Este martes 25 de enero, en varias ciudades de México cientos de personas del gremio periodístico, personas defensoras de derechos humanos y organizaciones de la sociedad civil se manifestaron para exigir justicia por los asesinatos y crímenes contra periodistas, de los cuales más del 90% quedan impunes.
Las movilizaciones surgieron a raíz del conocimiento del asesinato de la periodista Lourdes Maldonado López, quien es la tercera persona periodista asesinada en lo que va de este año 2022.
De acuerdo con la organización de derechos humanos Artículo 19, han asesinado a 148 periodistas en el país desde el año 2000, 28 de estos casos han sido durante el gobierno actual.
La organización Artículo 19 documentó de enero a junio de este año 247 agresiones contra periodistas y 7 homicidios.
Imagen: Artículo 19
La organización Artículo 19 dio a conocer que durante el primer semestre de 2019 documentó 249 agresiones contra periodistas, incluyendo 7 asesinatos de periodistas.
Si se toma en cuenta todos los meses que lleva Andrés Manuel López Obrador en la Presidencia, la organización señala que la cifra de ataques asciende a 277, mientras que los homicidios ascienden a 11.
“El panorama para la libertad de expresión en el país es desalentador. De continuar esta tendencia, a poco más de cuatro meses para terminar el año, 2019 podría ser el más letal para la prensa en México”, señala el informe de Artículo 19.
Los cinco estados que registraron mayor número de atentados en contra de la prensa fueron: Quintana Roo, con 26; Ciudad de México y Guerrero, con 22 cada uno; y Oaxaca y Veracruz, con 19 cada uno. La organización expresó que desde 2013, las últimas cuatro entidades se mantienen como las más violentas.
“Los tipos de agresiones que más se documentaron fueron los actos de intimidación, que representan el 25.7% del total, es decir 67 agresiones. Seguido por las amenazas, con 61, equivalente al 24.49%”, agregó Artículo 19.
Del total de agresiones que se contabilizaron de enero a junio, 60% fueron en contra de hombres periodistas. Del resto, 22% fueron dirigidas a mujeres periodistas y 18% a medios de comunicación.
En 2018, nueve comunicadores fueron asesinados en diversas partes del país. Veracruz, Puebla y Oaxaca son las entidades en donde más agresiones se presentaron.
Twitter: @article19mex
Durante el sexenio pasado, de Enrique Peña Nieto, 47 periodistas fueron asesinados, por lo que México se volvió el país más peligroso para ejercer el periodismo en América Latina, de acuerdo con la organización Artículo 19.
Además, durante la administración anterior, las agresiones contra mujeres periodistas aumentaron 512%.
En 2018, nueve comunicadores fueron asesinados en diversas partes del país. Veracruz, Puebla y Oaxaca son las entidades en donde más agresiones se presentaron.
La organización ha contabilizado que desde el año 2000, en el país se han asesinado a 124 periodistas.
De acuerdo con Artículo 19, desde el 2012 el mecanismo de protección a periodistas recibió 747 solicitudes de incorporación, pero el mecanismo no ha ayudado a prevenir las agresiones.
“La efectividad de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (Feadle) es de 0.7%. El 99.13% de las agresiones denunciadas ante esta fiscalía quedan impunes”.
Border Center for Journalists and Bloggers/Animal Político
El reportero fue golpeado con bates de beisbol el pasado 29 de enero; Reporteros Sin Fronteras dice que la agresión confirma la amenaza permanente contra los periodistas en Baja California Sur; el gobernador Carlos Mendoza Davis promete castigo a los responsables.
Facebook Martín Valtierra
Uno de los primeros leñazos lo aturdió y le abrió un tajo del lado izquierdo de la frente que se volvió borbotón de sangre en segundos. El surco requeriría 12 puntos de sutura.
Como pudo, Martín Valtierra bloqueó con los brazos todos los batazos que siguieron. Este 1 de febrero será sometido a una cirugía que intentará reparar la fractura de cúbito en el antebrazo derecho que también le dejó el ataque.
La noche del martes 29 de enero, como de costumbre, Valtierra pasó por su esposa al trabajo para irse con ella a casa.
Su casa está en Comondú, un municipio ubicado en el centro del estado de Baja California Sur que tiene una población de poco más de 70 mil habitantes.
Tan pronto llegaron, el periodista perfiló el carro para meterlo en la cochera y descendió del auto para abrir el portón.
No se dio cuenta de que dos personas descendieron de un carro que se había estacionado junto al suyo. Eran dos hombres con capuchas que tapaban sus rostros, con un bate de beisbol cada uno.
Al ver que golpeaban a su esposo, la mujer de Valtierra bajó del carro y corrió a pedir ayuda en el despacho de abogados que está al lado de su casa.
Los agresores volvieron de inmediato a su vehículo, que siempre permaneció encendido, y se dieron a la fuga. Ocho segundos les bastaron para entregarle un mensaje a Valtierra.
El ataque quedó grabado por las cámaras de seguridad del despacho. El auto de los agresores era un Hyundai Accent, oscuro, con rines negros y una calcomanía de San Judas Tadeo en uno de sus cristales.
Balbina Flores, representante en México de Reporteros Sin Fronteras (RSF), organización que analiza la agresión contra Valtierra para poder determinar con claridad sus motivos, aseguró que este incidente recuerda que Baja California Sur es, desde hace dos años, una zona de riesgo para los periodistas en activo.
Foto: Agencia Cuartoscuro, tomada de articulo19.org
Ciudad de México, 8 de julio de 2018.- Los días 3 y 5 de julio de 2018, el fotógrafo, catedrático y defensor de derechos humanos, Oliver Coronado Paz, fue víctima de actos intimidatorios, detención arbitraria, desaparición forzada, amenazas y tortura psicológica por parte de elementos de la policía municipal de Orizaba, Veracruz.
Desde el martes 3 de julio, alrededor de las 11: 40 horas, mientras el periodista se encontraba esperando en una parada de autobús para dirigirse a la Universidad Veracruzana (UV), comenzó a tomar unas fotografías, al terminar guardó su celular y siguió esperando. Sin embargo, minutos más tarde arribo una patrulla de la policía municipal en la que iba un solo elemento a bordo. El elemento descendió del vehículo, entró a un gimnasio que estaba en el mismo sitio donde Oliver esperaba su parada y al salir comenzó a interrogarlo.
El periodista narró a ARTICLE19: “Me abordó diciéndome su nombre: José Luis; y después de presentarse me preguntó: “¿Es usted de por aquí?”. Le respondí que soy de Río Blanco y que a ese lugar llegaba para tomar mi autobús para el trabajo. Siguió preguntando: “¿A qué se dedica?” Le expliqué que trabajo para la Universidad Veracruzana y que soy maestro; que además soy periodista, y le comenté que tengo una página de internet de información. El oficial continuó diciendo: “Se lo pregunto porque lo vieron tomando fotografías aquí enfrente, y ya sabe usted cómo están las cosas”. Le respondí que sí, que efectivamente había tomado algunas fotografías ya que también soy fotógrafo y reafirmé mi labor como periodista.” Oliver, sin estar obligado a identificarse o mostrar las fotografías lo hizo para demostrar que tenía voluntad de cooperar y no estaba realizando nada malo. Aparentemente hasta ahí había llegado el incidente.
Sin embargo, el día 5 de julio estando en esa misma parada a las 11: 40 horas volvió a arribar la patrulla de policía municipal PA-35, con tres oficiales a bordo; dos de ellos portando armas largas y el tercero con una pistola en el cinturón. Al descender del vehículo, ingresaron de igual manera al gimnasio y al salir se dirigieron al fotógrafo. Uno de ellos, identificado con el nombre de Omar Damián se acercó y volvió a interrogarlo pero esta vez empuñando el arma y con el dedo cerca del gatillo. Oliver respondió los cuestionamientos, sin embargo expresó que se sentía intimidado pues nunca había ocurrido que a la misma hora, en el mismo lugar, fuera abordado de esa manera por la policía y menos mientras empuñaban su arma, sin embargo el policía únicamente se burló, le explicó que era por seguridad y que se trataba de una “entrevista de rutina” porque les habían reportado que estaba tomando fotografías.
Oliver trató de informarles que eso había ocurrido dos días atrás y que había cooperado a pesar de no tener la obligación. Ante esto los policías reaccionaron de manera intimidante acercándose mucho más al periodista y gritándole que no se pusiera “pesado” y siguieron interrogándolo respecto a la toma de fotografías, además de requerirle sus identificaciones y tomando los datos de ellas.
Minutos más tarde, la pareja sentimental de Oliver comenzó a tratar de comunicarse con él pues vía mensaje alcanzó a informarle que los policías se habían acercado a él. Los policías al percatarse que la pantalla del celular de Oliver se reclamaron por estar grabando, por lo que él respondió el celular para demostrarles que no era así, sin embargo reaccionar de manera más agresiva amenazando con detenerlo por responder el celular.
“El oficial me gritó: “¡No contestes, no puedes contestar!” y amenazó: “Guarda el teléfono porque si no, ahora sí te voy a remitir y te voy a poner el dispositivo”. A partir de ahí en varias ocasiones uno de los policías identificado como Isidro, amenazaba con ponerme el dispositivo. En ese momento traté de informar a mi novia los nombres de los oficiales que me tenían retenido, y el número de la patrulla en la que había llegado. De nueva cuenta me gritó el oficial Isidro amenazándome: “si no guardas el celular te va a ir peor”. A partir de ese punto, una vez que yo había podido informar telefónicamente los nombres de ellos y lo que estaba sucediendo, todos ellos se pusieron verbalmente más agresivos contra mí, en una clara intimidación hacia mi persona. Le informé a mi novia que iba a colgar porque ellos no me estaban permitiendo utilizar el teléfono”, narró Oliver Coronado para ARTICLE19.
Ciudad de México, 19 de marzo de 2018.- El periodista Víctor Eduardo Badillo, del municipio de Apodaca, Nuevo León, ha sido víctima de amenazas por parte del director de Comunicación Social y Prensa del mismo municipio, Edgar Martínez Mercado, con el objeto de coaccionar al periodista para que deje de publicar sobre él. A cambio, el funcionario advierte que no difundirá un supuesto vídeo sobre su vida privada, el cual fue obtenido ilícitamente de su computadora.
En agosto de 2017, Badillo notó que su computadora y su cámara web se encendían automáticamente y la cámara o que el cursor se movía solo. Estos hechos los dio a conocer al Mecanismo federal de Protección a Periodistas y Personas Defensoras de Derechos Humanos, al cual se encuentra incorporado por agresiones anteriores contra su persona.
Después de ocurrido lo anterior, comenzaron a repartirse memorias USB cuyo contenido consistía en partes de un vídeo de índole sexual, relativo a la vida privada del periodista, de lo cual éste se enteró a través de otro periodista. Esas mismas memorias que logró conseguir, de igual forma las aportó ante la Junta de Gobierno del Mecanismo de Protección federal y a efecto de que la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE), la cual forma parte del propio Mecanismo, conociera de esos hechos.
Posteriormente, a principios de enero de 2018, un sujeto desconocido acudió a la escuela donde estudian sus hijas, y entregó a uno de los estudiantes el mismo vídeo diciendo que ahí sale la familia del reportero Víctor Badillo, mismo que se difundió en la escuela. Asimismo, el día de ayer 18 de marzo de 2018, una de sus hijas recibió un mensaje sobre que harían público el vídeo en Twitter, por lo que ha decidido denunciar estos hechos, a efecto de que no genere mayor afectación a su familia.
Artículo 19 presenta hoy su informe ‘Democracia simulada, nada que aplaudir’, en el que documenta que la mitad de agresiones a la prensa en el sexenio actual fueron cometidas por funcionarios públicos.
A falta todavía de ocho meses para que termine oficialmente el sexenio, durante el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto se ha batido el récord de ataques contra la prensa y medios de comunicación con mil 986 eventos registrados entre diciembre de 2012 y el 5 de febrero de 2018.
Esta es la cifra más alta documentada por la organización civil Artículo 19desde que empezó a contabilizar agresiones contra periodistas en México en el año 2007.
De acuerdo con el informe ‘Democracia simulada, nada que aplaudir’, que Artículo 19 presenta este martes con motivo de su décimo aniversario en México, durante el actual sexenio van 894 agresiones contra la prensa más que en el sexenio anterior con el presidente Felipe Calderón, cuando se registró un total de mil 092 agresiones.
En 7 años, aumenta 212% agresiones contra la prensa
Salvo en el periodo de tiempo que va de 2013 a 2014, cuando se contabilizaron 330 y 326 agresiones, respectivamente, el número de ataques contra periodistas y medios ha ido batiendo récords año tras año con Peña Nieto: en 2015, Artículo 19 registró 397 agresiones; en 2016, 426; y en 2017, 507.
De hecho, 2017 es también el año con más agresiones en la última década. Las 507 agresiones del año pasado suponen un aumento del 53% si se compara con 2013, el inicio del sexenio de Peña. Y un alza de hasta el 212% si la comparación se hace con 2010, cuando se documentaron 162 ataques.
2017 batió también el récord de asesinatos de periodistas, con 12 casos. Esta cifra superó a los 11 homicidios de comunicadores de 2016 y a los 11 de 2011.
Con Peña Nieto suman 41 periodistas asesinados; el gobierno de Calderón lo supera con 48 casos. En total, entre 2009 y 2017, van 78 periodistas asesinados, un promedio de casi 9 comunicadores asesinados al año.
Cándido Ríos, reportero veracruzano que se encontraba bajo el resguardo del Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas; Cecilio Pineda, reportero de la fuente policial de Guerrero; Ricardo Monlui, periodista veracruzano; Miroslava Breach, periodista de investigación de Chihuahua; o Javier Valdés, fundador del semanario Ríodoce, de Sinaloa; fueron algunos de los periodistas asesinados en 2017, y cuyos casos siguen impunes.
Ciudad de México, a 16 de noviembre de 2017.- Ciriaco Zacarías Cervantes, periodista de El Sur, fue víctima de intimidación y agresiones físicas por parte de siete sujetos desconocidos y armados la noche de ayer, alrededor de las 20:00 horas en una calle del centro de la capital del estado de Guerrero.
En entrevista con ARTICLE 19, Cervantes comentó que cuando se dirigía a su automóvil, estacionado en la esquina de la calle Galo Soberón y Parra con el encauzamiento del río Huacapa, se percató que siete hombres lo esperaban en la contra esquina, todos vestían camisa blanca y llevaban armas de fuego. Dos se le acercaron antes que el periodista pudiera abrir la puerta de su automóvil, le doblaron el brazo y lo obligaron a agachar la cabeza para diera las llaves del vehículo. Mientras estaba sometido pudo escuchar que uno de ellos hacía una llamada telefónica: “¿Nos lo llevamos?”.
Cervantes les dijo que no tenía dinero pero que podían llevarse el auto. “No queremos su pinche dinero”, le contestaron. Los agresores revisaron su carro y su cartera y antes de dejarle libre es dejaron un ejemplar de ayer de El Sur en el asiento del copiloto. Estaba abierto en una página con una nota firmada por el periodista, en la que se confirma que los cuerpos hallados dentro de una camioneta incendiada en la carretera Chilapa-Ahuacuotzingo son del ex presidente estatal del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Ranferi Hernández Acevedo, junto con su esposa, su suegra y su chófer.
Sin decir nada más, le quitaron su celular y se fueron. Cervantes se quedó agachado unos minutos esperando a que los agresores huyeran, después se levantó y abandonó el lugar.
ARTICLE 19 ha documentado en años previos agresiones contra periodistas del medio guerrerense El Sur; entre otras, el 24 de agosto se registró el intento de homicidio contra Alejandro Guerrero, reportero del medio también. Otras agresiones se registraron durante la cobertura de protestas sociales, por privación ilegal de la libertad contra una integrante del medio, así como de presiones por parte de congresistas del estado para atacar el derecho de reserva de fuentes periodísticas.