la Sección XVII del Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa, exigieron a la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, que se investigue a fondo el crimen de Cardoso Echeverría, quien murió el domingo pasado en Acapulco.

Así también demandaron que se cumpla lo expresado esta mañana por el presidente Andrés Manuel López Obrador, en relación a que se investigue el crimen, y que no habrá impunidad.

El mandatario prometió que se investigarán y que no habrá impunidad en el caso de los periodistas asesinados en Acapulco, Alfredo Cardoso Echeverría, y de Chiapas, Fredy López Arévalo.

Ver nota completa

«No encontramos respuestas concretas por parte de las autoridades»: padres de los 43

Foto: Erik Isaac Salinas/ Cencos

 

Redacción/Desinformémonos

Ciudad de México | Desinformémonos. «Gobiernos cambian, terremotos y pandemias sacuden el país y nuestro dolor sigue calando el alma y atravesando nuestros corazones», dijo una de las madres del Comité de Padres y Madres de los 43 en un mítin en Chilpancingo, Guerrero, para exigir la aparición con vida de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa.

Los padres de los 43, acompañados por la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM) y activistas, marcharon este martes en la capital guerrerense y exigieron a las autoridades resultados reales en las investigaciones sobre el paradero de sus hijos.

«Los padres no encontramos respuestas concretas por parte de las autoridades del gobierno federal para detener y sentenciar a los verdaderos responsables del crimen de lesa humanidad», aseguró Melitón Ortega, padre de uno de los 43 estudiantes.

Ver nota completa

Liberan a Gonzalo Molina, líder de la Policía Comunitaria en Tixtla

Redacción / La Jornada

Foto: Sergio Ocampo
Gonzalo Molina González, promotor de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria (CRAC-PC) en el municipio de Tixtla, salió libre la mañana de este jueves tras permanecer encarcelado más de cinco años en el penal de Chilpancingo acusado de privación de la libertad, robo y terrorismo en noviembre de 2013.

El juzgado mixto de primera instancia con sede en Tixtla dictó libertad absoluta para Molina González; dicho juzgado notificó a su homólogo de Chilpancingo para que el promotor de la CRAC-PC abandonara el penal.

Fueron 10 causas penales en mi contra, y demostré que soy inocente, que no hay delito que perseguir, que la CRAC está dentro del marco legal y vamos a seguir funcionando porque así lo prevé la ley 701.

En cinco y años tres meses, estuvo en la cárcel de Miahuitlán, Oaxaca; en el penal de máxima seguridad del Altiplano, en Almoloya de Juárez, estado de México, y finalmente en el Centro de Readaptación Social de Chilpancingo.

Ver nota completa

Desplazados de Guerrero hacen plantón en Palacio Nacional; exigen seguridad en sus comunidades

Redacción / El Universal
Foto: Eric Chavelas Hernández
Más de 400 pobladores de los municipios de Leonado Bravo y Zitlala, Chilpancingo, arribaron a la Ciudad de México este domingo para plantarse en Palacio Nacional hasta que el Presidente Andrés Manuel López Obrador los atienda y resuelva el tema de violencian que padecen.

Al mediodía del domingo, una caravana conformada por pobladores de comunidades del municipio de Leonardo Bravo, en la sierra, y de Tlaltempana, en Zitlata llegaron a la Ciudad de México para que sea tratado el desplazamiento que han sufrido por la violencia.

El objetivo es reunirse con López Obrador para pedirle que los apoye a regresar a sus comunidades.

Los pobladores salieron con colchonetas y casas de campaña para realizaran el plantón afuera de Palacio Nacional.

En el caso de los desplazados de la sierra, desde el 11 de noviembre dejaron sus pueblos después de que nos 2 mil hombres armados, quienes se autodenominaron comunitarios, irrumpieron en la comunidad de Filo de Caballos y fueron avanzando a otros pueblos, hasta tener el control de 10 localidades.

Desde hace tres meses más de mil 600 pobladores están albergados en el auditorio de la cabecera municipal y regados en casas de familiares. En el auditorio viven hacinados y con objetos indispensables para ellos.

Los menores de edad no han podido retomar sus clases y los pobladores han denunciado que los hombres armados están saqueando sus viviendas.

En más de dos ocasiones han intentado regresar a sus pueblos, pero los hombres armados se lo han impedido. Incluso, una vez dispararon contra la caravana que los llevaba de vuelta.

Los desplazados harán dos peticiones a López Obrador: que retire a los sujetos armados de sus pueblos y que les garantice la seguridad para volver.

El vocero de los desplazados, Crescencio Pacheco González, dijo que acudieran a la Ciudad de México porque el gobernador, Héctor Astudillo Flores, no ha mostrado interés para resolver su problema.

Ver nota completa

Inician organizaciones búsqueda de activistas

Chilpancingo.— La desaparición de los defensores de derechos humanos, Obtilia Eugenio Manuel e Hilario Cornelio Castro, provocó operaciones policiacas, una búsqueda de integrantes del Concejo Municipal de Autoridades Comunitarias de Ayutla y movilizaciones de organizaciones sociales, colectivos de familiares de desaparecidos y de defensa de mujeres en Guerrero.

Ayer al mediodía, en Chilpancingo, unas 100 mujeres, junto con integrantes de organizaciones sociales y presos políticos, marcharon para exigir la presentación de los defensores.

Antes, en conferencia, denunciaron que Obtilia Eugenio comenzó a recibir amenazas de muerte en noviembre. Contaron que el sábado las amenazas se intensificaron y por eso el lunes salió huyendo de Ayutla. Denunciaron que hay indicios de que los defensores pudieron ser detenidos por presuntos integrantes de la autodefensa de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG).

Obtilia tenía medidas cautelares otorgadas por al Comisión Interamericana de Derechos Humanos desde 2009. A finales de septiembre, tomó protesta como integrante de la Concejo Municipal de Autoridades Comunitarias de Ayutla; se volvió coordinadora de la Comisión de Obras Públicas.

Ayer, las organizaciones denunciaron que Obtilia Eugenio estaba revisando los expedientes de las obras en el municipio de Ayutla.

El miedo de los mexicanos a la inseguridad alcanza 76.8% con EPN y es máximo nivel histórico

Por Redacción/Sin embargo

Casi el 80 por ciento de los mexicanos considera que vivir en su ciudad es inseguro, el porcentaje más alto del que se tiene registro, año 2013, de acuerdo con los resultados de la 19 Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del Inegi.
Sobre las expectativas de inseguridad en un futuro, el 36.2 por ciento de la población consideró que en los próximos 12 meses la situación de la delincuencia en su ciudad seguirá igual de mal y el 36.3 por ciento mencionó que empeorará.
Los resultados de la encuesta del Inegi coinciden con las cifras del Secretariado Ejecutivo, la cuales arrojaron que el primer bimestre de 2018 se posicionó como el más sangriento de las últimas dos décadas con 4 mil 206 carpetas de investigación iniciadas por el delito de homicidio doloso.

Ciudad de México, 18 de abril (SinEmbargo).– El 76.8 por ciento de los mexicanos de 18 años y más considera que vivir en su ciudad es inseguro, el porcentaje más alto del que se tiene registro, año 2013, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Los resultados de la 19 Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) arrojaron que durante el mes de marzo, el 76.8 por ciento de la población se siente inseguro, cifra mayor a la registrado en marzo de 2017.

La percepción de inseguridad siguió siendo mayor en el caso de las mujeres con 81.0 por ciento, mientras que para los hombres fue de 71.8 por ciento.

Así, las ciudades con mayor porcentaje de personas de 18 años y más que consideraron que vivir en su ciudad es inseguro fueron: Región Oriente de la Ciudad de México (Iztapalapa, Milpa Alta, Tláhuac y Xochimilco), Coatzacoalcos, Fresnillo, Región Norte de la Ciudad de México (Gustavo A. Madero, Iztacalco y Venustiano Carranza) , Chilpancingo y Cancún, con 96.7, 94.8, 94.7, 94.0, 93.3 y 93.2 por ciento, respectivamente.

Por otro lado, las ciudades con menor percepción de inseguridad fueron: Mérida, Saltillo, Los Cabos, La Laguna, Durango y Piedras Negras con 29.9, 33.5, 38.8, 47.8, 48.3 y 48.5 por ciento, respectivamente.

Sobre las expectativas de inseguridad en el país en un futuro, el 36.2 por ciento de la población consideró que en los próximos 12 meses la situación de la delincuencia en su ciudad seguirá igual de mal y el 36.3 por ciento mencionó que la situación empeorará.

Con respecto al tipo de lugar donde las personas se sienten más inseguras, el 81.3 por ciento de la población consideró que es en los cajeros automáticos localizados en la vía pública; el 74.3 por ciento dijo que es en el transporte público; el 68.7 por ciento en las calles que habitualmente usa, y el 68.1 por ciento en el banco.

Los resultados de la encuesta revelaron también que durante el primer trimestre de 2018 el porcentaje de la población que mencionó haber visto o escuchado conductas delictivas o antisociales en los alrededores de su vivienda fue: consumo de alcohol en las calles (65.4 por ciento), robos o asaltos (64.7 por ciento), vandalismo en las viviendas o negocios (54.0 por ciento), venta o consumo de drogas (44.2 por ciento), disparos frecuentes con armas (40.0 por ciento) y bandas violentas o pandillerismo (35.9 por ciento).

Ver nota completa

Pobladores de Zitlala resisten a grupos armados

Por Redacción/La jornada

  • Tras un ataque en 2016, la mayoría huyó al norte
  • Alcalde sugiere abandonar comunidad

Indígenas nahuas de la comunidad de Quetzalcoatlán, municipio de Zitlala, en la Montaña baja de Guerrero, viven en la zozobra desde hace más de dos años, a raíz de que un comando procedente del poblado de Tlaltempanapa –presuntamente controlado por el grupo criminal Los ardillos– mató a seis personas.

Los habitantes huyeron. Seis días después algunos regresaron luego de que el gobierno estatal aplicó medidas cautelares. Sin embargo, la mayoría se marchó a Sonora y Sinaloa para emplearse de jornaleros agrícolas y no ha vuelto.

Zitlala está a unos 200 kilómetros de Chilpancingo. Hay una ruta más corta que pasa por Chilapa, pero desde hace dos años no se utiliza debido a la violencia.

En esta zona Los ardillos y Los rojos se disputan el cultivo y trasiego de droga. Quetzalcoatlán de las Palmas es un punto estratégico, por ser la vía para llegar a Morelos y Puebla.

Salomón Lara Tlatempa, cuyo abuelo fue miliciano zapatista, recuerda que la agresión fue cometida el 6 de enero de 2016; el poblado tenía cerca de 300 habitantes, pero hoy quedan como 62. La mayoría hablan náhuatl; pocos hablan español, las señoras puro náhuatl.

Los habitantes que siguen en la comunidad aún padecen violencia. El 24 de marzo pasado 10 mujeres y dos hombres pasaron por Tlaltempanapa hacia Zitlala. Los varones iban a pedir información sobre la convocatoria del programa Procampo; seis señoras llevaban a sus hijos a vacunar y cuatro a vender palma y cintas de palma. Una de ellas era la esposa del comisario municipal, pero hombres armados la bajaron (de un vehículo), la interrogaron y no la dejaban pasar.

Don Salomón, como le dicen sus vecinos, mencionó que obtienen alimentos de los policías estatales que se encuentran en el poblado para hacer cumplir las medidas cautelares. Ellos nos compran la despensa. Los pistoleros ya nos dijeron que si no corremos a los policías entonces vendrán a sacarnos a balazos.

Manifestó que el alcalde de Zitlala les propuso dejar su pueblo. Dicen que nos van a comprar un terreno, pero la mayoría decimos que no nos vamos. Hace un año el alcalde sólo nos trajo despensas. Nos prometieron que arreglarían las tuberías, pero no cumplieron. Traemos el agua desde unos cinco kilómetros.

Ver nota completa

La desaparición de siete jóvenes golpea de nuevo a la policía de México

Foto: Cuartoscuro

Por Redacción/El País

Las familias acusan a agentes de Chilpancingo de ‘levantar’ en las fiestas de Navidad a los jóvenes: tres han sido encontrados vivos, dos muertos y de otros dos se desconoce el paradero.

Marco Catalán Cabrera fue a visitar a su familia en Chilpancingo (capital de Guerrero) en las fiestas de fin de año y desapareció tras ser detenido por policías municipales. Su cuerpo y el del amigo que lo acompañaba en el momento del arresto fueron encontrados días después con huellas de tortura. No son los únicos jóvenes que desaparecieron durante las celebraciones de diciembre a manos de la policía. Entre el 24 y el 29 de diciembre, cinco más fueron levantados por agentes. Tres de ellos ya fueron localizados por sus familiares y otros dos siguen desaparecidos. Familiares, amigos y activistas locales denuncian que en todos los casos participaron agentes del Ayuntamiento de Chilpancingo —lo que ha provocado una purga en la policía local—, y ministeriales, del Gobierno del Estado de Guerrero.

El 30 de diciembre, Catalán Cabrera acudió a la feria local con su amigo Jorge Arturo Vázquez. Durante la noche fueron detenidos por policías municipales porque supuestamente participaron en una riña. “Le avisaron a la mamá que lo habían detenido y ella al día siguiente fue a sacarlo de barandilla (la comandancia), pero resulta que él ya no estaba. Ahí le dijeron que alguien había pagado la multa y lo habían liberado. Su mamá pensó que algún amigo lo había sacado, pero no fue así”, cuenta una amiga de la familia que prefiere omitir su nombre.

Los amigos y familiares comenzaron una campaña en redes sociales para pedir información sobre su paradero. El 3 de enero los cuerpos de Catalán y Vázquez fueron encontrados en bolsas de plástico en un basurero al norte de la ciudad, cubiertos de tierra y con signos de tortura. “Creemos que los cuerpos ya habían sido enterrados, pero debido a la presión social, por ser un chavo muy conocido, pensamos que los desenterraron para hacer aparecer los cuerpos”, cuenta la amiga de Marco. Catalán, de 34 años, vivía en Cuernavaca, en el Estado de Morelos, donde tenía un bar. “Era chef y trabajó un tiempo en el estadio Azteca en la Ciudad de México”, añade.

Ver nota completa

En 2 años Policía de Chilpancingo desapareció a 20 jóvenes: padres; Amnistía avizora otro Ayotzinapa

Por Redacción/Sin embargo

Entre el 23 y 31 de diciembre pasados, siete jóvenes fueron reportados como desaparecidos tras ser detenidos por policías de Chilpancingo. Dos de ellos aparecieron muertos, tres denunciaron torturas por parte de los uniformados y dos siguen sin ser localizados.

Amnistía Internacional denunció también que mientras los pobladores de Chilpancingo se encontraban celebrando las fiestas navideñas en sus hogares la policía desapareció a los jóvenes usando tácticas escalofriantes las cuales se asemejan a las utilizadas por el crimen organizado.

En menos de dos años, el Colectivo de Padres y Familiares de Desaparecidos Secuestrados y Asesinados en Guerrero y en el país documentó 20 casos de jóvenes desaparecidos que fueron detenidos por la Policía Municipal de Chilpancingo, y presumiblemente fueron entregados a la delincuencia organizada.

Chilpancingo, Guerrero/Ciudad de México (El Sur/SinEmbargo).– En menos de dos años el Colectivo de Padres y Familiares de Desaparecidos Secuestrados y Asesinados en el Estado y en el país documentó 20 casos de jóvenes desaparecidos que fueron detenidos por la Policía Municipal de Chilpancingo, y presumiblemente entregados a la delincuencia organizada, informó la presidenta del organismo Guadalupe Gutiérrez Narciso.

La titular del colectivo declaró que los casos no se dieron a conocer por decisión de los familiares ante el grave riesgo al que se enfrentan, y que de los siete casos recientes el colectivo solamente sabe del de Efraín Patrón.

El 2 de enero el ex presidente de la Canaco, Piquinto Damián Huato denunció la desaparición de siete jóvenes en Chilpancingo, dos de ellos, Jorge Arturo Vázquez Campos de 30 años y Marco Catalán Cabrera de 34, fueron encontrados muertos casi a la medianoche del 3 de enero cerca de Tierras Prietas, al norte de la capital.

Dos más, Efraín Patrón Ramos de 25 años y Abel Aguilar García de 18 siguen desaparecidos, y tres más fueron encontrados vivos, torturados y atados de las manos a las 6 de la mañana del 3 de enero en un terreno baldío cerca del Palacio de Gobierno. En la mayoría de los casos, según el empresario, participó en su detención la Policía Municipal.

La representante de los familiares de desaparecidos y asesinados, Gutiérrez Narciso informó que de los siete casos recientes que denunció Damián Huato, y que ocurrieron entre el 23 al 31 de diciembre pasado, solamente dan seguimiento al de Efraín Patrón, quien no ha sido localizado y según sus familiares desapareció después de que fue detenido por policías municipales en la alameda Granados Maldonado a las 4 de la mañana del 29 de diciembre.

Informó que de los 100 casos a los que da seguimiento el colectivo, entre desaparecidos y asesinados, en 20 los testimonios refieren que las víctimas fueron detenidas por policías municipales desde el 2016.

Gutiérrez Narciso dijo que el colectivo comenzó a documentar los casos de desaparecidos y asesinados a partir de ese año, y que se incrementaron a partir de 2017.

Informó que de 2016 y lo que va de 2018 han llegado al colectivo 20 casos en los que se vio involucrada la Policía Municipal, “pero pues como siempre, los familiares tienen miedo de denunciar y exigir su presentación porque los tenemos (a los agresores) a la vista”, dijo la presidenta del colectivo.

Gutiérrez Narciso declaró que la vinculación de policías con miembros de la delincuencia coloca en un “riesgo muy grande” a los familiares de las víctimas.

“La policía es el principal apoyo de la delincuencia organizada, siempre ha sido así pero nunca se había hecho tan visible”, afirmó.

Denunció que hay protección de las autoridades “de más arriba” a los agentes policiacos que han participado en la desaparición de personas.

Agregó que en los siete casos que se denunciaron del 23 al 31 de diciembre, no pudo haber participado solamente un policía, que es al que quieren vincular a proceso, “son muchos, pero el gobierno sabe cómo protegerse y a quién echarle la culpa”.

Añadió que lamentablemente nadie tiene el valor de decir la verdad, “pero participaron muchos elementos de la policía, hay muchos involucrados, hay videos de todo, pero los familiares tienen miedo de hablar”.

Ver nota completa

“Contra el dolor y el miedo: un grito de esperanza”

Por Redacción/Somos el medio

Por la presentación, la justicia y la verdad de las personas desaparecidas

-Una lucha incansable contra el oprobio en busca de las hijas e hijos desaparecidos

-Movimiento de familiares en busca de personas desaparecidas: el nuevo derrotero contra la corrupción y la impunidad

Chilpancingo, Guerrero, 6 de agosto 2017.

En este arduo caminar por la defensa y promoción de los derechos humanos, nunca vislumbramos que la violencia e impunidad de las autoridades se antepondrían de manera atroz ante los derechos humanos universalmente reconocidos. La misma Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) advirtió en su informe de país que México vive “una grave crisis de derechos humanos y violencia, que lo ha llevado a niveles críticos de impunidad y una atención inadecuada de las víctimas y familiares”[1].

Dicho informe -refutado por el Gobierno Federal- afirmó también que la “estrategia militarizada” iniciada por Felipe Calderón para combatir el narcotráfico, se intensificó durante el sexenio de Enrique Peña Nieto seria un obstáculo mayúsculo para avanzar en la lucha tenaz de los familiares de desaparecidos para alcanzar la verdad y lograr justicia.

Ante este panorama sombrío, han sido las familias de las personas desaparecidas, torturadas y/o ejecutadas extrajudicialmente, quienes a costa de su dolor dejaron sus casas para alzar la voz; para ir en busca de sus familiares; exigir justicia y verdad ante las instancias nacionales e internacionales para contener esta vorágine delincuencial consentida por las autoridades.

Las voces de las víctimas han sido desoídas por las autoridades que se han obstinado por ocultar la verdad, sin embargo la fuerza incontenible de las familias han desmontado esta estructura delincuencial para desenmascarar los argumentos falaces de la verdad histórica.

Según el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), existen alrededor de 32 mil personas no localizadas (de acuerdo a las averiguaciones previas del fuero común y del fuero federal) sin embargo, las cifras no son 100% confiables, pues no existe una metodología clara que pueda arrojar un diagnóstico de la magnitud del problema que enfrenta nuestro país en este sentido.

Son las madres, esposas, padres, hijas e hijos quienes con una foto sobre su pecho llevada como un emblema, buscan el paradero de sus familiar. Son ellas y ellos los que acuden a los servicios médicos forenses, a los Ministerios Públicos. Se han armado de gran valor para subir a los cerros y buscar fosas clandestinas. En medio de los riesgos que corren por la delincuencia protegida por las autoridades, las familias escarban en los cerros para desentrañar la verdad. Son los familiares que en medio del dolor y el miedo levantan su voz como un grito de esperanza.

A ese clamor se unieron las 43 familias de los normalistas desaparecidos desde el 26 y 27 de septiembre de 2014. Las violaciones graves a sus derechos humanos derrumbaron el escenario que el Gobierno Federal intentaba maquillo con la versión falaz de la verdad histórica. Aquella noche trágica de iguala ha develado colusión de las autoridades de los tres niveles de gobierno con el Ejército y la delincuencia organizada para proteger intereses económicos y políticos distantes de la ciudadanía.

Ayotzinapa nos cimbró en la Montaña, y retumbó también por todos los rincones del mundo. Si bien esto no ha bastado para que la verdad y la justicia lleguen a las familias, su lucha y dolor han sido un micrófono abierto para visibilizar las violaciones graves a los derechos humanos contra una población inerme en en bastos territorios ensangrentados de nuestro país.

En la tierra arisca imanada por la violencia, donde han sembrado las familias de las personas desaparecidas, obliga al Estado a investigar los delitos de desaparición forzada, pues sin duda las agresiones contra los estudiantes de la Normal Raúl Isidro Burgos es hoy en día ejemplo de las peores atrocidades confabuladas por el Estado. Son también ejemplo de cómo las familias hacen uso de todos los recursos jurídicos nacionales e internacionales hasta conocer lo que realmente ocurrió contra los normalistas.

A esta digna lucha se han unido organizaciones y organismos nacionales e internacionales de derechos humanos, quienes desde el ámbito de su competencia observan las acciones y omisiones de las autoridades mexicanas. El trabajo impecable que realizó el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) marca las líneas centrales de investigación que el gobierno mexicano debe atender para dar con el paradero de los 43 estudiantes desaparecidos. El mecanismo especial de seguimiento representa el camino más seguro para avanzar en este arduo caminar donde las madres y padres de familia han exigido que se investigue al ejercito, que se detengan a los policías municipales de Huitzuco, que se profundice en el trasiego de droga hacia Estados Unidos y se avance en las investigaciones de la telefonía celular.

La lucha que han enfrentado con mucho valor y profundo amor los familiares de personas desaparecidas, está marcando un nuevo rumbo en nuestro país. Con sus testimonios y denuncias han evidenciado una política de seguridad fallida. Han demostrado cómo se teje esa colusión entre los cuerpos de seguridad del estado con las organizaciones del crimen organizado.

Ellas y ellos han asumido con gran determinación, pelear contra un poder que aterroriza. Han salido a las calles para enarbolar su causa ante la indolencia e incapacidad de las autoridades responsables de investigar la desaparición de sus familiares. Lo más cruento es la falta de un registro de víctimas de desaparición forzada; la inexistencia de una instancia avocada a la búsqueda y el fomento a la impunidad ante la imposibilidad para investigar a los altos mandos.

Su fuerza en medio del dolor y la indignación son una luz que nos guían en este sendero marcado por la violencia. Por este motivo, como Centro de Derechos Humanos de la Montaña “Tlachinollan”, estamos organizando un foro denominado “Contra el dolor y el miedo: Un grito de esperanza”, que realizaremos los días 8 y 9 de agosto en la ciudad de Chilpancingo, Guerrero.

Ver nota completa